La calle Costillares dejará de ser la última y tendrá dos más por detrás
La calle Costillares dejará de ser la última y tendrá dos más por detrás - J. M. SERRANO
Feria de Abril de Sevilla 2019

La Feria de Abril de Sevilla tendrá 140 casetas más en el próximo mandato

Urbanismo ha culminado el nuevo diseño de ampliación del real con dos calles más junto a Costillares y la reducción de la calle del Infierno. Las casetas públicas tendrán prioridad

SevillaActualizado:

La transformación de la Feria de Abril de Sevilla planeada por Juan Espadas no sólo afectará a su duración. También se modificará su espacio. El cambio de días de celebración ya lleva tres años en funcionamiento y ahora la Feria se desarrolla de sábado a sábado, abarcando dos fines de semana y durando, por tanto, un día más que cuando empezaba el lunes y terminaba el domingo. Pero durante estos tres años, el actual gobierno municipal ha estado trabajando también en un proyecto de ampliación del real para conseguir más casetas y reducir la lista de espera, en la que hay personas y entidades aguardando su oportunidad desde hace más de 20 años en algunos casos. El Ayuntamiento descartó por completo el traslado de la Feria a otro lugar, como sí previeron alcaldes anteriores. Alfredo Sánchez Monteseirín, por ejemplo, llegó a encargar un proyecto para mudar la Feria al Charco de la Pava y duplicar el número de casetas, pero la iniciativa nunca se llegó a ejecutar porque su coste era muy elevado. Espadas ha trabajado sobre un plan de mínimos, tratando de reducir presupuesto al máximo y manteniendo siempre la Feria en Los Remedios. Las opciones en ese caso son muy limitadas, pero Urbanismo ya ha culminado los estudios, a los que ha tenido acceso este periódico.

La idea de los técnicos municipales, que se ejecutaría durante el próximo mandato, consiste en poner dos calles más detrás de Costillares, en la zona que actualmente ocupan las cuadras y las tómbolas de la calle del Infierno. Esto supone una remodelación de todo el área de atracciones, donde el Ayuntamiento lleva ya tiempo estudiando fórmulas para reordenar la oferta. La intención es reducir este espacio eliminando algunos «cacharritos» que están duplicados y reduciendo el número de licencias. Con esa ganancia, el real podría abrir dos calles más que albergarían 140 módulos nuevos, una ampliación muy similar a la que ya se hizo hacia el puente de las Delicias, donde ahora están las calles Ignacio Sánchez Mejías y Curro Romero.

Urbanismo ha hecho un estudio pormenorizado de las infraestructuras necesarias para llevar a cabo esta ampliación, que son esencialmente de abastecimiento y saneamiento. La principal obra tendría que ejecutarla Emasesa, pero también habría que llegar a un acuerdo con Endesa. Los costes de estos trabajos están todavía perfilándose, pero la operación rondaría los ocho millones de euros, que el Ayuntamiento amortizaría en un breve espacio de tiempo gracias a las tasas que ingresa en la propia Feria. No obstante, el principal mandato de Fiestas Mayores a los técnicos que han estado trabajando en el diseño no se ha centrado en lo económico, sino en lo social, ya que ahora habría que adjudicar las nuevas casetas según el orden de lista de espera, donde hay tres categorías: las estrictamente privadas, las de entidades —asociaciones, colegios profesionales, instituciones...— y las públicas. La prioridad es para estas últimas, ya que el actual gobierno considera que existe un déficit de casetas de libre acceso en el real.

Esta ampliación, no obstante, necesita de la aprobación mayoritaria en el Pleno, por lo que no se podrá ejecutar hasta el próximo mandato y dependerá en gran medida del resultado de las elecciones municipales del próximo 26 de mayo. Sin embargo, la ampliación ya ha sido largamente debatida por la corporación y existe un consenso generalizado en la necesidad de bajar la lista de espera. La forma de agrandar la Feria es lo que sí cuenta con algunas discrepancias. Podemos, por ejemplo, ha pedido eliminar el aparcamiento de autoridades para construir ahí más módulos, mientras que otros partidos defienden que esta medida sería insuficiente, aunque no la rechazan.

Este debate será el que servirá para perfilar el proyecto final, pero Urbanismo ya tiene sobre la mesa un estudio detallado de costes, necesidades y reorganización de la calle del Infierno que se podría ejecutar incluso para la próxima edición si las obras se licitan después del verano, de manera que el próximo alcalde de la ciudad, que saldrá elegido tras las elecciones del próximo 26 de mayo, contará con todos los trabajos previos culminados y toda la tramitación urbanística en regla para llevar a cabo la ampliación. Otra cosa será después el reparto de casetas, donde los partidos sí tienen opiniones encontradas. PSOE y Podemos abogan por una mayor oferta de acceso libre, mientras que Ciudadanos y PP defienden que las casetas públicas tienen que crecer en la misma medida que las privadas. El resultado ya se verá, pero parece claro que en los próximos años la Feria de Abril de Sevilla será distinta a la de hace una década en sus dos dimensiones: en el tiempo y en el espacio.