Navidad 2013 en Sevilla: seis cosas que no encajan en un portal de Belén
Portal de Belén nevado - ABC

Navidad 2013 en Sevilla: seis cosas que no encajan en un portal de Belén

En un empeño por embellecer el Nacimiento, por desconocimiento o por tratar de europeizar la escena se introducen elementos que suponen errores históricos, cronológicos o culturales

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En un empeño por embellecer el Nacimiento, por desconocimiento o por tratar de europeizar la escena se introducen elementos que suponen errores históricos, cronológicos o culturales

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  1. En Belén no nieva, por norma general

    Portal de Belén nevado
    Portal de Belén nevado - ABC

    Aunque este 2013 haya nevado en Palestina, no es lo normal: la nevada en Tierra Santa ha sido la más copiosa desde 1992. Por eso no es del todo correcto montar un portal de belén nevado. La latitud de Belén está más al sur que la propia Sevilla. Por lo general, en Judea el clima puede considerarse como mediterráneo seco con una estación sin apenas lluvias entre los meses de abril y octubre y otra lluviosa en los meses restantes, en los que sucedió la Natividad. Lo normal es que no nieve, aunque se den tormentas como la del pasado 10 de diciembre.

    Así que poner nieve en un portal de Belén es una concesión al paisaje nevado que puede observarse en la mayoría de las capitales del centro y el norte de Europa donde la presencia de este fenómeno meteorológico es mucho más habitual que en Cisjordania.

  2. Los judíos no comen cerdo

    Los judíos no comen cerdo
    Los judíos no comen cerdo - ABC

    Por mucho que la cría de cerdo sea una de las bases de la ganadería en España, en el Belén del siglo I d. C. no se criaban cerdos, ni se vendían derivados del mismo para su consumo, porque los judíos lo tienen prohibido. En el libro del Levítico, dentro del Pentateuco, está reseñado el veto a los animales rumiantes que no tengan hendida la pezuña como el gorrino. Por este mismo motivo se proscribe la carne de camello, conejo y liebre. La carne de puerco, a pesar de tener pezuña partida, se rechaza porque no rumia. «De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto; lo tendréis por inmundos», puede leerse en Levítico 11, 2.

    Detrás de esta prohibición religiosa común también a los musulmanes, los antropólogos rastrean una prevención de sanidad pública por la facilidad con que los marranos de esas latitudes transmiten enfermedades como la triquinosis.

    Por esta razón, poner cochinos en un Nacimiento se considera un error. Es una manera de occidentalizar el portal de Belén, añadiendo motivos propios de nuestra cultura. En España, por ejemplo, el hecho de comer derivados del cerdo se tenía por la manera más efectiva de demostrar la pureza de sangre como castellano viejo y no converso.

  3. Las vacas frisonas vienen de Holanda

    Vacas lecheras, en un belén
    Vacas lecheras, en un belén - ROCÍO RUZ

    Las vacas de Palestina son de la variedad árabe, es decir, flacas y que dan escasa leche y poca carne. Por eso cuando en los belenes se ponen las orondas vacas que son habituales en los pastos españoles o europeos, se está cometiendo un anacronismo, en toda regla, porque en la época del nacimiento de Cristo, la posibilidad de importación de ganado europeo era más bien escasa.

    En la zona de Judea, el ganado más común era el de cabras debido a la orografía y es de este animal del que sacaban la leche y quesos para su alimentación.

  4. La patata y el tomate no llegaron hasta el siglo XVI

    Tenderete de un portal de Belén, en el que hay tomates y papas
    Tenderete de un portal de Belén, en el que hay tomates y papas - ABC

    La patata y el tomate son productos que los españoles trajeron de américa tras el descubrimiento de las Indias Occidentales en 1492. Es por esto por lo que era imposible encontrar estas hortalizas en Belén en el año del nacimiento de Cristo. Así que añadirlas al portal del Belén de casa es un fallo histórico. Esto mismo pasa con otros alimentos como el cacao o el maíz que tambien llegaron de América.

    Los alimentos más comunes que se podían encontrar en los mercados de la Palestina del principio del primer milenio eran cereales como trigo, cebada y avena, hortalizas como cebollas, ajos, lechugas o guisantes y legumbres como los garbanzos y las lentejas, propios todos ellos de la dieta Mediterránea y de los cultivos de la zona.

  5. El pavo también vino de América

    Vieja dando grano a unos pavos
    Vieja dando grano a unos pavos - ABC

    El pavo, una de las comidas típicas de estas fechas, no fue conocido a este lado del mundo hasta que no se descubrió América, por lo que poner a esa granjeras echando granos a pavos es un anacronismo en toda regla. No existían pavos en Belén cuando nació Jesús, gallinas y gallos sí, pero los pavos eran desconocidos para los habitantes de la Palestina del siglo I d. C.

    Otro animal que puede aparecer en un belén, pero no como animal doméstico, es el pato. Por aquella época, no se criaban ánades, emigraban en estado salvaje de las tierras cálidas de Egipto hacia Palestina.

  6. ¿Iglesias antes de que naciera Cristo?

    Un portal de Belén con la iglesia de la Caridad de fondo
    Un portal de Belén con la iglesia de la Caridad de fondo - ABC

    ¿En qué momento se le ocurre a alguien poner una iglesia antes incluso de que se fundase sobre la piedra de Pedro? Evidentemente, si Jesús acaba de nacer es imposible que haya comenzado a predicar la palabra de Dios. Además las iglesias están identificadas con la cruz sin que ni siquiera se haya crucificado al hijo de Dios hecho hombre. Es por esto que plantar una iglesia en medio de un pueblo de Palestina del siglo I d.C. resulta un anacronismo sólo admisible por el afán de embellecimiento del conjunto.

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