Padres de Asperger -TEA Sevilla con sus hijos esta tarde en la calle del Infierno - Manuel Gómez
FERIA DE ABRIL 2019

Feria de Abril de Sevilla 2019: se hizo el silencio en la calle del Infierno

El recinto ha estado cuatro horas sin ruido para que los niños hipersensibles pudieran disfrutar las atracciones

SevillaActualizado:

A las tres de la tarde se hizo el silencio en la calle del Infierno. Ya por Virgen de la Oliva se notaba que faltaban sonidos en la Feria. Ha sido una jornada histórica, con un real de Los Remedios aún más universal, si cabe, que permitió a las personas con especial sensibilidad a las estridencias disfrutar de las atracciones.

Hoy por primera vez desde hace años muchos niños y jóvenes pudieron poner un pie en esta zona que los aterrorizaba.

Y ello gracias a la labor del Ayuntamiento de Sevilla que decidió implantar cuatro horas libres de ruido —desde las tres de la tarde y hasta las siete— dando así respuesta a las demandas de la Asociación Asperger-TEA Sevilla, entidad que preside Rafael Jorreto y que aglutina a unas 400 familias.

Los padres plantearon esta medida ante la extrema sensibilidad que estos niños padecen cuando hay luces, ruidos o sonidos con un volumen muy elevado.

A esa banda horaria en la calle del Infierno se podía hablar y disfrutar de las atracciones como si nada porque solo se oía el ruido propio e ineludible de la maquinaria y el alboroto natural del público.

Un público muy agradecido en general —no sólo los niños con especial sensibilidad— como declaró a ABC, Juan Manuel Ignacio-Jiménez que estaba con su hija del 13 años, Esperanza Heredia.

Él trabaja en el aeropuerto y estar «aquí así para mi es un maravilla». «Debería ser siempre así o, al menos, que lo pongan más días o más horas», aseguró.

Ángel Párraga y Emilia Alcázar pisaron esta tarde el suelo de la calle del Infierno después de muchos años. Sus hijos Alejandro, de 16 años y Pablo, de 19, cuando tenían 3 ya no podían siquiera estar dos minutos dentro del recinto. Son autistas e hipersensibles al ruido. Pero no solo al de la calle del Infierno sino a todo lo que sea un volumen superior al normal.

Los dos confesaron que no les hacía especial ilusión una atracción en concreto sino pasear para ver y detenerse en los detalles en los que en otro tiempo no habían podido reparar.

Ángel y Emilia han sorteado como han podido los obstáculos que el ruido ha supuesto para ellos y sus hijos desde que eran pequeños en situaciones tan corrientes como viajar en un autobús público o estar esperando un paso de Semana Santa.

Esta tarde en la calle del Infierno la verdad es que niños no había muchos porque es día lectivo «pero bueno, poco a poco se van consiguiendo cosas», decían los padres de Asperger TEA Sevilla.

A pie de un tiovivo María José Botrán esperaba a que bajara del caballo su hijo, Juanjo Zurita, de 9 años y Gertrudis Gala comentaba que su Rodrigo, con 21 le dijo que «voy a ir a la calle del Infierno porque me lo pides tú, mamá».

«No me diga que no se está así mejor. Pero no ellos sino todos. Hay mucha gente que ha venido hoy animada por el anuncio de que no habrá ruido. Esta es una medida que no conlleva esfuerzo alguno y hace mucho bien».

El Síndrome de Asperger es un trastorno del espectro autista (TEA) de nivel 1 o alto funcionamiento que conlleva dificultades en procesar adecuadamente los estímulos relacionados con la comunicación social.

Según Rafael Jorreto, «los ruidos como la música a un volumen elevado pueden ser una auténtica tortura para una persona con autismo, ya que pueden provocarles crisis de ansiedad, bloqueos, ataques de pánico e incluso dolores, entre otros padecimientos». «Con esta iniciativa, Sevilla se convierte en un ejemplo para otras fiestas y estaría muy bien que otros municipios también adoptarán medidas como ésta», insistió el presidente de la Asociación Asperger-TEA Sevilla.

De la Fundación del Rocío de Triana había un grupo de unos 25 jóvenes con distintas discapacidades cuyas monitoras aprovecharon la paz de la calle del Infierno porque ellos también sufren con tanto desconcierto.

No se sabe quiénes disfrutaron más si los chavales o Inma González Sara Vargas o María de los Ángeles Hernández Acosta, la monitora que reclamó más dias de Feria sin ruido en la calle del Infierno.

Concluyó la jornada que empezó con una recepción en la caseta de Fiestas Mayores con una sesión de circo. Circo Inclusivo sin Ruido que organizó el Circo Sensaciones, adaptado especialmente para la ocasión.