Ana Bella con uno de los reconocimientos recibidos por su proyecto de transformación social
Ana Bella con uno de los reconocimientos recibidos por su proyecto de transformación social - Juan Flores

Ana Bella: «Las supervivientes aportamos valor a la empresa»

La fundación que preside participa este año en el programa «Incorpora», que ofrece acciones centradas en la integración laboral de personas en situación de vulnerabilidad social

Pedro Ybarra Bores
SevillaActualizado:

Este año la Fundación Ana Bella participa en el programa «Incorpora», a través del cual «la Caixa» y la Fundación Cajasol ofrecen a las empresas un servicio gratuito de asesoramiento y acompañamiento en acciones de responsabilidad social, en este caso centradas en la integración laboral de personas en situación de vulnerabilidad.

El objetivo es tender puentes entre las empresas y las entidades sociales que se dedican a la integración laboral con el fin de crear un clima de entendimiento que redunde en oportunidades para quienes más lo necesiten. Para Ana Bella, «“Incorpora” logra ofrecer oportunidades laborales visibles y empoderadoras a mujeres supervivientes para que su talento sea reconocido como un valor socioeconómico dentro de las empresas», afirma.

Un «milagro»

Ana Bella Estévez es la artífice de «este milagro» que se llama Fundación Ana Bella que desde el año 2007 ha conseguido «ayudar a más de 25.000 mujeres a recuperar su vida, no como víctimas dependientes de un subsidio, sino como mujeres empoderadas, victoriosas que además ayudan a otras como agentes de cambio», afirma.

La fundación, con sede en Sevilla, cuenta con más de 20.000 voluntarias en todos los países latinos, además de Estados Unidos, Canadá, Guinea Bissau y Rumania, utilizando como puente la lengua española». «Ayudamos a mujeres de diversos perfiles con y sin estudios y lo que estamos logrando no es solamente que se incorporen al mundo laboral sino que además lo hagan en trabajos que coinciden con sus aspiraciones personales», añade. «Dejan de ser víctimas dependientes de un subsidio y recuperan su vida como mujeres empoderadas», dice quien ya fuera nombrada Emprendedora Social en España por la Fundación Internacional Ashoka en 2011 por conseguir que las mujeres supervivientes transformaran su experiencia de maltrato en empatía por ayudar a otras y por crear con empresas soluciones sociales, que cambian la sociedad, a necesidades de negocio.

80 millones de visualizaciones

Ana Bella defiende orgullosa los programas de su fundación como «Amiga» o «Testimonio positivo», por el que salen en los medios las mujeres supervivientes, mostrando casos de éxito de mujeres que han salido adelante. Tras el primer programa de televisión en el que participó recibió «1.000 llamadas pidiendo ayuda, y tras el último vídeo publicado hace dos semanas lleva más de 80 millones de visualizaciones y han recibido peticiones de ayuda de más tres millones de mujeres». «De las peticiones que reciben, el 25% se refieren a cuestiones relacionadas con el empleo, el resto tienen medios económicos, un trabajo y lo que les impide separarse sería la dependencia emocional», afirma.

«La mayoría de las mujeres no nos damos cuenta de que estamos siendo maltratadas. Yo no sabía que estaba siendo maltratada. ¿Quién se puede dar cuenta de que estás siendo maltratada? Tus compañeros de trabajo que pasan contigo 8 horas al día. Ahora estamos formando a la plantilla de grandes empresas para que sepan actuar como agentes de cambio frente a la violencia. Igual que la prevención de riesgos laborales es obligatoria, estamos consiguiendo que las empresas pongan obligatoria la prevención en violencia machista. Enseñamos qué es la violencia, las señales de alarma de que tu compañera pueda estar siendo maltratada y cómo ayudarle a romper el silencio». «Gracias a entrar en “Incorpora” estamos teniendo acceso a más empresas comprometidas que puedan acelerar cambios sociales», recalca.

«El trabajo es importante para la dignidad personal y la independencia económica, pero estamos cansadas de que por haber sido maltratadas siempre nos den cierto tipos de trabajos. Las empresas se dan cuenta de que las mujeres supervivientes no somos víctimas para siempre, somos muy fuertes y podemos aportar un valor económico y social a las empresas. Antes siempre nos ofrecían trabajos invisibles y no se tenía en cuenta el potencial y las aspiraciones de la mujer», afirma.