Ricardo Bernal en su casa con un cartel en el que detalla su situación
Ricardo Bernal en su casa con un cartel en el que detalla su situación - Cristina Gómez
Tiene polio en la otra pierna

Con 80 años y una minusvalía lleva catorce meses esperando una cita que alivie su dolor de rodilla

El Virgen Macarena dice que «esos son los tiempos»

Amalia F.Lérida
SevillaActualizado:

Con 80 años, secuelas de polio en la pierna derecha, un dolor de rodilla intenso en la otra una minusvalía del 37% y calzado ortopédico no es fácil vivir.

Ricardo Bernal se vale de muletas, analgésicos y pomadas para sobrellevar los catorce meses que espera una cita del Virgen Macarena en la que valoren si su patología precisa de otro tipo de tratamiento alternativo al conservador que realiza actualmente.

Y es una espera normal, según el hospital . «Esos son los tiempos», han dicho fuentes del centro para esperar ser visto en la consulta de la Unidad de Rodilla, desde el 14 de diciembre de 1997, porque su situación «no es de carácter urgente ni preferente».

Hace unos dos años a Ricardo le sobrevino, de repente, un dolor intensísimo en la rodilla izquierda y en la zona de la corva.

«Fuimos al médico de cabecera de aquí del ambulatorio de la carretera de Carmona —dice Encarnación, su esposa— y cuando lo vio en el estado en que llegó no se puede imaginar cómo se puso diciendo que así no podía estar que necesitaba una rótula o una prótesis y que tenía que verlo el especialista de María Auxiliadora».

Una vez allí este facultativo lo derivó a la Unidad de Rodilla del Virgen Macarena.

La petición se hizo el 14 de diciembre de 2017 y desde entonces, Ricardo no ha recibido llamada alguna para que lo vean y el tratamiento que lleva a base de analgésicos no acaba de aliviar el sufrimiento.

En mayo de 2018 registró una reclamación en el Virgen Macarena en la que dice que «está pendiente de prótesis en pierna izquierda» y que «tiene unos dolores que le llegan hasta la espalda».

Ricardo bajando las escaleras de su casa CRISTINA GÓMEZ
Ricardo bajando las escaleras de su casa CRISTINA GÓMEZ

A los pocos días recibió respuesta de la jefa de servicio de Atención a la Ciudadanía que mandó copia de la reclamación al director de la unidad de gestión clínica de Traumatología para su conocimiento y valoración «pues la gestión de las citas ha de ser facilitada por el servicio médico quirúrgico», señala en la carta y termina: «Hemos pedido a la unidad de Traumatología que intente en la medida de lo posible adelantar su cita, dadas las circunstancias».

Mientras tanto, mientras llega la cita «tiene su seguimiento por el médico de cabecera y realiza tratamiento sintomático con analgésicos», aclaran en el Virgen Macarena.

«Lo cierto y verdad es que está en un grito y la pierna la tiene fatal. Fíjese que hace tres meses fui yo al médico para mí, porque tampoco ando bien, y cuando lo vio le tuvo que hacer una infiltración».

La función de la infiltración es eliminar o reducir de una forma rápida la inflamación de la articulación inyectando directamente un medicamento en la zona afectada.

Con esto se consigue que el medicamento llegue antes y en mayor cantidad. Normalmente en estos casos, además de realizar una infiltración, se suele aspirar ese líquido.

Ricardo ha sido mecánico electricista y un hombre con hábitos de vida muy saludables a los que la edad y la necesidad de echar el peso en la pierna izquierda, dado que en la derecha tiene polio, le han llevado, según señala, a esta situación.

Dice que se pasa los días pendiente del teléfono y del buzón de correos para ver cuándo y por dónde le llega la carta con la cita y que, cuando sale a la calle ayudado por su esposa de 77 años, se arriesga a tener que volverse o sentarse donde pueda porque los dolores no se hacen esperar.

Para colmo de males, está intranquilo por su hija Noelia que está en una situación parecida a la suya, esperando cita del Virgen Macarena desde el pasado mes de abril por una lesión que tuvo en el pie y en la zona del talón.