Vicente Carranza y su esposa, ayer junto a representantes municipales y responsables de la muestra. - K.RANGEL

La colección Carranza se mostrará en el Real Alcázar antes de Navidad

Distribuida en tres salas, da cabida a unas doscientas piezas de los siglos XII al XVIII

P. GARCÍA
SEVILLA Actualizado:

Aunque aún no hay una fecha cerrada para la inauguración de la muestra de la colección Carranza en el Real Alcázar, la delegada municipal de Cultura, Maribel Montaño, ha avanzado que «será dentro de este año, antes de Navidad». Entonces se hará realidad un sueño que para Vicente Carranza ha durado catorce años, según reconocía ayer el propio coleccionista que, en compañía de su esposa, se trasladó a Sevilla para conocer el ritmo de los trabajos de acondicionamiento que se realizan en las tres salas que, en la planta alta del Cuarto del Almirante, acogerán la muestra permanente de las valiosas piezas de cerámica que ha donado a la ciudad. Visiblemente emocionado, confesó sentirse «contento, no satisfecho», porque quedará «una parte importante» de la colección que no podrá inaugurarse ese día, si bien consideró «un honor» que su nombre y, sobre todo, el de su hijo Miguel Ángel pueda figurar en este monumento sevillano. «Tengo 82 años, llevo 74 en activo y dedicado a la cerámica. El día que me enteré que me ofrecían el Alcázar, no me dio un infarto de milagro», comentaba Vicente Carranza, quien tuvo plabras de agradecimiento para todas las instancias que participan en esta iniciativa.

Montaño reconoció que se ha tratado de una apuesta «compleja y que se ha prolongado en el tiempo más de lo que hubiéramos deseado» y valoró el «gesto de generosidad sin precedentes» de Carranza y su esposa, pues «hablamos —dijo— de la mejor colección de cerámica de Triana del mundo».

Piezas singulares

El diseño, producción y montaje de la exposición corren a cargo de la empresa GPD, que estima que la colocación de las piezas podría concluir hacia el 10 ó el 15 de noviembre. Finalmente, serán unas doscientas las obras de los siglos XII al XVIII que podrán contemplarse en el Alcázar distribuidas en tres salas: una primera, con piezas del periodo medieval, musulmán y mudéjar; la segunda, con cerámicas del Renacimiento y una tercera que dará cobijo a «un conjunto extraordinario de lozas barrocas», según detalló el catedrático de Historia del Arte de la Hispalense Alfonso Pleguezuelo, comisario de la exposición y autor del catálogo que la acompañará. Como elementos singulares, la muestra incluirá en el pasillo de entrada dos piezas que exceden del marco cronológico fijado, al fecharse entre los siglos XIX y XX, y de las que son autores Manuel Arellano y Manuel R. Pérez de Tudela, quienes «se inspiraron en los conjuntos del Alcázar y protagonizaron el último gran periodo de la cerámica sevillana previo a la Exposición del 29», explicó Pleguezuelo. A juicio de este catedrático, resultaba «más congruente» mantener en el Alcázar la parte más antigua de la colección Carranza y que las piezas más recientes de los siglos XIX y XX se instalaran en el museo de la cerámica que se proyecta en Triana, «con independencia —añadió— de que en algún momento pareciera oportuno completar el proyecto de aquí, del Alcázar». En este sentido, la delegada de Cultura no descartó que en un futuro, «y dado que la colección es muy amplia, esta exposición pudiera extenderse» a otras salas del palacio destinadas en principio a muestras temporales.