Reinaldo del Prette, arzobispo de Valencia, en Venezuela, ante el Cristo del Amor en el Salvador
Reinaldo del Prette, arzobispo de Valencia, en Venezuela, ante el Cristo del Amor en el Salvador - M.J. LÓPEZ OLMEDO
SEVILLA

El arzobispo de Valencia, en Venezuela: «La Macarena es la talla artística más bella que he visto»

Reinaldo del Prette ha viajado a Sevilla para visitar a su sobrino, exiliado político, y ha conocido los entresijos de la ciudad al tiempo que ha aprovechado para denunciar la situación política de su país: «Es una neodictadura y la gente pasa hambre»

ALBERTO GARCÍA REYES
SEVILLAActualizado:

Reinaldo del Prette no habla midiendo sus palabras. Es crudo describiendo la situación de su país. Y a veces suspira como si Sevilla fuera para él una utopía. La entrevista comienza ante la Virgen del Socorro del Amor, en el Salvador, porque tiene la misma advocación que la patrona de su diócesis, Valencia, Venezuela.

¿Por qué está usted en Sevilla?

La razón es que hace un año y ocho meses uno de mis sobrinos se vino a vivir a Sevilla y aprovechando que por tercera ocasión he sido invitado a un foro para obispos en Lisboa, he venido a visitarlo los dos últimos años.

Se le ve muy integrado

Me encanta la ciudad, es muy bella, muy sabrosa. Es una maravilla. He estado en la Esperanza de Triana, la Macarena, el Rocío, en Antequera y en el Betis.

Aquí presumimos mucho de que en Sevilla uno se encuentra a Dios por la calle. ¿Usted puede confirmarlo?

Después de haber experimentado el Rocío y las hermandades, yo creo que en España el pulmón espiritual de la iglesia católica es Andalucía. Yo lo siento así. Hay una gran religiosidad popular. La iglesia latinoamericana reconoce la riqueza de la religiosidad popular, pero también el peligro de que se quede todo en la fachada y no se viva el cristianismo, no se viva la conversión cristiana, pero ahí viene la labor de nosotros de hacer que se interiorice lo que se expresa con gran fervor externamente.

¿En su país también hay más gente en las procesiones que en misa?

En Venezuela pasa igual y es difícil que no sea así. Es muy fácil participar de lo festivo, pero si eso no es expresión de una verdadera fe y de un camino evangélico, entonces se queda en nada. Lo que pasa es que no puedes echar por la borda la religiosidad popular, tienes ahí un sustrato. Hay que soplar la ceniza para avivar el fuego de la fe.

¿Qué imágenes le han impresionado más?

La Macarena, como talla artística, es la más bella imagen que he visto. Es la más bella talla de la Virgen, una hermosura. Y la mía, la del Socorro de Valencia, es la más bella de Venezuela porque es de la escuela sevillana y andaluza del siglo XVII.

¿En qué cofradía sevillana saldría usted de nazareno?

Como arzobispo estoy con las 113.

No se moja.

No, no.

En el fútbol sí lo hace. Es bético.

La familia que ha acogido a mi sobrino en Sevilla es bética. Por eso yo tengo la sangre verde y el alma blanca. El ambiente del Betis es impresionante, a pesar de que no ganen nunca la copa.

Déjeme que le pregunte por su país porque, a pesar de que le encanta Sevilla, usted la ha conocido como consecuencia del exilio de su sobrino. ¿Qué está pasando allí?

La situación en mi país está tan desastrosa que basta saber que el 58 por ciento de las familias en Venezuela ya tienen un miembro fuera del país. ¿Por qué se va la gente? Porque no se puede vivir allí. Es por inseguridad, por crisis económica… Es una oleada. Dos días antes de venirme, el viernes 19 de enero, tuve que hacer una diligencia en la ciudad y agarré el carro. Vi colas en los bancos, personas de la tercera edad cobrando su pensión, que no alcanza para nada, que es como un euro. Y no se la dan porque no hay efectivo, no hay billetes. Le dan diez mil bolívares, que es lo que cuesta un café. Y la gente hace cola desde las cuatro de la mañana. Seguí caminando. Vi los registros civiles con colas, la mayoría jóvenes apostillando sus documentos para irse del país. Y al venir, en el aeropuerto, al pasar a la zona de embarque, vi a cinco familias despidiendo a sus hijos (se emociona). ¡Basta! ¡No puede ser! Yo jamás en 66 años de vida había visto hurgar en la basura para comer. Y eso ya mis ojos lo han visto. Eso es muy triste.

¿Por qué ha pasado esto?

Vamos a decir que aquello es una neodictadura porque tiene rasgos. Tiene elecciones aunque se manipulan y hay libertad de expresión hasta que selectivamente empiezan a detener a quien se le ponga demasiado pesado. No es el estilo de las dictaduras que conocimos, como la de Pinochet, es una neodictadura. No es una cuestión de ideología porque estos no saben que el nombre de Marx es Karl.

El Papa recibió a Maduro.

Sí, pero fue una visita privada porque Maduro pidió la visita y al ser un jefe de estado el Papa tenía que atenderlo.

¿Cuál es la relación de Maduro con la Iglesia?

Dice que es cristiano, pero después dice que no cree en Dios. Yo no sé lo que es, será del pajarito de Chaves. Siempre nos ha descalificado.

La patrona de su Diócesis es la Virgen del Socorro. Después de oírle, parece la advocación a la que más deben aferrarse los venezolanos.

Sí, es verdad, que sea nuestro socorro y no nos abandone en nuestras necesidades.