La Policía Autonómica de Andalucía se hace adulta
Uno de los agentes de la Unidad Adscrita, tomando datos tras un incendio forestal - ABC
20 años de la unidad adscrita

La Policía Autonómica de Andalucía se hace adulta

Varios de los pioneros que fundaron la unidad en 1993 explican a ABC la consolidación de una policía «social», aún desconocida para gran parte de la sociedad pero con funciones cruciales

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El 1 de diciembre de 1993 entraba en funcionamiento la llamada Policía Autonómica (la Unidad Adscrita a la comunidad autónoma andaluza de la Policía Nacional). Mañana, por tanto, cumplirá 20 años afianzada en unas competencias de control administrativo que pasan desapercibidas para «el gran público» —donde el conocimiento de esta unidad sigue siendo escaso pese al paso de los años— pero de hondo calado social y que cada vez le son más demandadas. Protección de menores, lucha contra el absentismo escolar, vigilancia de espacios naturales, prevención de incendios forestales, juego ilegal, violencia machista —con 77 agentes específicos—, espectáculos públicos... Agentes de policía para prevenir y no reprimir, como gusta decir dentro. Por necesidades del guión —carece de competencias penales— y por el mero espíritu de una organización que ya tiene 600 componentes.

Sólo un centenar, eso sí, estuvo entre los fundadores hace mañana esos veinte años. ABC habló con tres de los responsables de la Policía Autonómica que permanecen en la unidad desde su estreno y todos coinciden en destacar la consolidación de la unidad en tareas cruciales en las que la Junta de Andalucía necesita a policías para poder proteger sus normativas.

Gabriel Fernández Rey es el jefe provincial y recalca el «enorme valor social» que tiene este cuerpo por las competencias que posee en protección de menores. «Cuando se puso en marcha esta unidad —explica—, fue precisamente el entusiasmo por tratar temas como esos, más preventivos que penales, lo que me hizo pedir el cambio. Yo prefiero retirar a un menor de la calle o trabajar para que vaya a la escuela que detener a un atracador. Igual, con acciones como éstas estamos evitando que en el futuro haya precisamente un atracador, haciendo que un niño que no iba a ir al colegio vaya. Esa labor no es tan tangible, digamos, como el arresto de un conocido delincuente, pero, al menos para mí, resulta más gratificante».

El jefe provincial subraya que en realidad se sienten «muy importantes por este trabajo silencioso centrado en la concienciación. Es maravilloso que haya policías que se dediquen a informar y concienciar a la población y no sólo a reprimir o sancionar». En ese sentido, reitera el ejemplo del trabajo contra el absentismo escolar aludiendo al problemático Polígono Sur sevillano. «Hace unos años, el índice de absentismo en esa zona era de más del 60% y ahora no llega al 20%, lo que es un logro». Lamenta, eso sí, que «la gente no conoce bien nuestro trabajo, casi nunca sabe que la Policía Autonómica hace tal cosa. En nuestro debe sigue estando la falta de identificación por la sociedad».

Muy bien considerados

En este último aspecto coincide el subinspector Enrique Font, jefe del subgrupo de Juegos y Espectáculos, que «ahora se está haciendo un esfuerzo para llegar más a los ciudadanos, porque entre los colectivos que trabajan con nosotros sí tenemos una gran consideración». Font es de «los cien primeros», los fundadores, de los que subraya la «gigantesca ilusión con la que se tomaron esa labor de empezar algo, de ser los primeros. En mis 33 años de carrera jamás he vuelto a ver algo así, aquella ilusión de cien andaluces a los que se les presentó la gran oportunidad de volver a su tierra, porque casi todos estábamos en Madrid o Barcelona, y ser policías aquí. Lo dimos todo para que aquello saliera adelante con pocos medios, trabajando doce o catorce horas diarias sin quejas. Nunca más se ha vuelto a ver algo así».

El jefe del subgrupo de Menores, el subinspector Francisco Tiero —otro de los pioneros—, considera que «la Policía Autonómica juega hoy ya un papel básico para la Junta, para que se cumplan sus resoluciones. Se empezó de cero y ahora puede decirse que es una unidad crucial y que, si bien no es muy conocida en la sociedad, tiene mucho prestigio en ámbitos judiciales o institucionales. Los propios jueces nos confían tareas que a veces ni nos competen, pero el prestigio ganado cuenta bastante». Dedicado a la protección de menores, Tiero destaca lo «enriquecedor del trabajo en este campo, que ofrece satisfacciones mayores que detener a una banda de narcotraficantes. Nosotros podemos cambiar el rumbo de la vida de un chico condenado a ser un marginal. Y eso nos empuja».