Sevilla ha perdido en la última década más de 15.000 habitantes
Sevilla ha perdido en la última década más de 15.000 habitantes - J.M. Serrano

El Ayuntamiento de Sevilla «perseguirá» puerta a puerta a los residentes no empadronados

El gobierno, desesperado ante la caída demográfica de la capital, ha licitado un contrato para registrar a los vecinos que no se han dado de alta a partir de marzo

SevillaActualizado:

Ir puerta a puerta por todos los barrios de Sevilla para registrar en el Padrón a todos los residentes que están empadronados en otros municipios pero que viven en la capital. Esta es la solución desesperada que ha puesto en marcha el Ayuntamiento para paliar la sangría demográfica que está sufriendo en los últimos años.

En la última década, la primera ciudad de Andalucía y cuarta de España ha perdido más de 15.000 habitantes y, en el último dato del Instituto Nacional de Estadística, emitido el 1 de enero, su población se sitúa ya en 688.711 personas, una cifra que, sin embargo, constrasta con el crecimiento demográfico de todo el cinturón metropolitano. Es decir, el número real de habitantes no ha decrecido, sino que se ha desplazado al extrarradio por dos motivos: el precio de la vivienda en los municipios dormitorio es inferior al de la capital y la fiscalidad en estos municipios también es más beneficiosa para el contribuyente.

La consecuencia es que la gente se ha marchado al Aljarafe, Dos Hermanas o Alcalá, que están a la misma distancia del Centro de Sevilla que las zonas de expansión urbanística que está promoviendo el Ayuntamiento. Y todo ello a pesar de que la ciudad carece de una red de metro, una infraestructura que ayuda al llamado movimiento centrífugo de la población hacia localidades del perímetro.

En esta coyuntura, cada vez más extrema, el gobierno de Juan Espadas ha puesto en marcha varias medidas de choque, unas para evitar la diáspora y otras para atraer nuevos habitantes. Sin embargo, los resultados todavía no se están viendo. Es más, la población sigue cayendo.

El alcalde se escuda en el conocimiento que adquirió como consejero de Vivienda de la Junta de Andalucía para argumentar que los planes urbanísticos diseñados para incrementar la demografía tardan en fructificar cuatro años y que su proyecto de ampliación del parque de viviendas asequibles necesita aún otros dos para empezar a dar resultados.

Concretamente, el plan incluye 8.500 nuevas viviendas en la capital, lo que atenuaría el actual descenso. Pero esto no es suficiente y, además, Sevilla no puede competir a largo plazo con los municipios del área metropolitana, donde el valor del suelo es bastante inferior y, por lo tanto, el precio final de la vivienda también.

Por eso el alcalde ha decidido licitar un contrato de empadronamiento a domicilio, una medida drástica que consiste básicamente en la «persecución» de aquellos residentes en la capital que, por distintos motivos, están censados en otras localidades, pero que de facto viven en Sevilla.

El pliego de condiciones de este contrato, que se ejecutará a partir de marzo, asegura que la medida se realiza para «mantener el padrón municipal actualizado y que concuerde con la realidad», pero el objetivo de fondo del mismo es registrar a todos los habitantes reales para mejorar las estadísticas, que son fundamentales para la captación de fondos públicos.

Este servicio, en el que el Ayuntamiento invertirá 417.239 euros, pretende ofrecer «al ciudadano la posibilidad de llevar a cabo su inscripción padronal o cambio de domicilio sin necesidad de desplazarse a las dependencias municipales» y, además, está diseñado para la «detección de ciudadanos que residen habitualmente en el municipio de Sevilla, pero que no están empadronados en el término municipal conforme determina la normativa aplicable».

Para ello, «la empresa concertará con el ciudadano la modalidad de empadronamiento que le sea más beneficiosa» y, además, «deberá realizar un trabajo de detección de huecos de población no empadronada y establecer mecanismos de incentivación del empadronamiento».

Para lograrlo se pondrán en marcha dos agentes censales, uno de ellos especialista en barrios marginales, que es donde más residentes no empadronados suele haber, y tres operadores, todos ellos dirigidos por un coordinador que se encargará de transmitir toda la información al Ayuntamiento.

Con esta acción, el gobierno cree que la población de Sevilla podría subir en unas diez mil personas, lo que taponaría a corto plazo la fuga demográfica actual. Pero los grandes planes municipales están diseñados para que tengan efecto a la larga. El gobierno subraya que en 2018 se han dado licencias de obras para más de 1.600 viviendas nuevas y que en los dos últimos años se han otorgado 2.500, una cifra muy superior a la de los últimos ejercicios.

Por ejemplo, entre 2012 y 2015, cuando la crisis de la construcción estaba aún en su apogeo, se concedieron apenas 690. Además, en los últimos meses se han desbloqueado suelos para construcción de viviendas en toda la ciudad que suman más de 8.500 viviendas para los próximos años.

En la antigua Cruzcampo habrá 1.900, en Palmas Altas 2.800, en la Hacienda del Rosario otras 1.900 y en distintos solares de Sevilla Este 800 más. Y a esto hay que sumar otras promociones más modestas como las de la Florida, con 101 viviendas nuevas, Su Eminencia, Tysa Ford y la Fábrica de Vidrio, con 200 cada una.

Pero además de las medidas urbanísticas hay sobre la mesa otras dos, aunque bastante más controvertidas. Por un lado, la bajada masiva de impuestos como reclamo para mudarse a la capital, a la que se oponen los expertos de Hacienda porque el incremento recaudatorio de los nuevos empadronados no compensaría lo que se pierde al bajar la fiscalidad. Y por otro lado, pactar con los municipios del extrarradio una tasa por el flujo de vecinos que trabajan en Sevilla. Tema complejo. Así que, de momento, a censar casa por casa.