Álvar Núñez Cabeza de Vaca
Álvar Núñez Cabeza de Vaca - ABC
personajes históricos

Álvar Núñez Cabeza de Vaca, el descubridor que pasó seis años desnudo en América

Conquistador, náufrago, chamán, comerciante y finalmente un indio más, este español vagó de La Florida a California antes de poder volver a casa... para regresar a América de nuevo

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«Fueron seis años el tiempo que yo estuve en esa tierra solo entre ellos y desnudo, como todos andaban» (Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Naufragios)

La vida del conquistador Álvar Núñez es la historia de un fracaso hecho victoria. Porque Cabeza de Vaca falló en su empresa de conquistar y gobernar el sur de la Florida, sí, pero consiguió vivir con los indios seis años, aprendiendo sus costumbres y dando al mundo uno de los primeros tratados sobre América. Del viaje que pudo significar su muerte -como así fue para los centenares de hombres que cruzaron el Atlántico con él-, sacó el conocimiento más profundo que hasta ese momento se tenía en Europa sobre las costumbres y lenguas indígenas.

En su hoja de servicio a la Corona, Núñez tiene el haber sido el primer europeo que descubrió las cataratas de Iguazú y el primero en explorar el río Paraguay. En sus 70 años de vida (1488-1558), Álvar Núñez, fue Adelantado del Rey, capitán general del Río de la Plata, pero, sobre todo, un aventurero.

De conquistador a indio desnudo

¿Cómo pasa un hidalgo español de conquistar a lomos de un caballo vestido con brillante armadura a correr desnudo por los montes americanos? Álvar Núñez se embarca con 20 años en su primer viaje a América convencido de que marcha al Nuevo Mundo a hacer fortuna. Este desastre absoluto de expedición lo comanda Pánfilo de Narváez, quien ve como ahora los indios, ahora la Naturaleza, golpea a los suyos y los va matando poco a poco. En Cuba pierde primero 140 hombres. Poco después 70 morirían por una tormenta. Los ataques de los indios y el hambre-hasta los caballos se comieron llegados a este punto- acabó con muchos otros. Perdieron los barcos, fundieron sus armas para hacer herramientas, construyeron balsas.... y en ese momento, en medio de la nada, el golpe de gracia.

Núñez fue curandero y mercader tras integrarse con los indios

Estando cerca de la desembocadura del río Misisipi, la balsa de Álvar Núñez se separó de la de Pánfilo de Narváez, dejando a Cabeza de Vaca con otros pocos hombres a su suerte. Que no fue mala, en realidad, a partir de ese punto. Encontraron un grupo de indios que les dieron refugio y alimento. En ese momento Núñez mira a los indígenas con otros ojos y tira del tan español «allá donde fueres...» Despojados de sus armaduras, viven con los salvajes, quienes les enseñan el idioma y costumbres locales. Por su parte, Cabeza de Vaca y los suyos actúan primero de curanderos -padrenuestros y avemarías que combinan con imposiciones de manos y algunos conocimientos de medicina- y más tarde de mercaderes. Es la historia de cómo los conquistadores acabaron conquistados.

Durante seis años Álvar Núñez vive como un indio más. A ratos les entiende y admira: «Es la gente del mundo que más ama a sus hijos», escribió. A ratos les odia abiertamente: «Los más son ladrones. [...]. Mienten muy mucho y son grandes borrachos». El caso es que el pequeño grupo de españoles llega a dominar seis lenguas indígenas y a ser uno más de la tribu. Pero pueden más las ganas de volver a casa que la experiencia en el Nuevo Mundo. Tras una expedición fallida para buscar la salida de América, Cabeza de Vaca se encuentra con algunos de sus compañeros del viaje desde España hasta Nuevo Mundo y consigue organizar la partida de vuelta a la madre patria. Aunque aún tuvieron que recorrer muchos kilómetros hasta dar con un asentamiento español, con este episodio acabó el primer viaje de Núñez a América.

Cataratas de Iguazú y destierro

Cabeza de Vaca cuenta su historia en Naufragio, no tanto para dar cuenta de su viaje sino para justificar de algún modo el fracaso de su misión y sus seis años perdido en América. Debió convencer el relato en la Corte, puesto que es enviado de vuelta a América en pago por sus servicios. Ahora su destino es el Sur, donde debe ocupar el puesto de Gobernador del Río de la Plata.

En su camino a lo que hoy es la frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil contempla las cataratas de Iguazú -de hecho es el primer europeo en dar señales del lugar- y llega tras cinco meses de cruzar valles, montañas y selvas a la sede del Gobierno, en Asunción del Paraguay.

Hasta los caballos se comieron los conquistadores para evitar el hambre

Poco tiempo dura en el cargo este desafortunado conquistador. Su especial defensa de los nativos -no hay que olvidar que fue uno de ellos durante seis años- le consiguen la oposición frontal de quienes debían estar a su cargo. ¿Resultado? Vuelta a España, donde es condenado al exilio en Orán. Mediante recursos y alegaciones nunca llegó a cumplir la condena, y murió antes de que fuera firme.

Pero poco tiempo duró tal encargo, puesto que la especial defensa que Vaca planteaba de los indígenas -no hay que olvidar que durante seis años fue uno de ellos- provocó el recelo cuando no directamente la oposición frontal de quienes debían estar a su cargo. Por esto acabó condenado al exilio en Orán, donde finalmente no fue, al morir en Sevilla en 1559, antes de que su caso se resolviese por completo.