Restos del fuselaje del avión siniestrado
Restos del fuselaje del avión siniestrado - j. m.serrano

Así fueron los últimos minutos de vuelo del avión A400M que se estrelló en Sevilla

Cuatro muertos y dos heridos es el balance del accidente aéreo de la aeronave militar. Y este el relato de los últimos instantes de la aeronave en el aire

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«No llegamos a la pista». Es lo último que se escuchó desde el avión A400M accidentado este sábado en el Sevilla donde murieron cuatro personas. Ante esa llamada de auxilio, se le concedió la otra pista del aeropuerto. Pero ya solo hubo silencio durante dos eternos minutos. Hasta que la aeronave se estrelló contra el suelo, convirtiéndose en una bola de fuego cuando el reloj estaba a punto de marcar la una de la tarde. Una enorme columna de humo marcaba el lugar del accidente.

El vuelo de esta nave de Airbus solo duró cinco minutos antes del fatal desenlace. En ese tiempo despegó del aeródromo de San Pablo, intentó volver a aterrizar y acabó estrellado contra el suelo a poco más de un kilómetro del aeropuerto -junto a un polígono industrial, en una zona de cultivo-. Cuatro personas perdieron la vida en el accidente. Otras dos se encuentran hospitalizadas.

El avión militar en pruebas de Airbus despegó a las 12.55 de la tarde desde Sevilla. Tan solo un minuto después, comunicaba que tenía problemas, aunque no eran graves. Fuentes cercanas al aeropuerto aclaran que es muy normal que este tipo de aviones comuniquen fallos. «Están probándolos. Los sacan del hangar, los ponen al límite y ven qué falla». El piloto aseguró que la aeronave no iba del todo bien y pidió quedarse cerca del aeropuerto. Como muchas otras veces, cuentan profesionales de la aviación a ABC de Sevilla. Eran las 12.56 de la tarde.

Dos minutos más tarde (12.58), otro mensaje desde el A400M: piden pista, necesita aterrizar. Aunque no se declara emergencia ni se activa un protocolo especial, les conceden tomar tierra de inmediato. Y entonces, la última comunicación: «No llegamos a la pista». El piloto quiere aterrizar en la otra que tiene San Pablo porque no se ve capaz de llegar hasta la asignada. Se cambia su plan y se le concede. Y entonces, la nada. Dos minutos eternos de silencio. Desde el aeropuerto no saben qué pasa, pero testigos presenciales observan cómo la nave pierde altura. No corrige su trayectoria, sino que, de hecho, observan incrédulos cómo aumenta su velocidad según se acerca al suelo. Cuando el reloj está a punto de marcar la una en punto de la tarde, el A400M se estrella contra el suelo con seis personas a bordo.

«La bola de fuego ha sido brutal», explica un testigo presencial con muchos años de experiencia en la aviación. «Nos hemos quedado mudos porque no hemos oído nada, hemos visto cómo se caía, ya está». Pero, ¿por qué el accidente? ¿por qué esos dos minutos de silencio? Son preguntas que las autoridades que investigan el caso contestarán cuando se investiguen a fondo los hechos. Fuentes cercanas al caso apuntan a un posible fallo en los motores. «El avión tenía bien las dos alas», explica alguien que estaba en el lugar de los hechos, «así que el fallo solo puede venir de los motores».

Precisamente para esclarecer los hechos, una comisión mixta de los ministerios de Fomento y Defensa se ha puesto en marcha para investigar las causas del siniestro. Asimismo, el juzgado de instrucción número 13 de Sevilla ha abierto diligencias sobre el suceso.