EN LA MUERTE DE ANTONIO BURGOS
Un genio de la crítica que creó con sus fobias y motes un estilo
Además de maestro del periodismo y las buenas letras, Antonio Burgos tuvo ingenioso acierto a la hora de rebautizar irónicamente a los personajes más conocidos del momento político y social
Muere Antonio Burgos
Palabra de Antonio Burgos

Al largo etcétera de méritos en su dilatada trayectoria, a Antonio Burgos hay que sumarle su perfil más ocurrente y divertido, con una extrema habilidad para la creación de motes y acuñar expresiones, desde el «Moreno Nocilla» con el que rebautizó al ahora presidente de la Junta de Andalucía durante sus primeros años en la oposición autonómica al anual artículo sobre la «mamarrachá» de cartel pictórico con el que la Real Maestranza anuncia la temporada taurina de Sevilla. Antonio Burgos fue también un maestro del sentido del humor, que cuando no era el creador de uno de estos motes se encargaba de recuperarlos y mantenerlos con vida para el recuerdo de sus lectores. Siempre era habitual que en algún ‘Recuadro’ retomase alguna anécdota de Pepito Caramelos, Antoñito Procesiones, Sarasate, Pepe el Católico o El Mudo de Triana.
Burgos gustaba de citar sobrenombres como ‘El Alcalde Palanqueta’, como llamaron en su día –no se sabe bien quién– al alcalde Conde de Halcón por los reiterados derribos durante los ensanches de la calle San Pablo y Martín Villa, o ‘El Verdugo de Sevilla’, como llamaba Romero Murube al empresario derribista Enrique Pavón. En esa línea el propio Burgos bautizó al alcalde socialista Manuel del Valle, como Manuel «del Bache» por el estado de las calles de la ciudad.
Burgos no perdía puntada. Y repartía a diestro siniestro. En uno de sus recuadros posteriores recordó que «Manuel del Valle fue conocido por la guasa de Sevilla como 'Manuel del Bache'». Lo hizo para criticar que «lo han mejorado sus sucesores. Que yo sepa, a Manuel del Bache no lo condenaron los tribunales por un ídem. Cosa que sí le ha sucedido al alcalde Zoido, a cuyo Ayuntamiento un Juzgado de lo Contencioso-Administrativo ha condenado a indemnizar con 12.000 euros a un ciclista que se pegó un jardazo importante en Sevilla Este por culpa de un bache sin señalizar, partiéndose la clavícula izquierda y dos costillas».
Al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, le colocó como segundo ‘apellido’ «Nocilla» por lo que él entendía que no era un oposición contundente al Gobierno autonómico de Susana Díaz. Pese a las bromas del articulista, el líder autonómico del PP no dudó en reconocer su maestría periodística nada más llegar a la Presidencia de la Junta, entregando la Medalla de Andalucía a Antonio Burgos el 28 de febrero de 2020.
El báculo de Magefesa
Singular fue cómo Burgos recibió al entonces arzobispo y luego cardenal Carlos Amigo Vallejo cuando en su Recuadro criticó el «báculo de Magefesa» utilizado por el prelado el día de su llegada a Sevilla. «Ir revestido con un riquísimo terno ¿del XVIII? y un báculo de acero inoxidable estilo Magefesa es como si el alcalde, de frac, calzara zapatos Adidas», escribió Burgos el 17 de agosto de 1982.
También recibió recado su sucesor, monseñor Juan José Asenjo, con su consiguiente bienvenida en el Recuadro, cuando Burgos aseguró que el nuevo arzobispo «tenía nombre de árbitro de fútbol Segunda División: Arbitró el colegiado castellano Asenjo Peregrina...». Guasa made in Burgos.
A ambos príncipes de la Iglesia sevillana a pesar de aquellas sonadas bienvenidas dedicó Antonio Burgos grandes elogios en sus artículos durante y al final de sus pontificados.
Otros apelativos creados por el genial periodista se asentaron tanto en Sevilla, que todos recuerdan a Francisco Palacios ‘El Pali’ como «El trovador de Sevilla».
Uno de los aspectos muy aplaudidos por su lectores eran las fobias de Burgos que reiteradamente citaba en sus artículos, como sus criticas al lenguaje de los tertulianos de radios y televisiones, el tertulianés. O a los restaurantes con camareros vestidos de negro y platos cuadrados. También, cada verano había un artículo para recordar cuando denostaba a los zapatos de rejilla.
Uno de los momentos preferidos del año por su legión de lectores era el de la publicación del artículo sobre la obra pictórica con la que la Real Maestranza ilustra el cartel de la temporada taurina de Sevilla. Para el maestro Burgos, una «mamarrachá». Así titulaba cada temporada el Recuadro posterior a esta presentación, que solía iniciar advirtiendo a los lectores de que se trataba de «mi tradicional artículo metiéndome con los maestrantes tras la presentación del cartel de la temporada taurina. Las tradiciones son las tradiciones, y hay que cumplirlas».
Así, el cartel de los toros según las ediciones fue por años, «una mosca en un yogurt», o «un pinchito de toro», «el TAC de un chuletón de Ávila», «un burladero del TBO» o «un recortable de los avíos de torear».
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