El bautizo de Yoko «Julia» Ikeda en la Catedral de Sevilla
El bautizo de Yoko «Julia» Ikeda en la Catedral de Sevilla - Vanessa Gómez

Bautismo del sol naciente: de Sendai a Sevilla

Yoko Ikeda, consejera del heredero de Date Masamune en Japón, ha recibido el sacramento en la Catedral de Sevilla

SevillaActualizado:

Cuentan que el poderoso señor feudal Date Masamune, fundador de la ciudad de Sendai en Japón, envió en 1614 una expedición a Roma para establecer relaciones con el Papa. Se había convertido al cristianismo. Al frente de aquella «Embajada Keichô» iba el samurai Hasekura Tsunenaga acompañado por fray Luis Sotelo. La expedición llegó a Coria del Río, donde se asentaron cinco miembros evitando la persecución de cristianos en el país del sol naciente. Cuatro siglos después, los descendientes de aquellos cuatro expedicionarios llevan a gala su apellido Japón. La dinastía Masamune sigue promoviendo la cristiandad en Sendai. Con el cuadro del Bautismo de Cristo de Murillo en la capilla de San Antonio de la Catedral de Sevilla, una japonesa vinculada al actual heredero de aquel linaje ha recibido las aguas como nueva cristiana.

Viajó desde Sendai buscando las aguas bautismales del Jordán sevillano, el río por el que aquella embajada subió para tratar con la jerarquía eclesiástica. Yoko Ikeda, ahora de nombre Julia, maestra de formación de la Fundación Date en Sendai y persona de inmediata cercanía de Masamune, se ha bautizado, ha hecho su primera comunión y se ha confirmado. Tres sacramentos en uno, después de haber superado un periodo catecumenal dirigido por el obispo de Sendai y con la autorización del arzobispo de Sevilla.

El sacerdote que ha presidido la simbólica ceremonia en la Catedral hispalense fue el párroco de Nuestra Señora de la Estrella de Coria, Antonio Santos. Y, sus padrinos, dos vecinos de la localidad ribereña de apellido Japón. Julia, el nombre cristiano escogido, vestía el kimono y las sandalias con los tabi clásicos nipones. Emocionada durante toda la ceremonia y acompañada por una traductora, renació con el bautismo en una vida nueva. «¿Por qué quieres hacerte cristiana?». preguntó el sacerdote. «Porque creo en Cristo», respondió en japonés.

La profecía de Ezequiel, en la primera lectura, volvía a cobrar sentido: «Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países...». La señora Ikeda ya ha entrado a formar parte de «la gran familia de los hijos de Dios». Sólo quedaba pedir «por los pueblos hermanos, el japonés, el español y, especialmente, por Coria». El bautismo del sol naciente.