Fray Valentí Serra de Manresa
Fray Valentí Serra de Manresa - Agustí Codinach

Pócimas, elixires, bálsamos... los remedios para males menores de los capuchinos

Fray Valentí Serra de Manresa presenta hoy en la capilla de San José su nuevo libro sobre hierbas y recetas conventuales

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Males menores, achaques puntuales y afecciones y dolencias leves tienen desde la Edad de Piedra remedio en el uso de las hierbas medicinales, «asequibles, de fácil localización e identificación y gratuitas». Así tilda lo que se conoce como el «tesoro de los pobres» fray Valentí Serra de Manresa, religioso capuchino «con denominación de origen», que ha recopilado recetas de este ancestral saber en su libro «Pócimas de capuchino. Hierbas y recetas conventuales» (Editorial Mediterània), que será presentado esta tarde, a las 18.15 horas, en la capillita de San José de la calle Jovellanos.

El fraile, que gasta luengas barbas al modo de fray Leopoldo de Alpandeire, del que siempre lleva estampas en su cartera para repartir, ofrece en esta un herbario y una selección de antiguos remedios y recetas de la tradición franciscano-capuchina, encontradas y recopiladas en sus investigaciones en el convento de Sarriá, donde lleva más de veinticinco años, y en otros archivos eclesiales a donde fueron a parar los documentos tras la Desamortización de Mendizábal.

En su labor como archivero «encontré textos muy vivos y actuales y los transcribí. Son recetas que despiertan gran interés y muchas de ellas provienen de la tradición terapéutica popular. Llegaron a los ámbitos conventuales, donde convergieron los saberes del campo con los monásticos, y desde donde se instruía a los estamentos populares en las virtudes y potencial de las plantas» Todo ello en el concepto y el espíritu franciscano-capuchino de San Francisco de Asís, que veía en las plantas la fuerza de Dios para la salud.

El interés por hierbas de fray Valentí, que le viene implícito desde su nacimiento en el seno de una familia de payeses de Manresa, ha sido cultivado e incrementado desde su espíritu de estudioso en el convento, donde los capuchinos llegaron en 1578, cuando aquello era llamado «Desierto de Sarriá» convertido hoy en zona residencial de Barcelona.

En el jardín del que se ocupa y en «La huerta de Jericó» conventual se cultivan esas hierbas medicinales y gastronómicas tradicionales, con propiedades que también poseen otras especies fácilmente localizables en el monte, y que sirven de base para el recetario curativo que el capuchino, prolífico autor y estudioso de la historia de la orden en Cataluña.

Hoy, fray Valentí hablará de remedios e historias de pócimas que recoge en su libro, como la tisana de San Antonio, con zarza y cebada, para las obstrucciones; de jarabes pectorales; del bálsamo del buen samaritano, que desinfecta y cicatriza heridas, con plantas antibióticas como el tomillo y la ruda; de licores estomacales y purificadores de agua; del elixir de la larga vida, a base de genciana, ruibarbo, azafrán y orujo, que se ponía al sereno una novena o 21 días antes de ser destilado, de tonificantes y depurativos y de hierbas santas, asociadas a figuras del santoral y considerados potentes curativos. De alguna de estas, «es una sorpresa», dice, se regalará un manojo a los asistentes a la presentación de esta tarde en la capillita de San José.