La casa número 11 del Patio de Banderas ya no pertenece al Alcázar - J.M. Serrano

El Alcázar pierde una de las casas en las que están sus restos más antiguos

Hacienda entregó en 2014 y sin subasta un inmueble del Patio de Banderas al heredero de la empresa Water Works como pago de una antigua deuda

SevillaActualizado:

La casa número 11 del Patio de Banderas, bajo la que se encuentran algunos de los restos más antiguos del Alcázar de Sevilla, ya no es de titularidad pública. El Ministerio de Hacienda la enajenó en 2014 sin subasta y sin publicar en ningún boletín oficial la venta, por lo que esta situación ha estado desde entonces en secreto a pesar de que el Ayuntamiento ha reclamado en diversas ocasiones la cesión de estas casas por parte del Estado y la paralización de todas las subastas previstas para venderlas y hacer caja, ya que en estos inmuebles están algunos de los restos arqueológicos más valiosos de la ciudad, como el recientemente hallado Palacio de Almutamid. Según la hoja registral a la que ha tenido acceso este periódico, actualmente la casa número 11 del Patio de Banderas es propiedad del empresario de origen inglés John Mackay Adam Gilbert, quien incluso la hipotecó en octubre de 2016 por 650.000 euros. Fuentes municipales consultadas por ABC han explicado que el actual propietario es el heredero de la empresa Sevilla Water Works Company, que tuvo su sede en esta casa cuando se instaló en la ciudad a finales del siglo XIX. En aquel momento, esta compañía recibió la concesión por parte del Ayuntamiento para el abastecimiento de agua. Su fundador fue Jorge Higgins Winfield, quien firmó el primer arrendamiento del inmueble. Sus sucesores han ido manteniendo el alquiler de renta antigua, a pesar de que la empresa fue sustituida por Emasesa y ya no actuaba en la ciudad, hasta que en 2014 el último de los inquilinos la recibió como dación en pago por una antigua deuda que la propietaria, el Ministerio de Hacienda, mantenía con la compañía, según sostienen las mismas fuentes.

Sin embargo, aquella transacción pudo haberse hecho sin cumplir la normativa, que al tratarse de un bien público exige una subasta que, además, tiene que publicarse en los boletines oficiales para que pueda concurrir el mayor número de ofertas posible.

Sobre la fórmula en la que se ejecutó la venta directa apenas hay información en el propio Alcázar. Desde el Ayuntamiento aseguraron ayer a este periódico que la dirección del monumento ha tenido conocimiento de este caso hace sólo tres semanas y que durante todo este tiempo se pensaba que la casa seguía siendo de Hacienda, por lo que se incluyó en el listado de inmuebles que Sevilla ha reclamado al Estado para poder continuar con las excavaciones arqueológicas que dirige en esa zona el profesor Miguel Ángel Tabales. Desde la Delegación Municipal de Cultura ya se han puesto en contacto con la actual ministra, María Jesús Montero, para que traslade todos los datos disponibles de aquella operación, aunque el gobierno de Juan Espadas es pesimista con respecto a la recuperación del inmueble.

Esta pérdida, por la que también ha preguntado ya la asociación conservacionista Adepa, descuadra todos los planes del Ayuntamiento con respecto a esas casas, ya que su intención era hacerse con todas ellas para recuperar los vestigios arqueológicos y ampliar el Alcázar por esa zona. De hecho, el pasado mes de julio, a raíz del descubrimiento del Palacio de Almutamid en la casa número 8, el PSOE llevó al Pleno una propuesta que todos los partidos respaldaron para la protección y uso adecuado de estos inmuebles con el objetivo de aumentar la delimitación de Bien de Interés Cultural (BIC) del monumento y garantizar la conservación y acceso público a los restos históricos que aún se ocultan en esa zona.

Desde entonces, el gobierno municipal está negociando con Patrimonio, organismo dependiente de Hacienda que posee la titularidad de las casas, para que el futuro de todos los inmuebles anexos al actual recinto del Alcázar no sea residencial, lo que impediría su recuperación histórica y su desarrollo cultural. Espadas quiere negociar una fórmula con Patrimonio por tres vías. Por un lado, el Ayuntamiento ya ha solicitado a la Junta de Andalucía que amplíe la delimitación del espacio declarado BIC, lo que impedirá cualquier actuación urbanística en ese espacio. En segundo lugar, Urbanismo ampliará la protección patrimonial que actualmente tienen las casas, que actualmente es de grado C, al grado A, una medida que limitará mucho las actuaciones y blindará su uso como viviendas.

Por último, el Ayuntamiento tiene la intención de cambiar la calificación del suelo, que actualmente es residencial, para convertirlo en infraestructura cultural, lo que también anularía cualquier posibilidad de que vuelvan a usarse como viviendas.

Entretanto, el Ayuntamiento ha intensificado en estos últimos meses sus negociaciones con Hacienda para comprar la casa número 8, donde apareció el Palacio de Almutamid. Y en el diálogo mantenido para llevar a cabo esta operación ha saltado a la luz el caso de la casa número 11. Patrimonio del Estado revisó el estado de todos los inmuebles y descubrió que uno de ellos ya no era de su propiedad desde 2014 sin que mediase por medio subasta alguna. El empresario inglés la adquirió y en el Registro de la Propiedad consta a su nombre, por lo que la casa es ya irrecuperable para continuar con las excavaciones salvo que el Ayuntamiento inicie un procedimiento de expropiación por el que tendrá que fijar un justiprecio a partir de una tasación actualizada. Es decir, no podrá recuperar ese inmueble por menos de medio millón de euros.