José María Calleja: «Lo próximo será que los ertzainas vayan con escolta». Rocío Ruz

Calleja: «En el País Vasco tenemos superávit de noticias, pero nos falta mucha información»

José María Calleja sabe que ya no tiene nada que perder. Ayer lo demostró durante la presentación de su libro «¡Arriba Euskadi! La vida diaria en el País Vasco», premio Espasa de Ensayo 2001. El periodista, que recibe continuas amenazas de ETA, volvió a defender su postura en Sevilla con vehemencia: «En el País Vasco no se vive dignamente, se muere ordenadamente».

SEVILLA. Alberto García Reyes
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José María Calleja llegó ayer a Sevilla con un pan debajo del brazo. El periodista vasco se agarra a la esperanza de todos: «ETA desaparecerá». Pero a diferencia de la mayoría, Calleja aporta algo más que anhelos a su perorata. Cansado ya de «aguantar» la desesperación y la injusticia que reina en su tierra, el autor de «¡Arriba Euskadi! La vida diaria en el País Vasco» ha decidido demostrar con datos objetivos el fin de la banda terrorista. Por eso se etiqueta a sí mismo como un «optimista forzoso». Y es que, según el escritor, «en los años 80 la situación era peor, porque había más muertes y menos colaboración ciudadana». Pero, ¿cuáles son los datos empíricos que corroboran el ocaso etarra? «En primer lugar -responde Calleja-, el IRA, que es el grupo terrorista que sirve de referencia a ETA, ha dicho que entrega las armas, por lo que ésta última se queda sola, pues ha perdido a su hermana mayor. A eso hay que añadir el hecho de que ahora los asesinos que entran a formar parte de la banda armada proceden del lumpen, lo que suena más a Grapo que a ETA».

«TODAS LAS COSAS SE ACABAN»

Todos estos factores, afirma el autor, se enriquecen con la diligencia que están mostrando en los últimos tiempos las fuerzas policiales: «El otro día cogieron a los miembros de un comando antes incluso de que éste se creara. Esos son elementos objetivos, como también lo es que ahora la policía francesa va a dar muchos más problemas a ETA». Independientemente de estas afirmaciones, Calleja también emplea otros argumentos más apoyados en el deseo que en otra cosa: «Pensábamos que Franco y Ceaucescu no se iban a morir, pero se murieron. Eso quiere decir que todas las cosas se acaban. ¿Que cuándo querría yo que se acabara el terrorismo? Pues cuando usted acabe de escribir ese párrafo, pero otra cosa bien distinta es que yo sepa cuándo va a ocurrir».

Lo cierto es que hasta que llegue ese día uno de los que más tendrá que sufrir las injusticias de la banda asesina será el propio escritor vasco, que recibe continuas amenazas por parte de los mafiosos. Sin embargo, José María Calleja lucha cada día por dar a conocer la situación real de sus paisanos: «Cuando tienes que ir a la playa de la Concha a bañarte con escoltas se te pone una cara de gilipollas de aquí a Móstoles. La gente suelta miradas de odio por las calles, un dato que nos habla de que estamos ante una sociedad enferma». En este sentido, el periodista piensa que «hemos estado muchos años acariciando al león mientras el león nos iba devorando. Afortunadamente eso se ha acabado, aunque no nos cabe ni un sólo muerto más, estamos saturados».

No obstante, Calleja no rehusó apuntar con el dedo directamente al centro del problema en la actualidad: «Lo más grave es que antes de que ocurran los asesinatos hay sectores que crean un clima criminógeno. Eguíbar, por ejemplo, dice que le da más miedo España que ETA. Y el señor Arzalluz protesta porque dice que en el País Vasco hay jueces que no saben euskera. Pero yo le recuerdo que Anasagasti, que es portavoz del PNV en Madrid, no habla una sola palabra de euskera, y citando casos como éste podría estar hasta Semana Santa. Es muy triste que en el País Vasco llamar a uno español sea una forma de ofenderle, allí hay una hinchazón de odio y los etarras creen que la mejor manera de quitar ese odio es asesinar a los seres odiados. En ese sentido el PNV tiene mucha responsabilidad, porque repite continuamente que está de acuerdo en los fines pero no en los métodos».

EL NEGOCIO DEL NACIONALISMO

En cuanto a la situación amenazante que vive el propio Calleja, su reflexión también fue certera: «Me hubiera resultado más cómodo no escribir este libro, que me hace estar más marcado, pero los periodistas tenemos que contar la verdad y no nos equivocamos nunca si nos ponemos del lado de las víctimas. En el País Vasco tenemos un superávit de noticias, pero nos falta mucha información. Y a lo mejor ha llegado el momento de abrir el debate económico para que algunos se enteren de que el 62 por ciento de los productos vascos se venden en el resto de España. Yo llevo 20 años enterrando amigos y el libro me ha supuesto muchos desgarros, pero lo que sufrimos es una gigantesca mentira mientras el PNV se dedica a suministrar odio en los medios que controla. En el País Vasco ser nacionalista es un buenísimo negocio económico y político».

La bandera que agita Calleja terminó de izarse con una frase esclarecedora: «Ibarretxe dice que en el País Vasco se vive dignamente, pero en realidad lo que se hace es morir ordenadamente. Lo próximo será que los ertzainas tengan que ir con escolta mientras otros pasean por la calle libremente y diciendo «qué bien vivimos aquí»».