Domingo Enrique Castaño
Domingo Enrique Castaño - juan josé úbeda

El origen del caso Madeja, otra vez Mercasevilla

Alaya llegó a la trama al investigar las cuentas de un asesor de Monteseirín tras el «amaño» del concurso de los suelos de la lonja

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Todo saltó en Mercasevilla, el foco de corrupción del que han brotado casi todos los escándalos que afectan a Andalucía en la actualidad, con los ERE a la cabeza. La juez Mercedes Alaya estaba instruyendo la pieza en la que intentaba dilucidar si el concurso para vender los suelos de la lonja pública se amañó para que lo ganara una promotora que había hecho donaciones al mercado. En mitad de ese proceso, decidió solicitar a la Guardia Civil que hiciera una investigación patrimonial sobre uno de los imputados clave, Domingo Enrique Castaño, y su esposa.

Castaño era asesor del socialista Alfredo Sánchez Monteseirín en el Ayuntamiento, hasta el punto en que incluso después de sus imputaciones, el alcalde llegó a pedir su recolocación en la Fundación DeSevilla –también afectada por los escándalos- tras perder las elecciones. Para Alaya, este hombre callado al que todos conocían por Quique y que siempre estaba en meollo de todos los escándalos había tenido un «enriquecimiento sospechoso». Su objetivo era averiguar si esto tenía algo que ver con el amaño del citado concurso. Pero se encontró con otro escándalo aún mayor.

A Castaño le había regalado su coche, un Audi A4, una empresa a la que había adjudicado múltiples contratos durante su etapa como director de Vía Pública del Ayuntamiento. Fitonovo también le había hecho la obra de su chalé en Guillena. La Guardia Civil lo detuvo junto con su esposa. También puso a disposición judicial al empresario Rafael González Palomo y a su apoderado, Manuel Ángel Macedo Gajete. Se registraron sus domicilios y la sede de la empresa. Y González Palomo decidió hablar. Reconoció que le había comprado el coche y otras muchas cosas más, como la entrega de 30.000 euros en un sobre destinados, según le había dicho Castaño, al PSOE.

Cuando se levantó la parte del secreto de sumario que afectaba a este asesor de Monteseirín se supo que la Guardia Civil cifraba en 411.215,56 euros su incremento patrimonial no justificado entre los años 2005 y 2012 y que, según los agentes, «parte de dicho incremento patrimonial podría provenir de ingresos opacos sin justificar y cuyo origen podría ser ilícito». La diferencia entre el patrimonio inicial a fecha 1 de enero de 2005, de 243.811,53 euros, y el patrimonio final a 1 de enero de 2012, por valor de 1.055.208,21 euros, es de 811.396,68 euros, todo ello a pesar de que los ingresos justificables ascienden «sólo» a 531.209,83 euros.

En el sumario también se conoció la posible implicación del concejal socialista Manuel Gómez Lobo, hombre, por cierto, también muy vinculado al director de Mercasevilla, Fernando Mellet, tras su paso por la agrupación de La Macarena, donde saltó el primer escándalo de la ciudad con el caso de las facturas falsas. Mellet y Castaño, por cierto, eran socios junto con los dueños de Fitonovo de la caseta de feria que se adjudicó a sí mismo el concejal Alfonso Mir. Ahora se sabe que las relaciones entre muchos de ellos no eran las de un mero cargo público y un empresario.