El insólito viaje de la expedición Keicho a la Sevilla del XVII
La exposición puede visitarse en el Archivo de Indias - vanessa gómez

El insólito viaje de la expedición Keicho a la Sevilla del XVII

Hasta el próximo día 15 puede visitarse la exposición «De Japón a Roma buscando el sol de la cristiandad»

A.F.L.
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Del insólito viaje de Hasekura Tsunenaga queda el apellido Japón en Coria del Río, donde la expedición recaló unos días antes de alcanzar Sevilla, que los acogió durante un mes con todos los gastos pagados y todas las fiestas posibles, que costaron a las maltrechas arcas municipales un millón de maravedís.

El viaje, sus precedentes, el contexto histórico, las anécdotas y los personajes de esta curiosa aventura de la llamada expedición Keicho pueden recorrerse en la magnífica exposición «De Japón a Roma buscando el sol de la cristiandad» que puede verse en el Archivo General de Indias hasta el próximo 15 de agosto, y que fue inaugurada por el propio Naruhito, príncipe heredero de Japón, de visita oficial por estos pagos sevillanos en conmemoración del cuarto centenario aquella pionera expedición diplomática nipona, coincidente con el Año Dual España-Japón, que se prolongará hasta julio de 2014.

Históricos documentos del Archivo de Indias, del de Simancas, del Municipal, mapas, libros, retratos y algunos objetos alusivos han servido a Pilar Lázaro y María Antonia Colomar para hilar esta magnífica muestra, perfectamente encuadrada en el tiempo y las circunstancias históricas en las que se desarrolló la Embajada de Hasekura.

Curiosidades de la muestra

La exposición va marcando los parámetros para llegar a colocar al visitante a las puertas de iniciar el viaje de Hasekura y fray Luis Sotelo, aunque también se podrá seguir la comitiva hasta Madrid y Roma y su vuelta a Japón. A todo ello nos va llevando la muestra, en la que acabarán conociendo a otro personaje impagable e imprescindible: Daté Masamune, señor de Bojú, que no era el «emperador» o shogun, ni era o representaba el mayor poder de la isla nipona, administativamente dependiente de señores feudales como él. Fue, sin el permiso del soghun, el impulsor de la aventura, que, evidentemente, auspició este lanzamiento de Japón al mundo individualmente y no como estado, algo que influirá de forma decisiva en los visitados.

Entre las muchas curiosidades que dejó esta embajada Keicho en la Sevilla del XVII,figura una reproducción de la carta que Masamune dirigió a la que era «entre las naciones del mundo, a la más conosçida y muy ilustre çiudad de Sevilla». Hoy se conserva como el auténtico tesoro que es en el Archivo Municipal este documento escrito en tinta negra sobre papel de arroz, decorado y con sello del señor feudal en rojo. Esta «carta japonesa», según recoge un librito facsímil editado por la Comisaría de Sevilla para la Expo 92, con estudio de Marcos Fernández Gómez, venía con otros dos regalos, una catana y una daga, ambas desaparecidas en la actualidad. En la exposición se ven dos armas similares pertenecientes al Archivo de Ávila, que las ha cedido para esta muestra junto a otros objetos, como una armadura de samurai.