Imagen que presenta el exterior del antiguo mercado de la Puerta de la Carne, cerrado y vallado
Imagen que presenta el exterior del antiguo mercado de la Puerta de la Carne, cerrado y vallado - M.J. López Olmedo

El antiguo mercado de la Puerta de la Carne, cerrado y abandonado desde hace ya 20 años

La original plaza de abastos se encuentra sin uso desde 1999. El gobierno local acaba de desbloquear el proyecto para que sea mercado gourmet en 2020

SEVILLAActualizado:

Cerrado y en un avanzado estado de abandono desde hace ya casi 20 años. Así se encuentra el original mercado de la Puerta de la Carne, situado entre las calles Alejo Fernández y Pedro Roldán, cuyos placeros fueron reubicados en 1999 mientras duraban unas obras de reformas en una plaza de abastos provisional junto a la antigua estación de Cádiz hasta su actual emplazamiento definitivo.

Esas reformas nunca se llevaron a cabo, explica José Bernabé, presidente de los placeros del mercado, «porque su coste se disparó al detectarse deficiencias estructurales en el edificio y retirarse de la financiación la Junta de Andalucía y el propio Ayuntamiento».

En marzo de 2017, el alcalde, Juan Espadas, anunció la remodelación del edificio tras unas catas arqueológicas previas al inicio de las obras. El proyecto, una concesión municipal de 30 años, contempla un centro cultural y de ocio, con una inversión de 7,5 millones de euros tras las reformas realizadas para garantizar el uso de un gran equipamiento en el sótano.

Estas primeras tareas dejaron al descubierto los restos del matadero construido en este enclave en 1489 y que fue demolido en 1914 para construir el mercado

Una duración de 18 meses

El Ayuntamiento informó entonces de que siguiendo el dictamen de la Comisión Provincial de Patrimonio, los trabajos arqueológicos que se ejecutarían en dos fases. En una primera, se intervendría sobre una superficie de 500 metros cuadrados y en una segunda fase, sobre otros 500 metros cuadrados. De esta forma, se llevarían a cabo estos trabajos previos sobre una superficie de cerca del 50 por ciento del espacio destinado al sótano, que tendría un uso cultural y que incluirá salas de usos múltiples. Esta intervención conllevaría una duración estimada de entre ocho y diez semanas y, una vez que sus conclusiones fueran aprobadas por parte de la Delegación Territorial de Cultura de Sevilla, comenzarían las obras de remodelación del antiguo mercado, con una duración prevista de 18 meses.

Sin embargo, el plazo de rehabilitación ha terminado y el proyecto sigue en el aire. Mientras tanto, el edificio presenta un evidente deterioro desde el exterior, con pintadas y desperfectos en las fachadas, cristales rotos, las ventanas cubiertas con mallas de sujeción y una valla rodea todo el inmueble para evitar que se pueda transitar por las aceras que las circundan ante el riesgo de desprendimientos. En dichos acerados se acumulan basuras, ramas de árboles e incluso una señal de tráfico rota en el suelo.

Arquitectura racionalista

El proyecto reformado del mercado cuenta con los informes favorables de la Comisión de Patrimonio y tiene como objetivo recuperar la esencia del edificio referente en la arquitectura racionalista. Además, se prioriza el uso del equipamiento como espacio cultural y de ámbito ciudad al incorporar el sótano con 2.500 metros cuadrados, de los que casi 1.000 se destinarán a actos culturales y salas de usos múltiples. La planta primera tendría un espacio gastronómico, la segunda planta estaría destinada a una zona comercial, y la tercera contaría con una terraza.

En una visita realizada por el alcalde al edificio a finales de marzo de 2017 aseguró estar «avanzando en la recuperación de este bien patrimonial de la ciudad y tenemos como objetivo que podamos concluirla y que pueda estar al servicio de la ciudad durante el año 2019». A falta de tres meses para que termine el presente año, el proyecto se ha quedado en papel mojado.

Exposición Iberoamericana del 29

El antiguo mercado de la Puerta de la Carne fue construido entre 1927 y 1929 bajo el diseño de los arquitectos Gabriel Lupiáñez Gely y Aurelio Gómez Millán. Un proyecto racionalista que se abría paso en una ciudad en plena efervescencia del regionalismo predominante en torno a la Exposición Iberoamerica de 1929.

Se trata de un zócalo de planta irregular de dos alturas y una tercera retranqueada que en el frente se transforma en volumen exento que localiza la fachada. Sobre él surge la cubierta de planta rectangular, construida sobre cuatro arcos de hormigón armado. El sistema estructural libera la planta que queda diáfana para la distribución de los distintos cuarteles y calles interiores, mientras que el edificio perimetral absorbe el programa funcional que precisa una compartimentación estanca recorriéndose en su interior con galerías continuas que refuerzan visualmente la descomposición estructural del recinto.

Sin embargo, el edificio cayó en desuso hace ya dos décadas y su dañada arquitectura ha estado acompañada incluso de episodios de ocupación ilegal.