Albert Rivera ayer en la Feria M.J.LÓPEZ OLMEDO
Feria de Abril de Sevilla 2018

Políticos en la Feria de Abril de Sevilla 2018: en el mismo sitio, a distinta hora

Albert Rivera fue la estrella aunque demostró que no conoce los tiempos de la Feria; llegó antes de la hora, antes que Moreno y mucho antes que Díaz

SEVILLAActualizado:

Apenas estaban puestas las calles ( en la Feria de Sevilla esa expresión es casi literal puesto que antes de las 13 horas no hay más que repartidores en el real) cuando Albert Rivera pisó la Feria. Con un exceso de puntualidad y demostrando que, pese a su sangre malagueña, desconoce los usos horarios sevillanos, el presidente de Ciudadanos fue ayer el primero. Llegó junto al presidente de la formación naranja en Andalucía, Juan Marín, y el portavoz en el Ayuntamiento, Javier Millán, demostrando que por mucho que destacara que Andalucía es «fundamental» para su formación, no parece importarle conocer los hábitos de una fiesta donde la impuntualidad no está mal vista.

Pese a ello,Rivera, cuya formación va al alza en las encuestas, fue el personaje que provocó más expectación. El líder de la formación naranja, de chaqueta azul, corbata en tonos morados y luciendo el pin de la portada en la solapa, hizo el mismo paseíllo de rigor que suelen hacer los políticos que pisan la Feria.Primero pasó por debajo de la portada, caminó por el albero y acudió a varias recepciones de las habituales que se producen durante estos días. Durante el trayecto y, pese a la poca gente que había a esas horas en elReal, no pararon de pedirle selfies y decirle piropos. «Bonito» o «guapo» fueron algunos de los calificativos que le dedicaron algunas mujeres que se cruzaron con el político catalán, que había convocado a la prensa en las puertas de la caseta de la SER a las 13.30. Y a esa hora exacta estaba hablando. Lo hizo para referirse a muchos temas: desde destacar que la Feria es «patrimonio de los sevillanos, los andaluces y los españoles» hasta la importancia que tiene Andalucía para su formación si quieren ganar las elecciones o la crisis provocada en la comunidad de Madrid por el máster de Cristina Cifuentes.

Tuvo tiempo de hablar de todo eso y luego marcharse a la caseta del Ayuntamiento. En ella coincidió con el alcalde, Juan Espadas, y el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, que ayer estaban celebrando otra recepción a la que estaban invitados todos los alcaldes de la provincia y en la que se dejó ver también la vicepresidenta segunda del Congreso, Micaela Navarro. «Hace varios años que no venía a la Feria y ya tenía ganas», comentaba, anunciando que la suya sería una visita muy corta. Ayer mismo volvió a coger el tren del vuelta a Madrid.

Una visita relámpago también fue la de Rivera a la caseta municipal. Enseguida continuó su periplo recalando de nuevo en la recepción de la emisora a la que llegó también antes que ninguno del resto de los políticos que estuvieron en el Real.

La «turbo gira» del político catalán evitó que se encontrara con los líderes de las principales formaciones en Andalucía que llegaron a las recepciones más tarde lo habitual, como suele ocurrir en la Feria de Sevilla.

Cerca de las cuatro de la tarde aparecieron por la misma caseta el presidente del PP-A, Juanma Moreno; la secretaria general de esta formación, Dolores García Gabarro, o el delegado del Gobierno en Andalucía, AntonioSanz, quién comentaba lo satisfecho que está porque, hasta ahora, todo esté funcionando con normalidad. Todos ellos coincidieron también con numerosas personalidades en una recepción en la que el sofocante calor de ayer se dejó sentir.

A la espera de la llegada de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que por la mañana acudió a la Moncloa para entrevistarse con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en esa caseta se dieron cita las mismas caras conocidas de siempre.

La mayoría de los consejeros de la Junta de Andalucía, el presidente del Sevilla, José Castro, o el secretario de la Oficina del Jurado, Luis Revilla, que le dijo a Alfonso Rodríguez Gómez de Celis que se parecía físicamente «al juez de los ERE», en referencia al magistrado Juan AntonioCalle, que preside la vista oral del sumario de corrupción. Menos mal que el secretario de Relaciones Institucionales y Administraciones Públicas del PSOEy uno de los hombres de confianza de Pedro Sánchez en Sevilla se lo tomó a broma. Y todo quedó en una divertida anécdota. Fue una de esas cosas que pasan en la Feria de Sevilla a la que la presidenta, Susana Díaz, que no ha faltado desde el comienzo, volvió ayer tras su vuelta de Madrid. Con un traje de flamenca color salmón la jefa del Ejecutivo autonómico, entró en la recepción con tres horas de retraso. Demostrando que ella si que se sabe muy bien los tiempos de la Feria, una fiesta que, cuando se acercan las elecciones se inunda de políticos. Ayer se vio a muchos. Todos en el mismo sitio, pero a distinta hora.