Diferencias de hasta 50 euros en las cuotas anuales de las hermandades
Los hermanos de la Esperanza de Triana son los que tienen que pagar la cuota anual más cara - jesús spínola

Diferencias de hasta 50 euros en las cuotas anuales de las hermandades

La mitad de las cofradías incluyen ya la papeleta de sitio, una medida que favorece su presupuesto

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Las hermandades de Sevilla están comprendiendo la necesidad de mantener un presupuesto fijo en materia de cuotas anuales, y no depender del número de papeletas de sitio que se expidan cada año para la estación de penitencia. Así, cada vez son más las cofradías que unifican las cuotas y las papeletas, lo que permite un incremento de ingresos anuales. Y es que lo que empezó siendo una medida adoptada por un pequeño número de hermandades, en pocos años se ha convertido exactamente en la mitad de la nómina de la Semana Santa, ya que son 30 de las 60 cofradías quienes lo ha instaurado.

Sin embargo, lo que ha sucedido en los últimos años es una diferenciación cada vez mayor entre los que tienen que pagar los hermanos en una cofradía o en otra. Por ejemplo, un hermano de la Esperanza de Triana que quiera salir de nazareno este año, tiene que abonar 84 euros, mientras que otro que haga lo propio en Los Javieres, paga sólo 36, casi cincuenta euros menos — a lo que se añade que la túnica de la Esperanza de Triana es, junto con la de la Carretería, la más cara de la Semana Santa—.

Llama la atención que sean la Esperanza de Triana y la Macarena, dos de las tres cofradías con mayor número de hermanos, las más caras de la ciudad —la Macarena es la segunda que más cuesta ya que los hermanos tienen que abonar 54 euros anuales de cuota y 28 si quieren participar en la estación de penitencia—.

Esto se justifica, en todo caso, puesto que al ser hermanadades con una enorme nómina, tienen que cubrir muchas necesidades —no menos en proporción de lo que tienen que asumir corporaciones de menor presupuesto—. También, porque su presupuesto para obras asistenciales es muy alto. Sin embargo, en el Gran Poder, que se encuentra en el mismo lado de la balanza por número de hermanos, la cuota anual está en 2012 en 53 euros, 30 menos que las dos anteriores.

La razón de esta diferencia es que las tres hermandades tienen un número parecido de ingresos en este concepto, pero la de San Lorenzo, que tiene aplicada la inclusión de la papeleta en la cuota, lo que favorece que todos los hermanos paguen lo mismo hagan o no la estación de penitencia —algo que está obligado por regla—, y sea mucho más económico que en la Macarena y en la Esperanza de Triana.

Dificultades para pagar

La hermana mayor de los Javieres, Maruja Vilches, afirma que en su hermandad, la cuota de 36 euros (incluyendo la papeleta) no se sube ni con el IPC debido a que «ya de por sí hay personas que hasta esa cantidad les cuesta trabajo. No es el mejor momento para subir las cuotas».

Los Javieres, al igual que hacen la mayoría de las hermandades, en los últimos tiempos está «pasando la mano» a los que no pueden afrontar los pagos anuales. «Se les va cobrando la deuda poco a poco o, incluso, se le perdona si entendemos que no puede pagarla», cuenta Maruja Vilches.

De este modo, en las hermandades no se da de baja a un hermano que devuelve los recibos sin antes ponerse en contacto con él para informarse de su situación. El problema que está ocurriendo actualmente es que hay familias que, donde antes podían permitirse mantener varias cuotas, ahora tienen que disminuir gastos y, además, «les da vergüenza recurrir a la ayuda de la hermandad y prefieren darse de baja a pesar de que no lo desean realmente».

Según la hermana mayor de la corporación del Martes Santo, «son muchísimos los hermanos que tienen este problema», por lo que «nosotros, al igual que hacen muchas otras, estamos prestando túnicas y ropas de monaguillo». Incluso, en el Gran Poder se están vendiendo túnicas en la bolsa de caridad.

Los Javieres está volcada con el proyecto Fraternitas, de ayuda a familias del Polígono Sur. «Todos los jueves llevamos cajas de alimentos de primera necesidad a distintas familias», indica Vilches. Por todo ello, «es imposible subir las cuotas».

Es por ello que el hecho de unificar las cuotas no implica un mayor gasto por hermano, e incluso ayuda a que todos puedan realizar la estación de penitencia porque, si tienen algún problema económico, las cofradías no son inflexibles.

Nazarenos que se ausentan

El hecho de unificar las cuotas y las papeletas de sitio obliga a las hermandades que adopten esta medida a modificar el régimen de elaboración de la lista de la cofradía. Esto es para aquellas que no se rigen únicamente por el criterio de antigüedad, sino que, por ejemplo, un hermano que haya sacado una insignia determinada en años anteriores, pueda renovarla año tras año a pesar de que haya otro más antiguo que también la pida, o el hecho de perder el lugar que por antigüedad le corresponde en la cofradía si algún año no sale.

Esto hace que, con la unificación de las cuotas, muchos hermanos saquen su papeleta de sitio sólo para conservar este derecho, aunque no tengan intención de realizar la estación de penitencia, lo que provoca verdaderos quebraderos de cabeza en las secretarías.

El único problema que tiene esta medida es que se estima, por regla general, que un 10 por ciento de los hermanos que sacan su papeleta con este sistema, finalmente no se presentan, por lo que en algunas hermandades se intenta concienciar a estos nazarenos, sobre todo los reincidentes, de que si saben que no van a salir, o no saquen su papeleta, o avisen con antelación de su ausencia.