«Sevilla en fiestas», de Gustavo Bacarisas, una de las mejoras obras pictóricas sobre la Feria
«Sevilla en fiestas», de Gustavo Bacarisas, una de las mejoras obras pictóricas sobre la Feria - Rocío Ruz
Feria de Abril de Sevilla 2019

Los pintores que fijaron la imagen de la Feria de Sevilla

García Ramos, Cabral Bejarano o Bacarisas contribuyeron a crear una iconografía que pervive en los carteles actuales

Feria de Abril de Sevilla 2019: Todo lo que hay que saber

SevillaActualizado:

La flamenca, el baile en la caseta, el catavinos, el mantón de Manila, la fiesta, la falda de volantes... Cualquier cartel de Feria contemporáneo contiene uno o varios de estos elementos, claves en la iconografía para representar no solo una de las fiestas de la primavera en Sevilla sino para apuntalar la imagen de la ciudad en el exterior.

El origen de esta iconografía se remonta al costumbrismo y a pintores como la saga de los Bécquer -José Domínguez, su primo Joaquín y su hijo Valeriano, hermano este último del poeta- Antonio Cabral Bejarano y sus hijos Manuel y Francisco, y Manuel Rodríguez Guzmán, entre otros.

Estos pintores asumirán en la primera mitad del XIX la herencia del Romanticismo y la visión de los viajeros ingleses y franceses, como Richard Ford o Théophile Gautier, para configurar una imagen de Sevilla exótica y orientalista, con un punto salvaje y que no había domesticado y uniformado aún la revolución industrial.

Es la Sevilla que cimentó uno de los dos o tres mitos literarios que ha dado la ciudad, como es Carmen la cigarrera, modelo de mujer libre e indomable creada por Prosper Mérimée y elevada a mito universal tras al llevarla a la ópera Georges Bizet.

Como señalaba el especialista Fernando Panea en el catálogo de «García Ramos en la pintura sevillana», exposición que acogió años atrás el Museo de Bellas Artes, «el mito de Sevilla cobraba forma», mostrando una realidad «magnificada tras adornos literarios o artísticos».

En ese momento, los tipos andaluces, como gitanas y cantaores, toreros y majos, se convierten en protagonistas de los cuadros, y a partir de su fundación en 1846 lo haría también la Feria de Abril, capaz de catalizar bajo el toldo de una caseta a buena parte de estos tipos pintorescos. Muchos de estos lienzos pueden contemplarse en el Bellas Artes de Sevilla.

En todos estos artistas puede rastrearse el inicio de la iconografía para representar la Feria de Abril, con motivos que siguen recogiendo los carteles recientes para anunciar las fiestas de la primavera en la ciudad.

«Baile en una caseta de Feria», de Manuel Cabral Bejarano
«Baile en una caseta de Feria», de Manuel Cabral Bejarano - Rocío Ruz

Buen ejemplo de ello es, por ejemplo, «Baile en una caseta de Feria» (1860), de Manuel Cabral Bejarano, donde una mujer con mantón de Manila y falta de volantes domina una escena en la que a su alrededor dos hombres con vestimenta flamenca tocan la guitarra y dan palmas. Al fondo, dos adinerados burgueses, tocados con sombrero de copa, disfrutan de la juerga.

Esa dicotomía entre flamencos y señoritos puede apreciarse también en otra obra de Cabral Bejarano, «Baile en el salón», que reproduce una escena de un salón de una casa burguesa al que han ido animar un grupo de flamencos que incluye un guitarrista y una bailaora.

Esta iconografía, aunque situada en la taberna y en un ambiente más popular, la apuntalan también otros dos cuadros de la pinacoteca de Manuel Rodríguez de Guzmán: «Baile en la taberna» (1854) y «Boleras del beso» (1850), donde en este último las protagonistas son sensuales danzarinas que bailan sevillanas boleras, pero donde se localizan también toreros, majos y flamencos.

Otro pintor costumbrista que retrató la Feria del XIX fue el sevillano José Cañaveral, en cuyo cuadro «En la Feria de Sevilla», se pueden ver a una pareja de flamencas con mantón de Manila, flores y abanico avanzando entre las casetas y con la Giralda al fondo.

Cartel de García Ramos
Cartel de García Ramos - ABC

José García Ramos dará un paso más en la representación de esta iconografía con una técnica más avanzada y con la que el público de la época se identificaba plenamente. Esto queda patente en lienzos del Bellas Artes como «Baile por bulerías» (1884) y «Pareja de baile sevillana» (1884-86).

Estos motivos los llevará también a uno de los carteles más icónicos de todos los que se han hecho para las fiestas de la primavera en Sevilla, el de 1912 (conservado en el Museo de Artes y Costumbres Populares), cuya influencia llega hasta la actualidad, por cuanto la llegada de las vanguardias desplazó a la cartelería todos estos elementos costumbristas.

Pero el mayor giro a estos motivos sobre la Feria lo dio Gustavo Bacarisas con su característico estilo posimpresionista en unos lienzos de poderoso cromatismo. Uno de ellos, «Sevilla en fiestas» (1915) se puede ver en el Bellas Artes, una estampa nocturna protagonizada por tres flamencas.

Este estilo, con influencias modernistas, impresionista e, incluso, del fauvismo, se puede apreciar también en «Feria», que cuelga en el Museo Carmen Thyssen de Málaga, y en el cartel que realizó para las fiestas de la primavera sevillanas de 1917, de una modernidad y una actualidad que supera a algunos carteles recientes.