Estado de una de las pérgolas del parque
Estado de una de las pérgolas del parque - P. Y.

La Buhaira, un parque «dejado de la mano de Dios»

En veinte años, uno de los parques más recientes de Sevilla, que forma parte de las escasas zonas verdes de Nervión, presenta «un estado generalizado de abandono y olvido»

SevillaActualizado:

Solo es necesario un breve paseo por el parque de la Buhaira para comprobar que hoy se ha convertido en una sombra de lo que fue cuando el Ayuntamiento, a través de la Gerencia de Urbanismo en 1999, rehabilitó la zona para crear unos amplios jardines urbanos de estilo neomudéjar de 35.000 metros cuadrados. El nuevo jardín se realizó dividido en dos áreas separadas por una calle: el Jardín de palacio y el de la historia.

En el Jardín de palacio (lugar en el que se encuentra el centro cívico), se situaban los huertos —con olivos, higueras, naranjas y limoneros— y una gran alberca de carácter histórico con sistema de canalización, que constituyen los elementos más significativos de esta parte del recinto que también acoge mirtos, cipreses y jacarandas. Limoneros traídos de Murcia junto a la gran alberca (que estaba a las afueras de las Sevilla almohade y hoy está en el centro geográfico de la Sevilla del siglo XXI), permanecen hoy para intuir un huerto y hacer evidente la falta de riego.

Árbol seco en un parterre del parque de la Buhaira
Árbol seco en un parterre del parque de la Buhaira - P. Y.

El Jardín de la historia (zona más próxima a San Bernardo) presenta una serie de parterres que se constituyen en huerta de naranjos. En los límites del recinto, en el que se encuentran estanques y pérgolas, existían especies aromáticas y medicinales —mejorana, lavándula, tomillo, salvia o menta— que evocaban la utilización que tradicionalmente se ha hecho de estas plantas. Gracias a estas especies y a otras como clavellinas o amapolas de California, las zonas del jardín que limitan con la avenida adquirían unos colores espectaculares. Junto a los olivos y naranjos se encuentran también robinias y buganvillas. Las láminas de agua y las pérgolas constituían elementos de control bioclimático que refrescaban el ambiente.

En la actualidad, el sistema de riego no funciona correctamente, se percibe la ausencia de podas —sobre todo en las palmeras datileras—, el mobiliario urbano (bancos, farolas...) aparece descuidado, las fuentes y acequias no tienen agua, tocones en los alcorques y separaciones de los parterres. Casi no quedan restos del albero, las hojas secas se amontonan en el suelo y en las pérgolas las ramas de las moreras sin frutos invaden el espacio donde debería haber enredaderas. Era una maravilla para la que se trajeron incluso naranjos de más de sesenta años. El parque también incluye una zona infantil muy visitada por niños y abuelos, un circuito biosaludable para adultos, así como espacios reservados para animales domésticos.

Pinturas sobre los muros del parque de la Buhaira
Pinturas sobre los muros del parque de la Buhaira - P. Y.

Bien de Interés Cultural

Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), los jardines presentan en algunas zonas destrozadas las delimitaciones entre parterres, setos inexistentes, rosaleda descuidada, agua estancada, malas hierbas, destrozos en la solería en algunos de sus accesos y falta de vigilancia generalizada.

En varias ocasiones se ha denunciado también el estado de los muros cubiertos de grafitis y pintura, pero lo cierto es que en general «está muy mal cuidado y muy olvidado todo para tratarse de uno de los parques más jóvenes que tiene Sevilla», aclara el presidente de la Asociación de Vecinos Nervión Unido, Luis Carrero.

«Desde esta asociación se han lanzado mensajes varias veces sobre lo abandonado que está todo», sobre todo tratándose de «una de las escasas zonas verdes de Nervión». «Hace un par de años cambiaron los columpios del parque y desde entonces no aparecen nada más que para limpiar un poco. A principio de primavera podaron, pero aquello está muy olvidado», añade.

«Aquello hay que mantenerlo y cuidarlo. En general el parque está muy descuidado. El área junto al Centro Cívico parece que está un poco mejor. Bien arreglado es un parque bonito con buen diseño. Está muy abandonado, dejado de la mano de Dios. Denunciamos la dejadez en cuanto a la limpieza, no solo del parque, sino del barrio en general», concluye Carrero.