La última huella que el franquismo dejó en Sevilla
Tres momentos de la visita de Franco a Sevilla en junio de 1968 - archivo-ABC
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La última huella que el franquismo dejó en Sevilla

Se cumplen 45 años de la macrovisita de Franco a la capital. Tres días en los que la ciudad se paralizó para cumplir, como si de un reloj suizo se tratase, la agenda del entonces Jefe de Estado

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Si la visita exprés del Príncipe Naruhito, Heredero de Japón, a Sevilla ­ el pasado día 14 le pareció agotadora —entre inauguraciones, recepciones y actos varios—, la que Francisco Franco realizó a la capital hace hoy 45 años no le resultará menos. A diferencia del Príncipe Naruhito, que estuvo en Sevilla menos de doce horas, Franco y su esposa Carmen Polo permanecieron en la ciudad tres días. Una apretada agenda en la que cupo de todo y de la que habría que destacar tres inauguraciones: la del puente del «Generalísimo», los trece primeros kilómetros de la autopista Sevilla-Cádiz y la del hospital de Traumatología y Rehabilitación. Tres obras en cuya memoria siempre estará la huella del franquismo.

A las siete y media de la tarde del 22 de junio de 1968, el general y su mujer llegaban en el reactor Caravelle «Francisco Tárrega», de Iberia, al aeropuerto de San Pablo de Sevilla. Desde allí se dirigió a la Florida, donde le esperaba el entonces alcalde de Sevilla Félix Moreno de la Cova. Ambos subieron a un coche descapotable y pusieron rumbo a la Catedral de Sevilla, todo ello, en medio de una marea de sevillanos que coreaban incesantemente: «¡Franco, Franco!». Tras rezar ante la Virgen de los Reyes y ante la tumba del Santo Rey San Fernando, marchó a pie al Alcázar, desde donde dedicó unas palabras al gentío.

Pablo VI dedicó unas palabras a los sevillanos a través de la radioEl baño de masas no cesó al día siguiente. El 23 de junio, a las ocho de la mañana, comenzaba el planning del general en Sevilla. Tras pasar por Capitanía General, donde le esperaban todos sus ministros y diversas autoridades del Ejército, en la plaza de España clausuraba el VII Congreso Eucarístico Nacional. El calor no fue inconveniente alguno para que miles de personas se congregaran en la plaza sevillana. Como nota curiosa, en un momento de la celebración, Radio Nacional de España conectó con Radio Vaticano y el Papa, Pablo VI, ofreció unas palabras a los sevillanos. Una procesión con la Custodia de Arfe, y Franco como «primer peregrino», cerró el Congreso.

Después de almorzar en el Alcázar, donde se alojaban, a las siete y media de la tarde Franco inauguró el puente del «Generalísimo» —hoy puente de Los Remedios—. Una obra que costó 257 millones de las antiguas pesetas, que duró año y medio —seis meses menos de lo previsto— y donde se llegaron a emplear en un mismo día hasta 700 trabajadores en tres turnos, según cuentan las crónicas de la época. El cardenal Bueno Monreal bendijo los seis carriles del puente, engalanado ese día con banderas del régimen, y Franco cortó la cinta. Puente inaugurado.

Tan sólo media hora después, a las ocho de la tarde, Franco llegaba a la glorieta Plus Ultra, junto al estadio Benito Villamarín, para abrir oficialmente al tráfico la obra de desdoblamiento de la carretera nacional IV entre Sevilla y Dos Hermanas, lo que sería el inicio de la autopista Sevilla-Cádiz y que cubría trece kilómetros. Esta construcción, que se inició en noviembre del 66, costó 102 millones de pesetas. Misma operación: bendición, corte de cinta y paseo en coche por dicha obra. Carretera inaugurada. Y como si de un reloj suizo se tratase, a las ocho y media de la tarde, llegaba al Club Militar de Natación, en terrenos de Pineda, donde recorrió las instalaciones y saludó, de manera afectuosa, al general Merry de Val. Y vuelta al Alcázar. Debían de prepararse con sus mejores galas puesto que en el Ayuntamiento de Sevilla la corporación municipal les tenía preparado, a Franco y a Carmen Polo, una cena por todo lo alto en el salón Colón.

Últimas citas en su agenda

Tercera jornada. Tal día como hoy hace 45 años, día de San Juan, a las diez de la mañana Franco y su mujer salían del Alcázar rumbo a la residencia «García Morato». Inauguraban oficialmente el edificio contiguo: el hospital de Traumatología y Rehabilitación. Se trataba del tercer hospital de estas características que se abría en España, después de los de Barcelona y Madrid. Una obra que costó 300 millones de pesetas y que albergaría más de 450 camas. Actualmente, el hospital ha reducido el número de camas a casi la mitad —273, según datos de 2011— para mayor comodidad de los pacientes, evitando prácticas de aquellos años como internar en una misma habitación hasta seis enfermos. Además, el centro es líder a nivel nacional en áreas como Cirugía Plástica y Quemados o Neurocirugía. Franco visitó los quirófanos, saludó a los enfermos y firmó en el libro de oro del hospital.

La agenda de Franco en Sevilla constó de nueve citas en menos de 72 horasA las once de la mañana, penúltima cita. Franco inauguraba la primera fase de la Ciudad Juvenil «Francisco Franco» —hoy Complejo Educativo «José Mª Blanco White» —, en los terrenos del antiguo Cortijo de Cuarto, propiedad de la Diputación. Esta residencia, que costó unos 80 millones de pesetas, albergaba a 250 alumnos internos y formaba a otros 300 en técnica industrial, mecánica eléctrica o técnica de chapa. Franco recorrió las estancias de la residencia entre el aplauso de los niños y profesores.

A la una del mediodía, el general y su mujer se despedían de las autoridades sevillanas ofreciendo un almuerzo en el Alcázar. Después de un pequeño descanso, pasadas las siete y media de la tarde, el general y Carmen Polo se dirigieron de nuevo al aeropuerto de Sevilla; allí les esperaba el reactor Caravelle «Teobaldo Power», de Iberia, que regresaba a Madrid. Era la última vez que el entonces Jefe de Estado de España visitaría Sevilla.

Así contaba el noticiero NO-DO la visita de Francisco Franco a Sevilla. Lo puedes ver en los siguientes enlaces: [ver vídeo 1][ver vídeo 2]