El insomnio tiene consecuencias personales y sociales, por no citar los efectos sobre la salud
El insomnio tiene consecuencias personales y sociales, por no citar los efectos sobre la salud - ABC
Salud

En busca del sueño perdido

Los científicos están investigando las causas del insomnio, que sufren de manera crónica 190.000 sevillanos

Amalia F.Lérida
SevillaActualizado:

La comunidad científica sigue investigando las causas del insomnio. Cada día dormimos menos y peor, al contrario que nuestros antepasados que no tenían luz eléctrica, ni móvil, ni televisión y se regían por la luz del sol. Actualmente se está quitando valor a la necesidad de dormir bien por el ritmo de vida que llevamos y eso repercute negativamente en la salud. Dormir bien es la mejor crema de belleza, porque mejora nuestro aspecto físico y además evita que engordemos pues la falta de sueño nos hace comer más y ganar peso.

Así, el descanso nocturno afecta al peso y al índice de masa corporal (IMC), como demostró Nathaniel Watson, del Instituto del Sueño de la Universidad de Washington (EE. UU.) en estudios con gemelos. Concretamente, dormir más de la cuenta puede aumentar en 0,2 el IMC, mientras la falta de sueño lo aumenta hasta 1.4, favoreciendo la obesidad y el sobrepeso. Más importante aún es que el sueño reparador fortalece el sistema inmune y, por tanto, nos mantiene más sanos y resistentes a las enfermedades.

En el servicio de Neurofisilogía Clínica del hospital Virgen del Rocío, Paolo Porcacchia trabaja cada día con los insomnes para tratar de averiguar las causas de esa falta de sueño y ayudarles a encontrarlo.

Según señala, se estima que alrededor de un 10% de la población sevillana cumple los criterios de un insomnio crónico — unos 190.000 sevillanos— aunque, sin embargo, la prevalencia de un insomnio transitorio o de corta duración es más elevada y puede alcanzar valores del 30-35% de la población, unos 570.000 residentes en toda la provincia. La prevalencia es mayor en las mujeres que en los hombres, y en ancianos más que en adultos jóvenes, probablemente en relación con la fragmentación del sueño que se produce con la edad. Asimismo, algunas patologías médicas, psiquiátricas o algunas clases de medicación, pueden aumentar el riesgo de padecer insomnio. Pero, ¿a qué se debe que no consigamos dormir bien?

Si el insomnio se repite cuatro días o más a la semana durante un tiempo hay que consultar al médico»

«Primero hay que excluir —afirma Porcacchia— que el insomnio sea la consecuencia de una patología médica o de otro trastorno específico del sueño. Por ejemplo, una que provoque dolor o la apnea de sueño que puede originar múltiples despertares. Descartada cualquier patología hay que preguntarse por qué una persona «sana» no duerme bien. En la actualidad se piensa que hay factores que predisponen al insomnio, factores que precipitan o causan el insomnio y factores que lo perpetúan. Los que predisponen son la edad, el sexo (mujeres más que hombres), y también hay que mencionar una personalidad ansiosa y antecedentes de insomnio», subraya el especialista.

Sobre los avances en la investigación, Paolo Porcacchia es optimista: «En el futuro, probablemente, descubriremos cuántas variantes genéticas aumentan el riesgo de padecer insomnio. Sobre las características propias de cada persona actúan los factores que precipitan o causan el insomnio como una enfermedad, una separación, un luto, o condiciones que actúan de forma continuada en el tiempo, como un estrés laboral mantenido. Sin embargo, a lo largo del tiempo los factores que han precipitado el insomnio pierden fuerza. A veces, a pesar de haber eliminado lo que hemos considerado como la causa del insomnio, éste continúa durante meses o años. Esto ocurre porque, cuando no dormimos bien, adoptamos estrategias o hábitos que, en lugar de ayudarnos, perpetúan el insomnio, lo alimentan por así decirlo como estar en la cama más tiempo despiertos para intentar dormir, utilizar estimulantes a horas inapropiadas para combatir el cansancio, dormir fuera de la cama o a horas inapropiadas, evitar tareas o compromisos por miedo a no dormir, o utilizar sustancias a modo de automedicación para conseguir el sueño, como el alcohol».

En general, y siempre que no haya una patología detrás, el sueño es un proceso fisiológico y «no deberíamos preocuparnos de dormir». «Lo interesante es que en cada edad, si tenemos buenos hábitos, tengamos un sueño reparador», apostilla el experto.

Paolo Porcacchia en el Virgen del Rocío de Sevilla
Paolo Porcacchia en el Virgen del Rocío de Sevilla - ABC

Entre los consejos que nos da figuran llevar una vida activa, hacer ejercicio de forma regular, evitar el alcohol y el tabaco, la exposición a pantallas electrónicas a últimas horas del día —«¿somos capaces de dejar el móvil fuera del cuarto donde dormimos?»— disponer de condiciones adecuadas de temperatura, luz y ruido, y rutinas relajantes antes de irnos a la cama.

«En el caso de una persona con insomnio —abunda— el discurso es más complejo. Si hay una patología médica o psiquiátrica que lo provoca hay que tratarla. Si no se diagnostica ninguna otra y, si el insomnio se mantiene en el tiempo, habría que analizar la situación y los hábitos de sueño para identificar qué es lo que se puede mejorar. Tenemos varias posibilidades de actuación. Hay que trabajar sobre los aspectos conductuales como volver a utilizar la cama de forma correcta para dormir y cognitivos, como analizar y cambiar los pensamientos y los miedos que favorecen el insomnio».

«Cuando no había electricidad ni móviles el hombre tenía un ciclo de sueño más natural»

Además, no olvida que hay que restablecer las condiciones ideales, en términos de rutinas, hábitos y factores externos, para poder descansar bien. En algunos casos hay que elegir algún tipo de medicación para tratar el insomnio.

Porque las consecuencias del insomnio son múltiples pero basta decir que puede asociarse a patologías como ansiedad, depresión, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, enfermedades metabólicas, reumáticas o respiratorias. Por eso es importante conocer cuándo debemos acudir al médico.

«Si nos referimos al insomnio, en ausencia de otra patología que lo justifique —sigue Paolo Porcacchia— hay que tener en cuenta que pasar algunas noches malas, en ocasión de eventos estresantes, es muy frecuente. Probablemente entre un tercio y la mitad de la población ha experimentado alguna vez síntomas de insomnio. En la mayoría de los casos son síntomas transitorios. Si el problema persiste durante más de cuatro días a lo largo de semanas habría que consultar al médico. En el caso de un insomnio refractario y que dure meses, estaría justificada la visita a un especialista».

Ritmos circadianos

La comunidad científica tiene en la actualidad muchas líneas de investigación sobre el insomnio. Dice el neurofisiólogo del Virgen del Rocío que se están investigando los mecanismos subyacentes al desarrollo del insomnio, como la menor o mayor actividad de algunas estructuras del sistemas nervioso y que la información recabada sobre los mecanismos fisiopatológicos da lugar a una búsqueda de moléculas o fármacos que los modifiquen.

Se investiga también si algunas características genéticas pueden influir sobre la historia natural del insomnio. Se estudian los ritmos circadianos, que son los procesos biológicos que aseguran la repetición regular, día tras día, del sueño y de la vigilia, los campos de aplicación de algunas terapias como la cognitivoconductual y hay estudios donde se intenta averiguar la relación entre el insomnio y algunos hábitos o características propias de la población y del lugar.

La investigación continúa porque la evolución del insomnio en occidente no va por buen camino. Dice Porcacchia que en Noruega, según ha constatado un estudio, entre los años 2000 y 2010 aumentó tanto la prevalencia como el consumo de medicación hipnótica. Entre las razones de este incremento estarían el deterioro de los hábitos de sueño debido al uso de los aparatos electrónicos en las casas.