Alfonso Guerra junto a Jesús Vigorra y Arturo Pérez-Reverte
Alfonso Guerra junto a Jesús Vigorra y Arturo Pérez-Reverte - VANESSA GÓMEZ
LETRAS EN SEVILLA

Alfonso Guerra: «Es hora de que los progresistas proclamen su patriotismo»

El exvicepresidente del Gobierno inauguró el ciclo «Letras en Sevilla» de la Fundación Cajasol

SEVILLAActualizado:

Antes siquiera de empezar las jornadas, la Fundación Cajasol podía celebrar el éxito de la tercera edición del ciclo «Letras en Sevilla», dedicada desde ayer a mañana a reflexionar sobre la situación de España, en un momento en el que se enfrenta al desafío del independentismo catalán.

El patio central de la antigua Real Audiencia de Sevilla, sede de la fundación, aparecía ayer lleno, y con el cartel de «no hay billetes» para todas sus sesiones, minutos antes de que sus coordinadores, el escritor Arturo Pérez-Reverte y el periodista Jesús Vigorra, anunciaran el inicio de unas jornadas que ayer inauguró el exvicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, y por el que han pasado y pasarán, entre otros, Juan Eslava Galán, Julio Anguita, Fernando García de Cortázar, María Elvira Roca Barea, Ian Gibson y Arcadi Espada.

El ciclo, en palabras de Pérez Reverte, pretende que durante tres días «se hable de España», con el objetivo de «tener una visión más ecuánime de este país en el que vivimos desde hace varios siglos».

Y a hablar de este país acudió Alfonso Guerra, con la conferencia «¿Qué es España?», en la que abordó el origen de la nación y el Estado español, así como su relación con los nacionalismos e ideas como las que animan las concepciones de la dos Españas.

Buena parte de su intervención tuvo como eje la situación de Cataluña, donde los nacionalistas «han aprovechado la debilidad del Estado a causa de la crisis económica y la errónea gestión de la misma para saltar sobre el Estado buscando su destrucción por centrifugación».

En ese sentido, añadió que «el nacionalismo catalán, avasallando a la mayoría de los catalanes ha intentado la secesión de España con el apoyo irresponsable de gran parte de los medios de comunicación de Cataluña y la benevolencia de algunos intelectuales y los sindicatos».

A esta situación se ha llegado, señaló Guerra, a pesar de la generosidad de los constituyentes hacia las tesis de unos nacionalistas que sufrieron la persecución del franquismo y que se ganaron las simpatías de las sociedad.

«Antes del franquismo la izquierda no era nacionalista», pero en la Transición su discurso incorpora la autonomía y, lo que es peor, no es capaz de articular un discurso en defensa de la nación española frente a los nacionalismos.

La dificultad de la izquierda para articular ese discurso se debe, entre otras razones, a que esta «no tiene el fuste que necesita para desprenderse del síndrome del franquismo», hasta el punto de que expresiones como «viva España» le pueden hacer merecedor al que lo proclame del calificativo de «facha», «el adjetivo preferido de los impostores de la izquierda de salón».

A ello se suma, además, que en Cataluña los que se llaman izquierda, «como son los socialistas, los partidos comunistas y los sindicatos» decidieron hacerse «nacionalistas, unos claramente y otros más tibiamente», lo que hará que el «discurso español de la izquierda lo vayan a tomar otros».

Esos otros son, señaló el dirigente socialista, Ciudadanos. Ese «grupo de origen conservador», añadió, no solo ha ganado en Cataluña, «sino que van a ser premiados en toda España por haber defendido un discurso español en Cataluña».

Por todo ello, el dirigente socialista consideró que «ha llegado el momento de que los progresistas se despojen de los prejuicios y proclamen su patriotismo», porque «la unidad de España no es otra cosa que la igualdad entre los españoles».