Ana Bella Estévez junto a varias de sus colaboradoras
Ana Bella Estévez junto a varias de sus colaboradoras - JUAN FLORES
PREMIO OBRA SOCIAL LA CAIXA

Ana Bella: «Estoy cansada de los minutos de silencio, hay que alzar la voz»

La escuela de la Fundación Ana Bella recibe el premio de la Obra Social La Caixa tras contribuir a la inserción laboral de más de un millar de víctimas de la violencia machista

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El maltrato no es una enfermedad crónica. Ninguna mujer lleva la marca en la frente ni quiere vivir el resto de su vida con el estigma. Por eso, las chicas de Ana Bella rompen el carné que las identifica como víctima y pelean por un puesto de trabajo en el mercado laboral, cuentan su historia a cara descubierta en colegios, facultades, centros cívicos y en una cafetería a dos barrios de la casa del matratador a toda aquella que necesita una mano para salir de la violencia. Ese fue el camino que tomó la fundadora de la red que lleva su nombre y que ya cuenta con voluntarias en todas las provincias españolas, la mayor parte de los países iberoamericanos y Estados Unidos.

La inserción laboral es la llave para recuperar la autoestima y la independencia, que es lo primero que se pierde con el primer guantazo. Esa labor la viene realizando desde hace años la Fundación Ana Bella, que ha logrado el reconocimiento de la Obra Social La Caixa con un premio dotado con 15.000 euros que permitirá seguir ampliando esa red de ayuda. Estos galardones reconocen la vocación de transformación social real y directa a través de métodos innovadores.

«Nos han valorado el proyecto de la escuela de empoderamiento», que ha ayudado ya a más de un millar de supervivientes, explica la presidenta de este colectivo, Ana Bella Estévez. Sin soltar el premio que le entregó la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, hace apenas una semana, recuerda que «nos permitirá ayudar a muchas más a recuperar su vida» y a recordarles que «tienen un futuro por delante, por sus hijos, por sus familias y por ellas mismas» sin importar la edad.

La fundadora de la asociación muestra el premio de La Caixa
La fundadora de la asociación muestra el premio de La Caixa - JUAN FLORES

Ana Bella ha encontrado un filón en la formación en ventas, una actividad que «te pone en contacto con la gente y te permite sacar todo el potencial que tienes dentro», porque las mujeres que han sufrido malos tratos saben hacer muchas más cosas que limpiar suelos o ejercer como pinches en una cocina. «Hemos ayudado a abogadas, notarias, psicólogas, cirujanas, yo misma me he hecho pasar por paciente para verlas en una consulta. El problema está en todos los ámbitos», recuerda.

Rosalía Vicente es el ejemplo vivo de esta labor. Con 66 años y ya jubilada dedica su tiempo a ayudar a otras que como ella se vieron obligadas a salir de su casa con lo puesto y a denunciar los años de palizas y abusos. Con los sesenta cumplidos y tras un curso de formación comenzó a trabajar como asistente de ventas en El Corte Inglés, «una experiencia maravillosa», recuerda, que la transformó.

«Salir de una situación de maltrato es muy duro y eso demuestra que somos mujeres fuertes, responsables, capaces de sobreponernos y las empresas empiezan a valorar eso mismo», continúa Ana Bella, que agradece la confianza de compañías de primer nivel como Danone, Momentum Task Force, Fontvella, Campofrío, Bonduelle, Alvalle, Bimbo, Disney, Clece, Guerlain, Carrefour o Benefit, que han contratado a usuarias de esta fundación.

Experta en darle la vuelta a los tópicos inútiles, admite que está «demasiado cansada de los minutos de silencio». «El silencio nos hace doblemente víctimas y ante eso propongo un minuto de ruido durante el que se denuncia y se cuenta el problema», relata. También invita a que se deje de hablar de muertes por violencia, «como si las mujeres fueran parte del problema» y se hable de «número de asesinos y homicidas» para que la sociedad los estigmatice.