Feria de Abril

Un miércoles para no olvidar

Sevilla vuelve a tomar su Feria de forma masiva en una jornada marcada por las buenas temperaturas

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Avanza la Feria y los ánimos lejos de decaer continúan prácticamente intactos. El ecuador de esta semana tan especial vino marcado por las buenas temperaturas y la ausencia de obligaciones laborales, dos argumentos con fuerza para lograr un exuberante miércoles de Feria. El paseo de caballos continuaba tan colorido como el primer día y la vida en las casetas transcurría con la misma intensidad que jornadas anteriores, con ese continuo trasiego de socios e invitados que siguen disfrutando de una Feria para enmarcar.

Muchas de las personas con las que habló este periódico coincidían en el mismo punto: al ser una Feria de mayo se esperaba mucho más calor del que está haciendo, una agradable sorpresa con la que nos deleita el mes de las flores. Reyes Gavilán era una de las que comentaba lo agradable que está siendo esta semana, al tiempo que destacaba que cada año se ve a la juventud mejor arreglada. «Gusta ver lo en serio que se toman la tradición y cómo los chicos y chicas vienen al real elegantemente vestidos, tanto los jinetes y amazonas como los que van con ropa de calle», decía a las puertas de su caseta, ubicada en Joselito El Gallo 106.

Muy cerca de allí, en el 90 de la misma calle, Joaquín Moeckel visitaba la caseta de Antonio Blanco y compartía almuerzo entre amigos. Para él, compaginar la afición a la Feria y a los toros resulta un asunto peliagudo, ya que no siempre se puede disfrutar de todo al cien por cien. «Los taurinos tenemos una Feria muy complicada y la llevamos como podemos», lamentaba con una mezcla de humor y sinceridad. El abogado acude cada tarde a su cita con la Maestranza, por lo que va pronto a la Feria para luego trasladarse en moto hasta el Paseo de Colón. «A veces estás a gusto y te vas a los toros pero resulta que la corrida de esa tarde no merece la pena, aunque lo cierto es que este año los aficionados estamos muy satisfechos con el cartel y con hitos tan importantes como la despedida de El Cid. Para mí lo mejor de la Feria son los toros y desde niño me he considerado más taurino que feriante», insistía.

Sin abandonar esta calle del real hablamos con Mercedes Rodríguez Gómez-Abascal, quien se encarga de la gestión de la caseta que fundó hace décadas su abuelo, José Gómez-Abascal. Se trata de Joselito El Gallo 96-98, donde se disfruta de amplitud y buen ambiente familiar. «Al principio venían mis abuelos con sus amigos, después mis padres con los suyos y ahora soy yo quien está introduciendo a sus amistades», indicaba. Su intención es que la caseta siga siendo como la de su infancia y que nada la cambie. «Por su ubicación y las buenas vistas que tiene del paseo de caballos siempre ha sido un punto de encuentro para nuestros amigos y yo pretendo que siga siéndolo». El ambiente, decía Mercedes, es muy sevillano, aunque también hay unos primos madrileños que cada año traen invitados de la capital de España.

Lo cierto es que son muchos los madrileños que cada año visitan esta fiesta sevillana, como Esperanza Aguirre y el Duque de Alba, que compartían almuerzo en la Caseta del Aero.

De Argentina a Sevila

Ahora bien, la Feria de Abril es capaz de atraer visitantes mucho más lejanos que la capital de España. Es el caso de Arancha Escribano, una periodista catalana afincada en Buenos Aires que ha conocido este año nuestra semana más alegre y que encontramos en la caseta de la Hermandad de la Paz, en Chicuelo. Mimetizada al completo con el entorno, lucía un traje de flamenca con todos sus complementos que le había prestado su amiga María Abascal, quien ejercía de anfitriona junto a su familia y amigos. «Es complejo ponerse el traje y los complementos por primera vez, una persona que nunca lo haya hecho está un poco perdida y precisa algo de ayuda», relevaba la periodista. Su amiga le recordaba que en Youtube son varios los tutoriales que enseñan a peinarse para la ocasión, a ponerse el mantoncillo o a colocarse la flor de forma correcta sin caer en errores que delaten la falta de experiencia. «Mi impresión no ha podido ser más buena, es la primera vez que veo algo tan folclórico y donde el público se lo toma tan en serio. Está todo muy limpio y todo el mundo viene muy arreglado», manifestaba esta argentina de adopción. Este año ha dejado a su marido y a sus cuatro hijos varones al otro lado del Atlántico pero asegura que volverá a la Feria de Sevilla acompañada de todos ellos.

Además de acoger a cientos de invitados de diversa procedencia, el real también sirve para celebraciones de lo más variopintas, como el 80 cumpleaños de Lola Bourrellier en la caseta de Pineda rodeada de toda su familia o los 50 años que cumple la caseta Al Alba, en Pepe Luis Vázquez, donde sus 27 socios lo están festejando por todo lo alto con una programación especial de actuaciones.