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En la muerte de antonio burgos

La literatura de Antonio Burgos

Autor de treinta libros en diferentes registros, del artículo al ensayo o la novela, con la que fue reconocido como miembro de la 'nueva narrativa andaluza', y genial biógrafo

Muere Antonio Burgos

Antonio Burgos a través de sus entrevistas: «A los que estamos hechos para vivir en Sevilla no hay quien nos eche» 

Antonio Burgos saluda a un lector en la Feria del Libro de 2004 J.M Serrano
J. J. B.

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Antonio Burgos fue un prolífico autor literario, con más de una treintena de libros escritos. Su primer libro es de poemas, 'Palabra en el vacío', que escribió en 1962, al que le siguieron una sucesión de novelas marcadas por el compromiso político y la defensa de la Andalucía emergente de los años setenta, que le valieron a Burgos para ser reconocido como destacado miembro de la que fuera denominada 'nueva narrativa andaluza'. De esa época son 'El contador de sombras', (1970) una evocación de los pueblos andaluces; 'Toque de gloria, toque de agonía', (1971) y 'Andalucía, ¿Tercer Mundo?', (1972), obra que se considera germen del resurgir del sentimiento autonomista andaluz. Con la novela 'El contrabandista de pájaros, consiguió el premio Ciudad de Marbella en 1973. Burgos volvía al género casi una década después con 'Las cabañuelas de agosto', que fue Premio Ateneo de Sevilla de novela en 1982 y en la que novelaba el asesinato de Blas Infante, temática que también utilizará dos años después en 'Las lágrimas de San Pedro', (1984).

Otro de los registros destacado de Antonio Burgos como escritor es el de las guías de las fiestas mayores de Sevilla, en especial su Semana Santa. Su 'Folclore de las cofradías de Sevilla' (1972) se convirtió en una obra fundamental que recoge una serie que con el título de 'El habla cofradiera' apareció en la prensa en 1966, y que se considera el origen a la costumbre de editar coleccionables durante la Cuaresma. Del mismo año es su guía sobre 'La Feria de Sevilla' (1972) , previa a la que escribirá en 1974 sobre 'La Romería del Rocío'. También de ese año es su 'Guía secreta de Sevilla' con su apéndice trianero. De 1997 y 1998 son la Guía apasionada de la Semana Santa y su Diccionario secreto de la Semana Santa.

El 'Recuadro' en sus libros

Varios de los libros más demandados de Antonio Burgos fueron los que recogen una selección de sus mejors artículos en prensa. El primero de este tipo es 'Topical Spanish', (1973). Es en 1980 cuando aparece el primero de temática sevillana, 'Sevilla tuvo que ser', si bien el de más éxito se publica una década después con el título de 'Sevilla en cien recuadros' (1990) en el que se incluyen los más destacados artículos con la ciudad como protagonista. Posteriormente fue reeditado (2003) como Artículos de lujo: 'Sevilla en cien recuadros'. Sobre esta recopilación, Burgos escribía: «Poder contemplar el mundo a través del tiempo, de la memoria, de los personajes, de la nostalgia, de los ritos, de las campanas, de los olores, de la luz de una ciudad tomada como medida del universo, es indudablemente un lujo. Un lujo literario que algunas veces se puede uno permitir entre la urgente escritura de los papeles diarios. Afortunadamente he podido a lo largo de los años darme ese lujazo de escribir sobre mi ciudad como una manera de contemplación del tiempo y del espacio, aplicando los principios de la geografía literaria de Fernando Villalón: 'El mundo se divide en dos grandes partes, Sevilla y Cádiz'». Antonio Burgos reconocía a este centenar de textos como sus cien 'recuadros' «más queridos y clásicos». Entonces admitía que esta obra era un memorial de un mundo «quizá de ficción literaria», al que se permitió el lujo de poner por nombre Sevilla. Algunos de esos artículos señalados se reeditaron en 'Memorias de una vieja dama', (2007) en la que vuelve a glosar la ciudad-mito y en la que reaparecen títulos inolvidables para sus lectores como «Los zapatitos del Niño», «Farol de cruz de guía», «Armaos en San Lorenzo» o «Las manos del Gran Poder».

En la presentación de 'Memorias de la Vieja Dama' en 2007 Pepe Ortega

Otro de sus libros de artículos 'Un millón de gracias' (1993), recogió una selección marcada por el humor y la crítica de costumbres en el que inevitablemente aparecía su referencia veraniega al uso de los 'zapatos de rejilla' que denostaba. En 1997 publica 'Mirando al mar soñé' que recogía algunos capítulos de las 'Memorias de Andalucía' que Burgos escribió para la contraportada de la edición andaluza de 'El Mundo'.

También en'Jazmines en el ojal' (2001) Burgos recopila escritos periodísticos bajo el denominador común de la añoranza de objetos cotidianos. Una talega para la ropa, una alcuza de aceite para la tostada, la piel de una maleta familiar, la letra inglesa de un parte de bodas o la plata y la porcelana de un servicio de té sirven al autor para recrear literaria de mundos perdidos que se resisten a desparecer en una sociedad globalizada «en la que es políticamente incorrecto que te pongas para cenar jazmines en el ojal», escribía.

Biografías

Uno de los géneros en los que más se prodigó Antonio Burgos fue la biografía novelada, a veces con inventario de obras, de grandes artistas. En 1980 publicó 'Rafael de León, poemas y canciones, biografía y antología'. El libro catálogo le convirtió en el primer biógrafo del poeta de la copla y el que reunía una primera antología de su obra. Fue esta una precuela de su muy reconocida 'Rapsodia española' (2005), una antología de poesía popular dedica a los poetas olvidados que fueron fundamentales en las vidas de las anteriores generaciones y que, a pesar de no tener eco de la crítica, continuaron, por su belleza literaria, vinculados a la tradición oral del pueblo. El libro se acompañaba de un CD en el que Francisco Valladares recita los poemas. «No es un libro de poesía, sino de Historia de España», explicaba el director de cine José Luis Garci, tras su publicación.

En febrero del año 2000 Burgos presenta 'Curro Romero: la esencia'. La presentación del libro se convirtió en un homenaje al toreo con la participación de Arturo Pérez-Reverte y Álvaro Domecq. La primera edición se agotó en una semana y el libro permaneció durante 24 semanas en las listas de los de mayor venta en España en el apartado de 'No Ficción'.

En 'Juanito Valderrama: mi España querida' (2004), Antonio Burgos reconstruye en primera persona y en la voz de Juanito Valderrama la memoria y el tiempo de la España del cantaor de Torredelcampo. Así refiere su entorno jiennense, su sueño con ser cantaor y su llegada al mundo madrileño de los colmaos, hasta la madura veteranía del dominador de todos los estilos de flamenco, recopilando unas memorias enciclopédicas del cante, en las que rescató figuras hasta entonces poco valoradas como Pepe Marchena, Manuel Vallejo o la Niña de la Puebla.

La obra, prologada por Joan Manuel Serrat, estaba ilustrada con un centenar de fotografías del cantaor y los artistas de su tiempo, y añadía una extensa antología de coplas y cantes de Valderrama y con el apéndice documental 'Elenco de artistas de la España de Juanito Valderrama', con la biografía de cantaores, figuras de la copla, autores, letristas y compositores.

Antonio Burgos posa con Rocío Jurado, Ortega Cano y José Luis Montoya en la entrega del premio Romero Murube de 2002 en ABC de Sevilla Díaz Japón

También tuvo amplia repercusión su libro 'Rocío, ay mi Rocío' (2007) publicado un año después de la muerte de la artista chipionera. Burgos recuerda que Rocío Jurado, pocos días antes de morir, le dijo cuando la visitaba por última vez en su casa de La Moraleja: «En cuanto me ponga una mijita mejor, te vas a venir una semanita con Isabel, tu mujer, a Yerbabuena, y allí verás tú cómo te cuento todo lo que quiero decirte para ese libro que tenemos que hacer y que yo no quiero que escriba nadie que no seas tú».

La muerte impidió aquel relato en primera persona. Burgos reconstruye en sus páginas los recuerdos de cuanto a lo largo de los años, en la cercanía de la amistad, le fue contando la artista sobre su vida y su forma de entender el arte. Se trata de un relato novelado a modo de tributo de homenaje a la personalidad y la calidad humana de la artista. Como en anteriores obras, Burgos incluyó una selección antológica de las canciones que marcaron la carrera artística de Rocío Jurado.

... Y los gatos

Entre los hijos literarios más queridos por Antonio Burgos se encuentran dos obras dedicada a los gatos, animal por el que sentía devoción el autor. 'Gatos sin fronteras'. Andanzas y fortunas de Remo, un gato callejero (2003) y 'Alegatos de los gatos' (2004).

Antonio Burgos dando de comer a Remo en 2004 Raúl Doblado

«Dios también creó al hombre para servir al gato», escribía Burgos, servidor de Remo al que adoptó semanas después de su nacimiento y al que hace casi autor de su primer libro gatuno. «Antonio Burgos no me recogió en la calle; fui yo quien lo adoptó a él, como una excusa para escribir éste mi libro y ésta mi historia, la historia, en realidad, de todos los gatos del mundo y la Historia del Mundo vista por los gatos. ¡Los gatos al poder!», replica Remo por la escritura de Burgos que novela su encuentro con el felino: «un gato romano, altanero, caprichoso, sibarita y egoísta, fiel representante de la más ilustre estirpe del 'Felis Viator', el gato callejero».

'Alegatos de los gatos' es fruto del éxito del anterior. Burgos da en él protagonismo a los gatófilos que «salen del armario» y transcriben «todo lo que sus litergatos hacen, maúllan y piensan, sin censuras». Los gatos responden a la petición que hiciera Remo de mantener correspondencia para que le contaran por qué están «hasta los bigotes de que los humanos hablen de ellos como si lo supieran todo, cuando está claro que los que verdaderamente saben de gatos son los gatos».

«Existe en muy alto grado el humor en el libro de Burgos, y es primeramente a causa del don de conmover desde la ternura», escribió Manuel Mantero en su crítica para Blanco y Negro-ABC Cultural.

Ambos libros se editaron de forma conjunta en un volumen que lleva por título 'Gatos'.

Además, en la producción literaria de Antonio Burgos hay otros títulos de diferente temática, ensayos, discursos o piezas de oratoria entre los que se encuentran 'Libelo contra Madrid', (1979). 'El Coliseo, 50 años después de la Exposición Iberoamericana' (1979), 'Sevilla, patrimonio inmaterial', que fue su discurso de ingreso en la Real Academia de Buenas Letras en 1985; 'Discurso sobre la Cruz y otras dudas de la primavera', (1988), 'Discursos entre Sevilla y Cádiz' (1991), 'Reloj no marques las horas' (1998) y 'Los días del gozo', su Pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2008.

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