La Giralda a vuelo de vencejo
El "drone" alrededor de la Giralda - carmen serrano
patrimonio

La Giralda a vuelo de vencejo

Terminan los trabajos en la cara sur de la Torre, retratada en todas sus facetas por un «drone» con cámara de alta tecnología

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La Giralda goza de buena salud general. Es el diagnóstico primero tras una importante revisión de sus fachadas que ha comenzado por la Sur y que acaba de concluir y que seguirá hasta 2016 hasta completar las cuatro. En la revisión de esta cara sólo se detectó una mayor humedad bajo en una de las gárgolas de evacuación de agua, que, curiosamente, en lugar de ser de bronce era de plomo y había acabado carcomida.

El andamio instalado hasta hace unos días en esta fachada, la que mira al Patio de los Naranjos y la Capilla de la Virgen de los Reyes, ha permitido solventar problemas de suciedad, causados por pájaros, restañar algún desperfecto y retirar los hierbajos, que habían proliferado en la zona bajo la citada gárgola.

Justo a la retirada del andamiaje, la empresa TAJ Fotografía Aérea, vinculada a Gares, que dirige el restaurador Jesús Serrano, ha hecho el segundo vuelo con un «drone», avioncito sin tripulante y por control remoto, equipado con una cámara de alta tecnología, que ha captado aspectos y perspectivas difícilmente apreciables, que servirán al arquitecto y maestro mayor, Alfonso Jiménez, de diagnóstico y necesidades de la Torre.

La revisión ha costado 43.000 euros con IVA, en la primera de las caras de la Giralda, pues desde hace unos treinta años y cuando se cambiaron las azucenas de hierro por las actuales de bronce de Fernando Marmolejo no se habían tocado con precisión estas zonas, «las más complicadas por su más difícil acceso», explicó a ABC de Sevilla el arquitecto.

Otra intervención de excepción recién terminada ha sido la sustitución por otra nueva de la viga que sostenía la campana de San Miguel, que era de hierro y de las realizadas por Fernández Casanova en el siglo XIX. Su mal estado fue detectado por la empresa Clock-O-Matic, que desde hace quince año hace cuatro revisiones anuales al campanario, «que se está muy bien cuidado», según Jiménez.

Esta labores forman parte del programa de conservación que, a petición del arquitecto y maestro mayor de la Catedral, Alfonso Jiménez, que consideraba «quimérica una intervención general», aprobó hace ocho años el Cabildo Catedral con el beneplácito del desaparecido canónigo Francisco Navarro, a la sazón delegado de Administración y Patrimonio. En estos años, sucesivamente, primero se revisaron campanas, pilares, después las azucenas y posteriormente, la cupulita bajo el Giraldillo. En 2012, se trató la bóveda del campanario, «que estaba negra de suciedad».