Mercedes Cañadas, durante la conferencia «Cómo vivir una Navidad sin ti»
Mercedes Cañadas, durante la conferencia «Cómo vivir una Navidad sin ti» - vanessa gómez

Cómo celebrar la Navidad cuando se llora la muerte de un ser querido

Apsysa, un nuevo centro de atención psicológica al duelo, ofreció ayer las claves en la conferencia «Cómo vivir una Navidad sin ti»

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«Por la fuerza por seguir adelante en tu honor», «Te amo, mi niña», «Ya has descansado, te querremos siempre». Estas dedicatorias se podían leer sobre bolas doradas que colgaban de un árbol de Navidad muy especial. Las escribieron ayer personas que aún tienen muy presente la pérdida de un familiar o un ser querido al finalizar la conferencia «Cómo vivir una Navidad sin ti», que impartió la psicóloga y directora del centro de asistencia psicológica Apsysa, Mercedes Cañadas, en el Círculo Mercantil.

Y aunque el fin del acto era crear un nuevo punto de partida en el que recordar de forma positiva a esas personas que ya no están, fueron inevitables los momentos de ira, rabia y desconsuelo por parte de los casi cincuenta asistentes al acto. En muchos ojos, entre lágrimas, se podía leer «¿por qué a mí?». Sin embargo, todos estos sentimientos forman parte del duelo a ese ser querido.

Ayudar a canalizar ese cúmulo de sensaciones que surgen a raíz de un golpe tan duro como la pérdida de un hijo o un hermano es el propósito del centro que dirige Mercedes Cañadas. Una mujer a la que se le rompió el alma en el año 2004 cuando su hijo de siete años murió en un tiroteo en Marbella. «El duelo transforma el alma herida, incluso cuando uno es incapaz de encontrar una razón de vivir», asegura.

En la primera Navidad sin su hijo decidió huir de su realidad. Salió de la ciudad con su marido y se alojó en una casa rural en el campo. «Cuando me vi allí sola, comencé a llamar a mi familia y amigos, y todos acudieron a donde yo estaba para acompañarme». Escapar de esa tristeza no fue efectiva, «porque la tristeza te acompaña a donde vayas siempre».

Sin embargo, ese duelo se educa. «Hay mucha gente que sabe afrontarlo sola, pero otros muchos necesitan de un psicoterapeuta o un grupo de ayuda».

Miedo a la silla vacía

Crear la primera Navidad sin nuestros seres queridos no es fácil. Es una tarea que ataña, si es posible, a toda la familia. «Estas fiestas son muy duras por los miles de recuerdos que nos asaltan. Además -añade- se crean conflictos internos en cada uno entre lo que sentimos y lo que los demás nos piden que sintamos, por lo que muchas veces hacemos un pacto de silencio que acaba por sumirnos en un estado continuo de tensión y ansiedad».

El primer paso para conseguirlo es, según Mercedes Cañadas, reunir a la familia y amigos con los que celebramos estas fiestas antes de Nochebuena para consensuar la mejor manera de honrar a la persona ausente. Y, durante las fiestas, recordarla de una forma positiva, «dando la oportunidad a todos a expresar sus sentimientos, sin hacer crítica de ello». Javier Casanueva, tío de Marta del Castillo, la joven asesinada en enero de 2009, era uno de los asistentes a la conferencia. «Cuando se vive una pérdida, y en nuestro caso de una forma tan funesta -afirmaba-, uno se predispone a una Navidad triste, pero no fue así. Es verdad que son noches tristes, pero el recordar y compartir los buenos momentos que nos brindó Marta, nos ayuda a seguir adelante».