Estado en el que ha quedado la cruz del Arquillo del Ayuntamiento tras el ataque vandálico
Estado en el que ha quedado la cruz del Arquillo del Ayuntamiento tras el ataque vandálico - Rocío Ruz
Patrimonio

Las cámaras no grabaron el ataque a la cruz del Arquillo del Ayuntamiento de Sevilla

Edificios Municipales no arregló el sistema de videovigilancia pese al informe de la Policía

SevillaActualizado:

La Policía Local de Sevilla busca a una mujer de mediana edad y con aspecto de indigente que atacó este lunes la Cruz de la Inquisición situada junto al Arquillo del Ayuntamiento. Según las llamadas al 112, una mujer con aspecto de desequilibrada y posiblemente bajo los efectos de alguna sustancia estupefaciente la emprendió a golpes sobre las 23.30 horas del pasado lunes contra monumento, causándole graves destrozos como la amputación del travesaño horizontal.

Esas son las pesquisas con las que cuenta la Policía Local para encontrar a la autora de estos hechos ya que las cámaras de seguridad que debían haber grabado las imágenes del atentado patrimonial no lo hicieron. El sistema de videovigilancia del Ayuntamiento no funciona desde hace un tiempo. La Oficina de Edificios Municipales, que depende de la delegación de Igualdad, Educación, Participación Ciudadana y Coordinación de Distritos, tenía sobre la mesa un informe de la Policía Local y de Casa Consistorial advirtiendo de que las cámaras no funcionaban y que no tramitó por cuestión de prioridades ante el presupuesto disponible.

Según informó el propio Ayuntamiento en su cuenta de Twitter, los trozos de la cruz han sido recuperados para su restauración. El Consistorio agradeció a los testigos su rápida actuación ya que, sin su descripción, sería imposible conocer al menos el aspecto físico de esta mujer, que huyó tras ser descubierta y aún no está identificada. Los datos ofrecidos por quienes observaron el suceso indican que se trata de una mujer de mediana edad, con aspecto de indigente y aparentemente desequilibrada.

El PP ha condenado el ataque vandálico y lamentó que este «acto inadmisible» no fuera grabado por las cámaras del Consistorio, «lo que deja vendido al edificio, a su patrimonio y a la seguridad de los sevillanos», ha indicado el portavoz del grupo municipal, Beltrán Pérez. «Un gobierno que es incapaz de proteger el propio Ayuntamiento cómo va a ser capaz de garantizar la seguridad de la ciudad», ha aseverado de forma retórica, y se ha preguntado «cuántas cosas más nos esconde este gobierno y que no salen a la luz hasta que no pasa algo y se destapa».

Una «cruz» histórica

Este asunto ha levantado ampollas en el seno del gobierno debido a cómo se distribuyen las prioridades presupuestarias en las diversas delegaciones. El resultado de la parálisis de la Oficina de Edificios Municipales, dirigida por José Luis Pardillo y que depende de una macrodelegación coordinada por Adela Castaño, se ha reflejado en lo ocurrido cercana la medianoche de ayer con el ataque al patrimonio perpetrado por una mujer que no está ni localizada ni identificada, que destruyó en parte el recuerdo del último auto de fe de la Inquisición celebrado en la plaza de San Francisco.

La cruz de piedra, de estilo plateresco como la fachada de la Casa Consistorial, también es conocida como la de «las siete cabezas», en referencia al número de querubines que se distribuyen en esta estructura situada desde 1903 junto al Arquillo y que ha sido objeto de otros ataques, como el que ocurrió en 2008.

En un reportaje de Fran Piñero en ABC, se cuenta que ya existía una cruz en la intersección de la Sala Capitular con el Arquillo en 1703 que era lisa, sencilla, pero al no encajar con la estética plateresca se optó por cincelar una nueva, añadiéndosele los motivos vegetales y celestes.

Con la reforma llevada a cabo por Demetrio de los Ríos en el siglo XIX, el aspecto de este rincón cambió notablemente. La escultura la flanqueaban dos puertas y una de ellas acabó convertida en ventanal que daba a la Sala de los Fieles Ejecutores de la Justicia Real, por ello al crucifijo también se le conoce como el «de los Ejecutores».

La Inquisición

La cruz fue testigo de las ejecuciones del Santo Oficio, la mayoría de ellas por fuego en una hoguera que se llevaba a cabo en el Prado de San Sebastián tras el auto de fe celebrado en la antigua Plaza Mayor (hoy plaza de San Francisco). Sevilla fue el primer y último lugar de España en realizar ejecuciones con fuego, que estuvieron vigentes hasta final del XVIII.

Sin embargo, durante el XIX también se efectuaron condenas en esta plaza, como fue el caso de los últimos miembros de La Garduña, una sociedad secreta precedente de la mafia que actuó durante siglos en España. El 22 de novembre de 1822 fueron ejecutados el líder y otros 16 miembros de forma pública en la plaza de San Francisco.