Muralla de Sevilla por la Macarena
Muralla de Sevilla por la Macarena - Vanessa Gómez

El 70 por 100 de la muralla pervive oculta en el caserío de Sevilla

De los siete kilómetros aproximados de longitud originaria, cinco se esconden de la vista de los sevillanos

Pedro Ybarra Bores
SevillaActualizado:

El arquitecto José García-Tapial, exdecano del Colegio de Arquitectos de Andalucía Occidental, pronunció recientemente una conferencia bajo el título «Pervivencia de las murallas de Sevilla», en la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, acto que contó con la presentación del Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales, José María Cabeza Méndez. En dicho acto García-Tapial señaló que de los aproximadamente siete kilómetros que tenía originariamente la muralla de Sevilla, el 70% (unos cinco) pervive oculta en el caserío de la ciudad». «Nuestra responsabilidad actual es localizarla, identificarla y ponerla en valor para el conocimiento y disfrute de los sevillanos», afirma.

Para García-Tapial, «si se habla de la pervivencia de la muralla islámica sevillana todos pensamos en la parte de la cerca que discurre por la zona de la Macarena, pero esta no es la única que permanece entre nosotros, como veremos más adelante. Con esta mantengo una especial relación profesional, porque su restauración de los distintos tramos fueron, tanto el primero como el último proyecto que, entre otros muchos sobre la cerca sevillana llevé a cabo durante los treinta años que ejercí como arquitecto municipal», añade.

La Torre Blanca

La primera intervención de dicha muralla se desarrolló en dos fases: 1984/86 y 1987/88, abarcando la restauración de los sectores central y occidental de la muralla de la Macarena, del Arco y de la Torre Blanca. La última, correspondiente al sector más oriental —en torno a la Puerta de Córdoba— se llevó a cabo durante el período comprendido entre los años 2006/08.

«Las intervenciones se afrontaron con una doble finalidad: resolver no sólo las patologías constructivas y estructurales de las fábricas medievales, consolidándolas sino, muy especialmente, recuperando la escala y dimensiones monumentales del recinto amurallado», asegura. Conforme a lo largo de ochocientos años se ha elevado el nivel de la ciudad la muralla «ha perdido su escala original», añade.

«Esto es especialmente apreciable en la barbacana o antemuro que mostraba apenas algo más de 2 cajones de argamasa (unos dos metros escasos) sobre el pavimento circundante. Para recuperar visualmente su dimensión se ha sustituido este pavimento por un terreno vegetal en declive que deja al descubierto entre cuatro y cinco de los cajones originales (casi cuatro metros), incluso visibilizando sus saeteras primitivas», afirma.

Para el arquitecto, «más espectacular aún ha sido la recuperación del espacio entre muralla y barbacana, la denominada liza. Esta se encontraba totalmente colmatada de tierra, escombros, vegetación y basura, dejando oculta buena parte de la altura primitiva de la cerca islámica». Según García-Tapial, «tras su vaciado, consolidación y pavimentación ha quedado como un interesante paseo arqueológico interior, perfectamente transitables, por desgracia pendiente aún de su apertura y disfrute públicos», asegura.

El colegio del Valle

Otra intervención de gran interés sobre la muralla islámica sevillana es la que García-Tapial llevó a cabo en dos fases (1986-87 y 1987-88), en el antiguo colegio del Valle. Entre sus vandalizadas y ruinosas edificaciones se pudieron identificar casi 300 metros de la primitiva cerca que han quedado exentas y que, una vez restauradas, delimitan los hoy conocidos como Jardines del Valle.

Mucho más compleja resultó la identificación, restauración y puesta en valor de la muralla que discurría por el interior de varios de los edificios que componen el barrio conocido como Casa de la Moneda.

Antes de iniciarse los trabajos de rehabilitación de esta zona, los estudios de los especialistas apuntaban a que podrían aparecer fragmentos emergentes, aislados e incompletos, de la muralla, o bien, soterrados a nivel de cimentación. El primer edificio sobre el que intervino el arquitecto «era un taller de reparaciones de vehículos con fachada a la calle Habana en el que, pronto, se pudo comprobar que sus muros laterales hacia el Sur y el Oeste eran la propia muralla y, lo más significativo, que conservaba parte de su almenado lo que evidenciaba su pervivencia en toda su altura, incluso con el paseo de ronda y un doble almenado, interior y exterior», añade.

Calle Matienzo

Esta muralla continuaba en las viviendas ruinosas contiguas, con fachada a calle Matienzo, incluso con sendas torres en los extremos. Finalmente giraba en ángulo recto en la parte trasera del edificio de una entidad aseguradora, obra de Rafael Moneo, para entestar en la Torre de la Plata. En total unos 160 metros de muralla hoy exentas y visitables. Estas obras tuvieron lugar entre 1985 y 1990. «En 1995 se llevó a cabo la identificación, recuperación y restauración del lienzo de muralla y restos de la primitiva Puerta Real en la calle Alfonso XII».

Todas estas actuaciones nos revelan que «buena parte de la cerca defensiva sevillana no se derribó, sino que aún pervive oculta entre el caserío de nuestra ciudad», afirma el exdecano del Colegio de Arquitectos de Andalucía Occidental.