Los abogados de la familia de Carlos Parra piden al torero que reconozca los hechos como ocurrieron
Familiares de la víctima, Carlos Parra - EFE/ Raúl Caro

Los abogados de la familia de Carlos Parra piden al torero que reconozca los hechos como ocurrieron

Aseguran que el procesado puso en peligro la vida de su hija y que tenia «una copa balón o una copa de cava en la mano»

m. benítez
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Los abogados de la familia de la víctima, Carlos Parra, han pedido al torero que, en su última palabra, reconozca «los hechos como ocurrieron». Durante su informe los abogados Luis y Andrés Romero han insistido en pedir cuatro años de prisión y han recordado los testimonios que se han producido y que culpabilizan al procesado. Tanto los que dijeron que lo vieron beber, como el del que dijo que el torero estaba tambaleándose, o que estaba como no lo había visto nunca y también el de los camareros que reiteraron que bebía siempre por la mañana manzanilla y por la tarde copas.

Los abogados durante su informe han recordado la tasa de alcoholemia y que los médicos se centraron en salvar la vida al torero y no en los olores. «Entiendo que el testigo que dijo que no bebió mintió porque celebró la boda de su hija en la finca del torero», ha dicho uno de los abogados de la acusación particular. E incluso han asegurado que el torero también puso en peligro a su propia hija a la que llevó a Villaverde. Aquel día del accidente el torero tenía en su mano o una copa de cava o una copa de balón, ha dicho Luis Romero.

«¿Si se mojó los labios de cava, dónde se tomó el resto de copas?, ha preguntado el abogado de la acusación particular para quien toda esa bebida concuerda con el hecho de que se tambaleara, que se saliera en las curvas, que hiciera adelantamientos prohibidos o que se dejara las luces encendidas. Además ha recordado que los peritos han dejado desacreditado la teoría del desmayo del torero.

Igualmente el abogado Andrés Romero ha insistido en que se trató de «la crónica de una muerte anunciada» y ha recalcado que Carlos Parra no pudo reaccionar ante la trayectoria del torero con el coche que iba «sobrado» y que circuló un buen rato por el carril contrario. «Iba descomunal», ha dicho el abogado que cree que hay pruebas bastante manifiestas de la imprudencia temeraria y de que conducía bajo los efectos del alcohol. Y también ha negado que tuviera un vahído o ha insistido en que, a la hora de la colisión el torero tenía una tasa aún mayor de alcohol que cuando le realizaron la prueba.

Una vez que haga su alegato la defensa y los abogados de las aseguradoras, el juicio quedará visto para sentencia.