El costurero de la reina, uno de los emblemas regionalistas de Sevilla
El costurero de la reina, uno de los emblemas regionalistas de Sevilla - ABC

Adepa pide la inclusión en el Catálogo General del regionalismo arquitectónico de Sevilla

La Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Andalucía presentó este miércoles un manifiesto durante la «Jornada sobre el presente y el futuro de la arquitectura regionalista»

PEDRO YBARRA
SEVILLAActualizado:

La Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Andalucía (Adepa) anunció este miércoles que va a solicitar la inscripción genérica en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de la arquitectura regionalista «como una de las grandes contribuciones de Sevilla a la cultura española y universal del siglo XX en la que, además, los habitantes de esta ciudad, junto a otras obras arquitectónicas de diversa consideración y estilo, encontramos una de nuestras principales señas de identidad».

El anuncio lo hizo al concluir la «Jornada sobre el presente y el futuro de la arquitectura regionalista», celebrada este miércoles en la sede del Colegio de Arquitectos de Sevilla, donde se solicitó a los asistentes su apoyo al «Manifiesto por la arquitectura regionalista» entregado en el acto.

Las jornadas incluyeron una mesa redonda sobre «La cultura y las artes en los años del Regionalismo» que contó con la participación del catedrático de Antropología Social y Cultural en Sevilla, Isidoro Moreno y el catedrático de Historia del Arte y académico de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, Vicente Lleó, que fue el encargado de leer la intervención prevista del Premio Nacional de Crítica y académico de la Real Academia de Buenas Letras, Jacobo Cortines, ausente del acto tras el reciente fallecimiento de su mujer.

Durante la mesa redonda se destacó que el regionalismo no solo afecta a la arquitectura sino que produce innovaciones en música, pintura y hasta en tauromaquia. Se habla de un carácter andaluz condensado en Sevilla. En ese ambiente Juan Ramón Jimenez es determinante. «Es un tiempo extraordinario con Grosso, Villegas, Garcia Ramos en pintura. En escultura Sánchez Cid o Collaut Valera. En música, Turina y en arquitectura los Aníbal González, Talavera y Espiau. En torno a ellos surgen las connotaciones políticas del ideal andaluz.

Vicente Lleó, destacó la búsqueda de un estilo nacional con influencias locales como la valenciana de Sánchez Travel. Aníbal Gonzalez comenzará en el art noveau y terminará en el mudéjar. Según Isidoro Moreno, el origen del movimiento regionalista esta en el sexenio revolucinario y en artículos como el de Demófilo, Antonio Machado y Núñez, abuelo de los Machado. Las raíces del movimiento están en la restauración y en el Ateneo de Sevilla. Es un tiempo de renovación como sucede con la Semana Santa.

Tras la mesa redonda, el catedrático de Historia del Arte Alberto Villar Movellán pronunció una conferencia sobre el «Presente y futuro de la Arquitectura Regionalista en la ciudad», que destacó cómo a finales del siglo XIX Sevilla, como todas grandes ciudades europeas, hace planes de ensanche y convierte a las estaciones de ferrocarril en la puerta de entrada a la ciudad.

El regionalismo cambiará Sevilla, saca la decoracion de los palacios sevillanos a la calle que la burguesia han convertido en el punto de encuemtro de los ciudadanos. La obra cumbre del regionalismo es la Plaza de España, que tuvo una gran contestación en su tiempo, en los medios oficiales frente al apoyo popular. Alberto Villar destacó el nuevo perfil de la ciudad con la Torre Sevilla o las Setas y la incapacidad de la arquitectura del movimiento moderno, a difernecia del reginalismo de integrarse con la arquitectura anterior.

La jornada de ayer concluyó con un debate entre todos los asistentes para concluir una serie de puntos que se elevarán a la Consejería de Cultura para pedir la inclusión en el Catálogo General del Regionalismo Arquitectónico de Sevilla.

El manifiesto

El «Manifiesto por la Arquitectura Regionalista en Sevilla» recoge el momento «cuando la revista Lonely Planet declaró a Sevilla como mejor destino turístico de 2018, lo hizo según declaraciones de los periodistas y entre otros argumentos: por la personalidad que daba a la ciudad la Arquitectura Regionalista; arquitectura que tuvo su cenit en el primer tercio del siglo XX y que bebe de los ideales regeneracionistas y de un revivido nacionalismo español tras el desastre del 98. En 1909, el industrial y militar Rodríguez Casso organizaba unos actos con el nombre España en Sevilla que sería el germen de la Exposición Iberoamericana de 1929 y del regionalismo político, cultural y arquitectónico».

Se destaca también cómo el Regionalismo Arquitectónico tiene sus raíces en el historicismo y luego en el modernismo en el que se formarán todos los arquitectos sevillanos. Obras como la Casa Guardiola, el Costurero de la Reina, la Estación de Córdoba y, sobre todo, el Palacio Sánchez-Dalp, servirán de modelos y, además, de cantera de formación de carpinteros, herreros, ceramistas que, como dice Alejandro Guichot, «marcaron una nueva edad de oro de la artesanía sevillana».

Todo ello se produce dentro de una corriente de higienismo, unida a una preocupación social como denotan las casas para obreros de la avenida Ramón y Cajal, de Aníbal González, o el corral de vecinos de la calle Alfarería nº 8, obra de José Espiau. Barrios como Nervión o El Porvenir, zonas de expansión de la nueva Sevilla, servirán también como ensayo de viviendas unifamiliares para las clases medias y manzanas a la inglesa, con jardín delantero y posterior, para familias más modestas.

Nuria Canivell , Isidoro Moreno Vicente LLeo y Joaquin Egea
Nuria Canivell , Isidoro Moreno Vicente LLeo y Joaquin Egea - J.M. SERRANO

A comienzos de siglo, el Ayuntamiento apoyó estas ideas y fue en 1912 cuando convoca un concurso de fachadas que gana el arquitecto José Espiau con el edificio de La Adriática. El mudéjar, la cerámica, el ladrillo vidriado, la forja, la madera y todas las artesanías contribuirán a la belleza de este edificio que saca la decoración de interiores a la fachada y lo convierte en uno de los más apreciados por los sevillanos y, además, de los más fotografiados por los turistas en su visita a la ciudad.

Arquitectos del regionalismo

Salvo breves paréntesis de crisis, los arquitectos del Regionalismo reciben una gran cantidad de encargos, no sólo los tres grandes (Aníbal González, José Espiau y Juan Talavera Heredia), sino también sobre los Gómez Millán, Antonio Arévalo o Vicente Traver, entre otros. A ello contribuyó el impulso de la Exposición Iberoamericana a cuya realización se comprometió el rey Alfonso XIII tras la visita popular que le hicieron los sevillanos al Alcázar. La dictadura de Primo de Rivera pondría el empeño final.

La aceptación del estilo regionalista por los sevillanos fue inmediato. La gran cantidad de edificios levantados, sobre todo durante los años previos a la Exposición Iberoamericana, y su carácter simbólico y funcional (equipamientos públicos, teatros, colegios, hoteles, capillas, residencias burguesas y de clases medias, etcétera) insertaron este estilo en el corazón de la ciudad y la forma en la que lo percibían los sevillanos. Sus arquitectos tuvieron alta consideración y baste citar que la muerte de Aníbal González se convirtió en una manifestación popular de las mayores que se recordaban en la ciudad.

El declive definitivo de este estilo arquitectónico se produce sobre los años cuarenta, cuando el franquismo convierte la arquitectura regionalista en puro folklore.

Mientras se cataloga edificios representativos de ese Movimiento, se están destruyendo en el momento actual las naves que Aníbal González construyó en la calle Fernando Tirado. La destrucción no sólo es derribo, sino alteración de las fachadas o eliminación de elementos cerámicos, forjas, etcétera. Como ejemplos, baste citar las obras en la calle Goles, que elevan una planta sobre la construcción de Juan Talavera Heredia o la casa que fue de Simón Barris, en Luis Montoto número 9, donde se han levantado hasta tres plantas más, afectando, además, a los restos del colindante convento de San Agustín.

«Debe protegerse con carácter sistemático»

En el manifiesto también se indica como «valoramos la protección de lo mejor del movimiento moderno pero, igualmente, debe protegerse con carácter sistemático los edificios del período arquitectónico regionalista», que si bien estuvieron muchos decenios desdeñados por los arquitectos, que los consideraban una arquitectura falsa, con escasa atención a los diseños de sus interiores y a menudo construidos con materiales de mala calidad, hace ya años que estos profesionales, como la mayoría de los ciudadanos, posee una valoración mucho más generosa de este estilo que con trazas historicistas –y sin duda también del modernismo, estilo que conocían bien los arquitectos que se formaron en Madrid y Barcelona a principios del siglo XX- ha tardado mucho más en ser reconocido.

Para finalizarar el manifiesto, regresando «a la revista Lonely Planet, no son los monumentos aislados de la ciudad (incluidos referentes tan importantes como la catedral, el alcázar o el Archivo de Indias); ni su puerto histórico; ni las conspicuas fachadas de los paseos de Colón y del Marqués del Contadero o de la calle Betis; ni el funcionalismo y los elementos singulares del movimiento moderno, que también los hay de gran interés en la ciudad; los que diferencia Sevilla de otras ciudades. Lo que le da personalidad, lo que la singulariza, es la Arquitectura Regionalista, en una buena parte descuidada y desprotegida hoy. Cuando un edificio posee algún reconocimiento, este se basa en sus valores específicos y se fundamenta poco en su condición de pertenencia a un estilo arquitectónico y a un conjunto de inmuebles que, por la época y lugares en los que apareció, por su aportación excepcional a la cultura sevillana y andaluza y por su contribución a que el paisaje urbano de Sevilla tenga una gran consideración entre propios y extraños, merecen tener un reconocimiento mucho mayor en los catálogos de protección y en los programas de activación y difusión de sus valores», indica antes de solicitar el apoyo a la solicitud para la inscripción genérica en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de la arquitectura regionalista.