Las cremaciones provocan un «boom» de columbarios en Sevilla
El cementerio, que tiene 1.200 plazas edificará otro mientras que se calcula que hay medio centenar en iglesias
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Esta semana la iglesia del Santo Ángel, en pleno casco histórico de Sevilla, inaugurará un columbario con capacidad para 2.300 urnas. O lo que es lo mismo, para que reposen las cenizas de otras tanta personas fallecidas. Es un nuevo «servicio» que ... ofrecerá a sus fieles esta céntrica iglesia, cuyo párroco, Juan Dobado, aclara que se han decidido a ponerlo en marcha porque tienen «una barbaridad de peticiones». Aproximadamente unos 400 fieles que aún en vida se preocupan por cuál será su destino final y que quieren que sus restos se queden en la misma capilla a la que van habitualmente a misa o a rezar.
Es un ejemplo de lo que está ocurriendo en Sevilla, donde el aumento de las incineraciones ha provocado un fenómeno que crece, el de los columbarios y que es consecuencia directa de las estadísticas que ofrece el sector funerario cuando se acerca el día de los difuntos cada año. Porque, según Panasef, Sevilla junto con Málaga está a la cabeza del porcentaje de cremaciones ya que cerca de un 80 por ciento de los muertos acaba siendo finalmente incinerado.
Es algo que además confirman desde el cementerio, cuyo gerente, Ramón Cava, asegura que desde hace años, tres de cada cuatro fallecimientos en Sevilla capita acaban en incineración. Por eso el camposanto municipal también prepara ya una nueva remesa de columbarios. Actualmente tienen 1.110 columbarios pero van a edificar otra nueva remesa de 416 más.
Las pirámides
Y a ello se suma otra modalidad de enterramiento para cenizas, las pirámides, que recuerdan las construcciones faraónicas en miniatura y que tienen capacidad para albergar los restos de más de un cuerpo. El pasado marzo comenzó a utilizarse el espacio común para ello el «Jardín del Recuerdo», como lo denominan ahora. Hay seis pirámides bajo las cuales se encuentran seis depósitos capaces de acoger el vertido de cenizas durante los próximos 10 años. Es además una modalidad de enterramiento que resulta mucho más económica que las clásicas tumbas o nichos.
Fernando Millas, director comercial de Coral, una empresa del sector funerario y que ha hecho el del Santo Ángel, confirma que hay «un boom» de estas construcciones tanto en las hermandades como en las iglesias. Es algo que está ocurriendo en toda España pero que se acentúa en Sevilla por el hecho de ser la ciudad con mayor porcentaje de incineraciones de España. «En Sevilla hay muchas personas que quieren descansar junto a las imágenes de su hermandad», admite Millas insistiendo en que reciben numerosas peticiones para hacer estas construcciones que proliferan por las iglesias.
En el caso del Santo Ángel tendrá la peculiaridad de que abrirá todos los días, algo que no ocurre en la mayoría de los que proliferan en otras iglesias, muchas de las cuales solo abren sus puertas un día al año. Y eso facilitará las visitas a los familiares que no tendrán que desplazarse hasta el cementerio para poner flores a sus difuntos. «El concepto es traer el cementerio dentro de la ciudad para que las personas que quieren visitar a sus seres queridos puedan hacerlo cada vez que van a misa», dice Millas que vaticina que «en treinta o cuarenta años habrán desaparecido los cementerios porque las nuevas generaciones no quieren ser enterradas». En esta línea cree que se van a ir vaciando conforme los descendientes de los fallecidos dejen de pagar el mantenimiento de esos enterramientos o no quieran renovar las sepulturas.
Aunque desde el camposanto sevillano se descarta que vaya a desaparecer, Ramón Cavas, admite que «la media de edad de los que van al cementerio es cada vez más alta» y habitualmente los que acuden son muy mayores y la tendencia es que cada vez haya menos visitas. No hay más que darse una vuelta por el cementerio estos días para confirmar que aunque entran muchas personas a poner flores estos días, la mayor parte son personas mayores que acuden a adecentar las tumbas y llevar flores. «Los cementerios no van a desaparecer pero las necesidades de ampliación desaparecen», explica el gerente.
El Arzobispado no ofrece los datos del número exacto de columbarios que hay alegando la protección de datos y se remite a una circular que tuvieron que emitir ante el aumento de peticiones de estas construcciones de parroquias y otras entidades eclesiásticas en la que se advertía de que necesitarían la autorización del vicario general y dando instrucciones.
Más fácil
En cualquier caso desde el sector funerario confirman que puede haber cerca de medio centenar de ellos. En hermandades como la Macarena, el Gran Poder, la Esperanza de Triana y así un buen número de ellas.
«Se está viendo que la tendencia general es que los cementerios se van a ir abandonando y van a aparecer cada vez más columbarios», recalca el párroco del Santo Ángel que considera también que eso supone «volver a lo de antes» porque la gente quiere «enterrarse en su iglesia». Entre las razones que también se esgrimen para este boom de los columbarios están las facilidades para visitar a los difuntos. «Es más fácil ir a misa y bajar a ver al difunto que está en la iglesia que tener que desplazarse hasta el cementerio», dice el párroco confirmando que les llegó «una oferta» de una empresa del sector funerario para hacer la construcción y decidieron ponerla en marcha.
Esa tendencia también ha provocado el boom del sector, las empresas que cada vez tienen más actividad. Hay hasta estudios de arquitectura que tienen un departamento que se dedica a la construcción de estas edificaciones. Es el caso de AGC Columbarios, un estudio de arquitectura en Sevilla que tiene una división dedicada a hacer estas edificaciones.
José Manuel Sánchez, uno de los ingenieros de ese estudio asegura que se especializaron en ello «por la necesidad que había y porque la demanda que se preveía que iba a haber» y también que es «un negocio al alza». Ellos tienen entre manos proyectos para al menos cuatro hermandades de Sevilla. «Y más que se van a firmar en los próximos meses», anuncia.
«Es lamentable que con la demanda que hay y la nueva forma que hay de entender las relaciones familiares, no se favorezcan este tipo de instalaciones por parte del Arzobispado», se queja.
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