Peritos ratifican que el torero iba a 125 kilómetros por hora e invadió el carril contrario
El torero Ortega Cano, la mañana de este martes - juan flores
Juicio Ortega Cano

Peritos ratifican que el torero iba a 125 kilómetros por hora e invadió el carril contrario

Los agentes que realizaron la reconstrucción aseguran que tuvo tiempo de reaccionar y dar un volantazo pero que si no lo hizo pudo ser por la influencia del alcohol

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Última sesión del juicio de Ortega Cano que este martes podría quedar visto para sentencia. La jornada se ha reanudado este martes tras un paréntesis desde el pasado viernes, con el testimonio de los cuatro guardias civiles de la DGT que hicieron la reconstrucción del accidente y que llegaron a la conclusión de que el vehículo del procesado ocupaba el carril contrario, que había invadido previamente al menos en 60 metros y que circulaba a 125 kilómetros por hora mientras que el vehículo de la víctima iba a 50 por hora.

Los agentes han explicado que el procesado arrojaba una tasa de alcoholemia de 1,26 litros en sangre. Según han dicho, analizaron todas las huellas y dedujeron que, por las marcas del turismo en la carretera, iba por  el carril contrario. «El Mercedes hizo una ocupación previa del carril contrario», han recalcado.

Los guardias civiles, que también analizaron los desperfectos del vehículo, han explicado que el análisis que se utilizó es un programa diseñado por ingenieros y matemáticos  que está avalado y que «no se trata de una hoja de cálculo» y por tanto, tiene validez y solidez. En este sentido, han insistido en que también vieron fotografías de la mañana posterior al accidente y que las consecuencias de la colisión no hubieran sido las mismas si el choque entre ambos vehículos no hubiera sido frontal.

Se mantuvo en el carril contrario

Además, los guardias civiles han revelado que ambos tuvieron tiempo y visibilidad para reaccionar pero que el coche del procesado se mantuvo en el carril contrario. «Tuvieron capacidad para dar un volantazo», ha manifestado uno de los testigos que considera que en el hecho de que no lo hiciera pudo influir la tasa de alcohol. Igualmente han considerado que la velocidad en el momento de la colisión no fue inferior, es decir, que no hubo frenado previo. 

Al comienzo de la jornada el fiscal solicitó el testimonio del enfermero que extrajo sangre al torero para aclarar «la nebulosa» que, a su juicio, sembró la declaración del director de Hematología del hospital sobre la cadena de custodia de la prueba. Sin embargo, la juez no la ha aceptado. El torero, que este martes ha sido fotografiado por última vez sentado en el banquillo, solo ha dicho a su llegada que afrontaba el último día del juicio «bien».