Un becario trabajando
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Educación

Los becarios, una especie en extinción si deben cotizar a la Seguridad Social

Los empresarios reacios a pagar 51 euros por joven; la medida afectará a estudiantes universitarios y de Formación Profesional

Sevilla Actualizado: Guardar
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El rector de la Universidad de Sevilla, Miguel Ángel Castro puso el dedo en la llaga cuando, en una comparecencia para hacer balance de sus tres años de mandato advirtió de que si el Gobierno sigue con su idea de que los becarios coticen a la Seguridad Social, peligran las prácticas de numerosos universitarios. La Universidad de Sevilla ha cuantificado en cerca de dos millones de euros el coste de las prácticas de los estudiantes y ha advertido de que la Hispalense no podría asumir el coste de esas prácticas y que las empresas tampoco están dispuestas.

Ayer NN.GG. del PP sumaba también el coste de 500.000 euros que, según decía costarían las prácticas de 2.500 alumnos de la Pablo de Olavide . Pero los universitarios no serán los únicos afectados si el Gobierno (que parece estar reculando en esa iniciativa) obliga a que los becarios no remunerados coticen a la Seguridad Social. No son los únicos. Los estudiantes de Formación Profesional también realizan habitualmente prácticas. Son experiencias que, tanto a nivel universitario como de FP, se consideran obligatorias y una parte fundamental de la formación ya que las titulaciones lo exigen antes de terminar.

Hay algunas empresas que pagan una ayuda (300 euros aproximadamente al mes) a los becarios. En ese caso, ya cotizan a la Seguridad Social y no hay problema. La situación no cambia. Los que se verán afectados son los no remunerados: universitarios y muchos estudiantes de FP. Fuentes de la US aseguran que el coste de la Seguridad Social de cada joven es de 51 euros al mes. El cálculo se ha hecho con los 4.000 universitarios que el pasado año hicieron prácticas curriculares, obligatorias para el título.«Peligra la formación que entra dentro de los planes de estudio, sobre todo de FP», decían desde una de las empresas que acoge cada año becarios.

En esa línea se pronuncia Concha Yoldi, presidenta del Consejo Social de la Universidad de Sevilla y de la Fundación Persán. Yoldi cree que la medida supondría un coste muy elevado teniendo en cuenta el presupuesto de la Universidad. «Un coste de dos millones de euros para la Universidad sería muy duro», advierte. Por ello Yoldi alerta de que peligran las becas.

Y desde su faceta empresarial admite que habrá empresarios que no quieran asumir ese coste. Y eso que Yoldi insiste en que las prácticas son «algo fundamental» y recuerda la existencia de doctorados industriales o la contradicción de que se esté fomentando la FPdual y a la vez se plantee un problema. «Las prácticas de empresa están implantadas;no me parece lógico que le peguen un palo», dice.

Parte de la formación

SalvadorFernández, gerente de la Cámara de Comercio de Sevilla, asegura que están muy preocupados porque, aunque el Gobierno les comunicó que este curso no se implantaría esa medida, si prospera, tendrá consecuencias directas en la formación reglada. «Vamos a esta encima para que se elimine», asegura Fernández insistiendo en que es lógico el temor de las empresas y, a la vez, lanzando un mensaje de tranquilidad porque está convencido de que el Gobierno dará «marcha atrás».

En cualquier caso, desde la Cámara se insiste en que son prácticas de formación, no laborales que son buenas para que el empresario conozca a los empleados y los forme. «Poner restricciones a las prácticas es dificultar el acceso al mercado laboral y una traba más», advierte.

Por su parte, Rafael Caamaño, secretario general de la Federación Andaluza de Centros de Enseñanza Privada, CECE, recuerda que las prácticas no deben peligrar porque son obligatorias. «Los alumnos tienen que hacerlas porque son obligatorias;gravarla supondrá un coste final para el alumno porque la empresa no querrá pagarlo y el centro lo repercutirá en los alumnos». Será, por tanto, una gran carga pa los alumnos ya que la mayoría de las empresas se niegan a pagar. «Es introducir una traba, una complicación que lo pone más difícil», alerta.