Con la Esperanza Macarena en su camarín
La Esperanza Macarena, en su camarín - VANESSA GÓMEZ

Con la Esperanza Macarena en su camarín

Durante el Año Jubilar, la Hermandad hace el esfuerzo de abrir a las visitas diarias el camarín que cobija a la Virgen

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Más de cincuenta años han pasado desde que naciera la primera idea de crear un estuche, un cofre acorde para cobijar a la Esperanza Macarena que se materializó, con trabajos que duraron veinte años, en ese espectacular camarín lleno de simbologías, de recuerdos de la Hermandad y de saber artístico. Ahora, con motivo de la concesión por parte del hoy Papa emérito Benedicto XVI del Año Jubilar Macareno en el L aniversario de la coronación canónica de la Virgen, la Hermandad hace el esfuerzo de abrir a las visitas diariamente el camarín, así, podrá accederse de lunes a viernes de 12 a 13.15 horas, una vez finalizada la misa de 11.30 y el rezo del Ángelus, y los sábados y domingos de 9 a 14 horas y de 17 a 20 horas. Además, fuera de este horario se podrán establecer visitas de grupos concertadas previamente con la capillería de la Hermandad.

Es otra de esas oportunidades especiales que ofrece esta efeméride que se alarga hasta el 1 de junio de 2014 y en la que el epicentro de marianismo que es la basílica se convierte en lugar para obtener Indulgencia Plenaria para fieles que con confesión sacramental, comunión eucarística y oración por la intención del Santo Padre, visiten en peregrinación la Imagen de María Santísima de la Esperanza Macarena y «participen devotamente en las funciones sagradas o en los ejercicios de piedad, o al menos durante un tiempo adecuado meditaran piadosas consideraciones, concluyendo con la Oración del Señor, el Símbolo de la Fe e invocaciones a la Bienaventurada Virgen María».

Devotos y fieles, amantes del arte y la belleza, tienen la ocasión de acercarse a esta joya única hecha de voluntades. Las de los que tuvieron la idea y la impulsaron. Ahí están escritos los nombres de los hermanos mayores Francisco Bohórquez, Ricardo Zubiría, Carlos Delgado de Cos y Eduardo Miura; la del asesor histórico artístico de la Hermandad, el catedrático de Bellas Artes y rector de la Hispalense José Hernández Díaz, que fue, además, alcalde cuando se coronó a la Virgen en 1964; la del financiero y mecenas Guillermo Butler Sherwell -el entregado y devoto hermano americano-, y a su muerte, la de todos aquellos que colaboraron económicamente con su construcción; y la del orfebre Fernando Marmolejo Camargo.

La cúpula, el arco...

En medio del sobrecogimiento que sentirán al estar junto a Ella, todo un privilegio que cala hondo, el visitante podrá admirar esa cúpula concebida a semejanza y a escala de la presea de la coronación popular de 1913, diseñada por Rodríguez Ojeda y labrada por Joyería Reyes, de la que se acaban de cumplir los cien años. Verán detalles como las Letanías a la Virgen o los quince misterios del Rosario, pintados por Manuel Flores. Fijénse en los rombos que recubren el camarín, a modo de tela adamascada, inspirados en los atauriques del Salón de Embajadores del Real Alcázar. Son 132 y en cada uno de ellos hay ramilletes de flores de nuestra tierra en pan de oro, entre azucenas, amapolas, pensamientos, rosas de pasión, claveles, y un lazo de plata con el nombre de cada devoto donante.

En la parte alta del zócalo, el Magnificat, y en la baja, alegorías marianas. Y, a la espalda del camarín, un impresionante muro con el escudo de la Hermandad con su heráldica, los escudos de los Borbones y de Sevilla, y los Breves Pontificios de Juan XXIII sobre la Coronación Canónica y de Pablo VI con la declaración de basílica menor, además de el capelo cardenalicio y el Toison de Oro. Ahí irá, también en lugar preferente, el documento de la concesión de este Año Jubilar.

El arco es otra de las maravillas de este camarín. Revestido en plata, está lleno de detalles, como las escenas marianas del intradós, o las ocho patronas de Andalucía en plata, oro y marfil, con los ocho escudos de las provincias en plata que pueden verse en la parte interior. En la clave figura una maqueta de la Catedral y la Giralda con dos angelitos que sostienen la corona y la vara de presidencia de la Hermandad, además de una plaquita con la fecha de la coronación canónica. Es imposible describir el lujo de detalles que guarda el camarín, pero sin duda, otro de los aciertos de esta estancia de apenas nueve metros cuadrados son los dos espejos cornucopia que se colocaron en 1992 y que permiten al público ver los dos perfiles de la Macarena, que no deja nunca de impresionar.