El alcalde, Juan Espadas, con Antonio Muñoz y Bernardo Bueno en el sótano excavado
El alcalde, Juan Espadas, con Antonio Muñoz y Bernardo Bueno en el sótano excavado - Juan José Úbeda

Abren el sótano del Alcázar en el que guardaba sus vinos Carlos V

El arqueólogo Miguel Ángel Tabales excava el espacio, bajo el Palacio de Pedro I y sobre alfares del siglo X, donde en 2016 se podrán ver sus joyas ocultas

SEVILLAActualizado:

El sótano del Palacio de Pedro I, realizado en el siglo XIV como almacén de las estancias reales, nunca ha sido expuesto al público desde que el monumento sevillano abrió sus puertas al turismo, ya que ese espacio se ha utilizado desde hace un siglo para arrojar los desechos que han ido generando las diferentes obras ejecutadas en el Alcázar. Eso ha provocado que su cota actual esté 70 centímetros por encima de la original, lo que impedía dar uso a las estancias, de más de 200 metros cuadrados, que se ocultan bajo el esplendor del Salón de Embajadores o el Patio de las Doncellas. Sin embargo, la nueva directora del monumento, Isabel Rodríguez, conoció este lugar nada más llegar al cargo y, tras consultarlo con el arqueólogo que investiga estos bienes, propuso al alcalde un proyecto que ayer escribió su primer capítulo: el sótano se excavará íntegramente para devolverlo a su estado original y posteriormente se convertirá en una sala de exposición permanente en la que se mostrarán más de 400 piezas arqueológicas halladas en las distintas excavaciones del Alcázar a lo largo del tiempo y que actualmente están guardadas lejos del alcance del público.

Miguel Ángel Tabales, arqueólogo que dirige todos los trabajos que se llevan a cabo en el monumento, realizará también varias catas a mayor profundidad para confirmar si sus estudios son correctos y bajo esos suelos hay varios hornos de alfarería de la época califal, alguna torre de la muralla árabe e incluso algún paño de muralla romana. El lugar exacto en el que se encuentra el sótano forma parte de la antigua vaguada hacia el río, por lo que las probabilidades de que la búsqueda tenga éxito son altas. «Todo lo que encontremos, se expondrá también aquí», adelantó ayer el arqueólogo mientras se deleitaba de la belleza natural de esta cripta que se ha utilizado durante 600 años como almacén y bodega del Alcázar. Durante un siglo ha sido un espacio denostado a pesar de que sus bóvedas de ladrillo constituyen una edificación única de la ciudad.

 El alcalde, Juan Espadas, anunció ayer que los trabajos para retirar la capa de escombros y arena que hay actualmente sobre este sótano tardarán en llevarse a cabo un mes. Además, los arqueólogos ampliarán la excavación 30 centímetros más en diversas regolas para desplegar por ellas el cableado eléctrico y de fontanería necesario para dar servicio al espacio. Y a partir de ahí hay que diseñar un proyecto expositivo, por lo que la previsión es que esta sala no esté en funcionamiento hasta mediados del año que viene. Para esta primera labor se han destinado 30.000 euros. «Es una inversión austera que nos va a permitir recuperar un espacio de mucha valía», esgrimió. Por dar un solo dato, todo apunta a que en esta bodega han conservado sus vinos varios Reyes desde el siglo XIV, entre ellos Carlos V, que se casó con Isabel de Portugal sólo una planta más arriba.