El exconcejal socialista José Antonio García, en una imagen de archivo
El exconcejal socialista José Antonio García, en una imagen de archivo - ABC

Un veterano socialista se benefició de todos los casos de corrupción de Andalucía

José Antonio García estuvo implicado en las facturas falsas, presidió Mercasevilla, negoció un ERE con intrusos, trabajó en empresas pantalla de los conseguidores, dio cursos gracias a la UGT...

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Pasó por todos los escenarios de la corrupción andaluza, pero ha logrado sobrevivir a todas las investigaciones judiciales. La vida laboral del veterano socialista sevillano José Antonio García es una radiografía de la región. Con estudios de Formación Profesional, empezó a trabajar en la fábrica Fasa Renault de Sevilla, donde se liberó como presidente del comité de empresa como miembro de la UGT.

En 1999, Alfredo Sánchez Monteseirín lo incluyó en su primera lista para las elecciones municipales. Y desde entonces ha ido dando saltos por todos los escándalos sin que hasta ahora se haya visto implicado de manera directa en ninguno de ellos. Sin embargo, los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil le han tomado declaración como testigo en el marco de la investigación de los ERE y García ha acabado revelando su paso turbio por todos los desmanes cometidos en Andalucía.

Su primer lío se produjo con las facturas falsas de la Macarena. Él era el delegado del distrito cuando su director, José Marín, pagó unas obras simuladas al empresario José Pardo. Estos dos últimos acabaron siendo condenados a cuatro años de cárcel por malversación y falsedad. García fue imputado, aunque acabó siendo exculpado. Pero tuvo que dimitir. Sin embargo, Monteseirín le mantuvo su cobijo en Mercasevilla, donde fue presidente desde septiembre de 1999 hasta marzo de 2005. Es decir, él firmó el primer ERE fraudulento de la lonja usando los servicios del conseguidor Juan Lanzas.

A partir de aquí, el relato que realiza a la Guardia Civil no tiene desperdicio. Cuando acaba su etapa en Mercasevilla, pasa a trabajar en una empresa llamada Al Andalus Mass Media Chanel. Una sociedad de un cuñado de Lanzas, Ismael Sierra, que había cobrado comisiones a la lonja por los ERE. García explica que el entonces director del mercado, Fernando Mellet, estaba «proyectando la posibilidad de que Mercasevilla asumiera la gestión de alguno de los mercados municipales de Sevilla» y que su nombre «se estaba barajando como uno de los posibles gestores».

En ese contexto, asegura que Mellet le llamó «y le indicó que acudiera a su oficina en Mercasevilla, donde firmó un contrato» con esta sociedad de Juan Lanzas, con la que nunca tuvo ningún contacto y de la que «desconocía quiénes eran sus administradores» e incluso sus trabajadores. «Una vez al mes daba cuenta a Fernando Mellet» de su trabajo en los mercados, confiesa el veterano socialista.

Sin embargo, Al Andalus, donde también estuvo contratado el hoy diputado socialista Carmelo Gómez, le rescindió el contrato después de siete meses, en los que había cobrado 1.979 euros cada uno, y volvió al paro. Pero Monteseirín volvió a rescatarlo. «Fue casi de inmediato», admite García. Lo nombró director de Consumo del Ayuntamiento. Pero tuvo que irse acosado por el caso Macarena: «Estaba harto de aguantar los sofocones que llevaba desde que salieron en los medios de comunicación los temas relacionados con unas facturas falsas».

Pero el partido volvió a darle refugio. Su siguiente escala laboral fue una empresa de Jaén dedicada a la venta de productos para animales de granja, Ecovit. García vuelve a reconocer que fue Fernando Mellet quien le hizo ese contrato. Y de ahí pasó a la UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), organismo vinculado a UGT. Este empleo se lo facilitó, según su testimonio, Isidoro Romero de la Osa, que era el secretario general en Sevilla de dicha entidad. «Era una organización que se preocupaba por los autónomos» para que se afiliaran, explica.

Su labor allí «era de calle». Y tampoco conoció a nadie más, salvo a un hombre que se llamaba «Pepe» y que cree que «era arqueólogo». Pero gracias al secretario de la UPTA dio otro paso en su carrera. Concretamente a la sociedad ATC 3, dedicada a la construcción de edificios residenciales. García narra que Isidoro le ofreció «que echara una mano a esta empresa para que impartiera o diera algunas charlas». Dio «pocas», pero cobraba 1.500 euros al mes.

En este punto los agentes le preguntan si poseía titulación para «impartir estos cursos». Y el socialista sevillano responde que «más que cursos eran charlas». Facturas falsas, ERE, cursos de formación recomendado por la UGT... Su carrera profesional revela el funcionamiento sistema andaluz: el partido como agencia de colocación.