El rincón de...
Julio Vera García: «No hay constancia de que Santa Teresa coqueteara con la Congregación de la Granada»
¿Qué fue la Congregación de la Granada? ¿Una secta, un reducto de heterodoxos y alumbrados? ¿Quizás unos enajenados milenaristas sabedores de la fecha del fin del mundo y de la venida del Anticristo? Julio Vera nos lo explica en la novela de Almuzara 'La Congregación de la Granada'
«Indortes no mira en qué bando se combatió, sino al que luchó y murió por España»

—¿Fue una secta desviacionista?
—No creo que llegara a ese grado. Pero sí era un grupo heterodoxo que estaba muy concienciado con conseguir diversas transformaciones en la Iglesia de la época.
—A sus fundadores y seguidores se les consideraban heterodoxos, alumbrados cuanto ... menos, luteranos cuanto más.
—Decían del fundador, Gómez Camacho, que tenía visiones y revelaciones, que solo compartían con los llamados 'seis del particular espíritu', que era la cúpula de la congregación, los más sobresalientes del grupo.
—Entre esas profecías y revelaciones manejaban la fecha del fin del mundo y la venida del Anticristo.
—Es cierto que Gómez Camacho, por esas supuestas revelaciones proféticas, tuvo serios problemas con el Santo Oficio, algunas de sus amistades, como Rodrigo de Valer, pasaban por luteranos.
—También estaban en posesión de un secreto que solo se podía compartir con el Sumo Pontífice, el Rey, el Obispo y el Santo Oficio.
—Así es. Fuera de este ámbito nadie debía conocer ese secreto revelado por la divinidad. Mantenía que ese secreto se lo reveló el mismísimo Dios.
—¿El santo Oficio llegó a conocer tan bien guardado secreto?
—A día de hoy no hay constancia de que lo supieran. Aunque lo intentaron con la mayoría de los congregados a los que se les abrió expediente inquisitorial.
—¿Había mujeres en la Congregación?
—Sí, en su origen, había una monja del convento inmaculista de Lebrija, el de la Concepción, y la discípula era Francisca de Vera. Es probable que hubiera otras tantas.
—Pero también nos encontramos a artistas de primera línea entre sus filas, como Martínez Montañés, Pacheco, Vázquez El Viejo…
—Pacheco, en concreto, pintó varias obras para la congregación. Pero también resaltaría las Inmaculadas con la presencia de los tres congregados de mayor proyección: Vázquez de Leca, Miguel Cid y Bernardo de Toro.
—También pertenecía a la Congregación el jesuita Rodrigo Álvarez, confesor de Santa Teresa. Qué tesoro de secretos de la mística se llevó a la tumba…
—Ufff, cómo le respondo a eso. Imagino que le hablaría del estado del clero, del poder político de la ciudad, de una capital de Indias donde corría el dinero pero aquí quedaba mucha hambre…
—¿La santa de Ávila coqueteó con la Congregación en algún momento de su estancia en Sevilla mediando su confesor?
—No hay constancia de que fuera así ni aparece nombrada en ningún momento en los documentos del Santo Oficio ni de la Congregación.
—Se podría decir que el siglo XVI y el XVII sevillano está dominado, sociológica y religiosamente, por la irrupción y presencia de esta Congregación de la Granada. ¿Es una ciudad dividida?
—Es verdad que la ciudad estaba dividida por dominicos por un lado y jesuitas y franciscanos por otro. Es la Sevilla dual que, en tantos aspectos, hemos conocido siempre en las diversas edades de la ciudad.
—¿Con qué ojos miraron los perros de Dios, los dominicos, a la Congregación?
—Muy mal. Desde el primer momento en el que el objetivo fundamental de la Congregación fue luchar por el dogma de la Inmaculada.
—Pero lo que resulta más fascinante de esta congregación es que militan los defensores más relevantes de la causa inmaculista. ¿Inquietante, no?
—Así es. El mismísimo arzobispo de Sevilla, Pedro de Castro y Quiñones, envió a Vázquez de Leca y Bernardo de Toro a Roma, buscando una bula o la bendición papal al dogma. Cosa que se consiguió en 1717 gracias a el Breve de Paulo V. Fue muy claro en su dictamen ya que el Papa les prohibió a los dominicos poner en tela de juicio la propuesta inmaculista de la Congregación, aunque no firmó el dogma. Pero sí rebajó la tensión de aquella Sevilla dividida.
—Su novela está narrada en dos tiempos históricos: el de los años de la Congregación y en la actualidad. ¿Por qué?
—En mis libros utilizo el flash back como recurso literario. Para mí era fundamental que el lector se encontrara con la Sevilla que fue y la que hoy es.
—¿Qué sectas les causa más prevención: las religiosas, las filosóficas, las ufológicas, las hedonistas, las ideológicas?
—Hoy en día las que se denominan sectas 2.0, donde las nuevas tecnologías se ponen al servicio de lo emocional, usando el adoctrinamiento on line. Es mi mayor miedo como padre.
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