Obras en uno de los paseos del parque Amate
Obras en uno de los paseos del parque Amate - vanessa gómez

El Parque Amate se asfixia

El cuarto «pulmón» verde más grande de la ciudad, que sirve a casi 90.000 personas, sufre un abandono que preocupa a sus vecinos, quienes hablan de agravio comparativo

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Los parques, zonas verdes de esparcimiento y recreación para niños, deportistas y amantes de la naturaleza, son parte fundamental del patrimonio de una ciudad y de la calidad de vida de sus habitantes. El Parque Amate, principal pulmón verde de las cerca de 90.000 personas que viven en el distrito Cerro-Amate y el cuarto más grande de la ciudad gracias a sus 33 hectáreas de extensión, cada vez tiene menos de parque si no fuera por el tesón de algunos vecinos que no se resignan a su abandono.

Hoy por hoy, hablar del Parque Amate es hablar de un lugar donde el amarillo, y no el verde, es el color predominante. Las zonas secas y marchitas superan a las verdes ante la ausencia de un sistema de riego eficaz, que se limita a 9 cañones que tres jardineros van desplazando pacientemente por todo el recinto en horario de mañana, cuando el Sol más evapora. «No damos abasto», comentan. De hecho, de los 28 jardineros que trabajaban antes de la crisis, se ha pasado a doce, que se reducen a cuatro en periodo vacacional.

Es hablar también de un patatal, donde las hoyos y socavones hacen más que meritoria la práctica de cualquier deporte o el acceso a cualquier persona con movilidad reducida, lo que ya ha costado más de un hueso roto a algún visitante. Lo sabe Manuel, vecino de 27 años que acude diariamente a correr: «Está todo lleno de baches. Tienes que estar muy pendiente, si no te tropiezas. De noche es impensable venir». Es el resultado directo de media docena de años sin echar albero nuevo en los caminos.

Pero estos no son ni la mitad de los problemas que están llevando a agonizar a este parque que nació hace 31 años, los mismos que tiene parte del equipamiento para hacer deporte, que los propios usuarios se encargan de reparar.

La ausencia de fuentes para beber (sólo hay dos accesibles), las papeleras diseminadas con cuentagotas, la maquinaria que no se repara, malas hierbas y palmeras sin podar, o la fuente monumental en ruinas, son un suma y sigue para un parque que no tiene programa de actividades y que ha sido despojado hasta de su cartelería, apenas su nombre desgastado se lee en un monolito en la puerta principal.

Aseos y seguridad

Pero en la infinita lista de agravios que están asfixiando a este pulmón tan importante destaca la no disponibilidad de aseos más que de 18:00 a 24:00 horas —horario del bar— que además no están adaptados a minusválidos y, sobre todo, el problema de la seguridad; junto a bocas de riego robadas, colchones de quienes pernoctan o a las dos placas de azulejos conmemorativas nunca repuestas, lo último fue el robo de la valla que acotaba la zona de perros. «No he visto peor parque», comenta Lara, mientras pasea a su mascota y se queja de que «la parte de perros está en zona inundable». Carlos y Paco, también dueños de canes, opinan igual: «no hay ni bancos, ni dispensador de bolsas».

Desde el Ayuntamiento aseguran que existe una empresa de seguridad asignada y que está prevista una inversión de 700.000 euros para la mejora del sistema de riego, el arreglo de los caminos de albero, la instalación de juegos infantiles adaptados y la reparación del área canina. Desde la Asociación de Amigos del Parque Amate aseguran que llevan años «escuchando promesas que de nada sirven si no se hacen realidad».