Presentación del informe anual de Cáritas en Sevilla
Presentación del informe anual de Cáritas en Sevilla - Rocío Ruz
Desigualdades sociales

Cáritas alerta de «la desigualdad enquistada» y de un 18% de pobreza en Sevilla

El 14% de las personas con contrato laboral es pobre o vive en exclusión, según los datos de 2018 del Arzobispado

SevillaActualizado:

No hay mejoría. El informe anual correspondiente a 2018 de la Fundación de Estudios Sociales y Sociología Aplicada de Cáritas, presentado este martes, vuelve a colocar la pobreza en primer plano de la actualidad y constata una situación tanto a nivel nacional como regional o en la propia Sevilla que presenta «una enorme y grave desigualdad». De hecho, según este informe, el 18% de la población de Sevilla vive en situación de pobreza o exclusión. Así lo han subrayado el director de Cáritas, Mariano Pérez de Ayala, y el obispo auxiliar de Sevilla, Santiago Gómez Sierra, quienes han alertado de la «desigualdad enquistada en nuestra sociedad». Eso sí, las cifras indican que el número de atendidos por Cáritas durante el año pasado fue de 14.400 frente a las 16.100 del ejercicio anterior, lo que supone un 10,5% menos, aunque la bajada «no impide seguir mostrando la alarma ante una situación muy problemática y hasta dramática en muchas zonas».

Pérez de Ayala ha expuesto los datos principales del informe que reflejan esa «pobreza que se ha enquistado», recordando que la capital andaluza tiene hoy «el triste récord de albergar seis de los quince barrios más pobres de España», tal y como se expone en las últimas estadísticas oficiales, entre los que destacan las Tres Mil Viviendas y Los Pajaritos, los dos que encabezan la lista negra. «Un 18% de la población es pobre, pero es que dentro de ese segmento, nada menos que un 9,2% sufre pobreza severa y soporta varias de las causas que llevan a la exclusión -ha señalado el responsable de Cáritas en Sevilla-. Y esa pobreza se manifiesta de forma especial en determinados barrios. La situación está enquistada, se consolida y muestra en estos lugares un nivel de desempleo de más del 50% en algún caso, una insoportable marginalidad, alto grado de abandono escolar, drogas y falta de seguridad».

Otro registro expuesto que ilustra a las claras lo que está pasando es el que indica que «el mercado laboral no asegura unas condiciones de vida dignas», ya que nada menos que un 14% de población con un contrato laboral sobrevive en situación de pobreza o exclusión social, «algo que es muy preocupante y que demuestra que tener un trabajo ya no garantiza vivir dignamente a causa de la tremenda temporalidad y de la precariedad en el empleo que se está sufriendo».

Junto a ello se ha destacado el altísimo nivel de paro que padece Sevilla, con una tasa que roza el 21% y la existencia de un 12% de hogares con todos sus miembros sin trabajo. Y, por otro lado, se ha hecho especial hincapié en las «enormes dificultades en el acceso a la vivienda, que sigue provocando serios desequilibrios. Hay un 11% de la población sevillana que pasa a vivir en pobreza severa una vez que paga sus suministros, con los que Cáritas ayuda a muchas familias que cubren esa exigencia pero que luego se quedan sin nada al destinar lo poco que tienen a este apartado». «El paro y la vivienda conforman un cóctel explosivo», ha alertado, indicando que alrededor del 30% están afectados por ambos tipos de exclusión.

Desde el Arzobispado sevillano se ha apuntado que «ya se toma con normalidad una situación de pobreza como ésta en tantas capas de la sociedad, parece algo asentado y enquistado, y eso es también bastante grave, que se le dé carta de naturaleza a algo que afecta de esta manera a tanta gente». En este sentido, se ha señalado la «especial incidencia en la infancia, entre la que nada menos que un 38% la sufre a tenor de estos datos».

Crítica a la Administración

Cáritas considera «urgente reforzar los servicios sociales públicos», puesto que en la ciudad «se llega a tardar hasta cinco meses en atender a personas necesitadas. Hay falta de personal, listas de espera y la situación no es sostenible, no se puede tardar meses en prestar esa atención tan necesaria». Pérez de Ayala ha destacdo que Cáritas reclama no sólo ese mayor empuje de los servicios sociales sino también «una mejora ante el fracaso de la aplicación de la Renta Mínima de Inserción» por parte de la Junta de Andalucía, «que está generando frustración en muchas familias por la tardanza en la tramitación de las ayudas, la falta de personal para atender las solicitudes o las dificultades burocráticas».

El obispo auxiliar de Sevilla, Santiago Gómez Sierra, ha ensalzado, por su lado, la «importantísima labor que realiza la Iglesia en una de sus misiones fundamentales, estar con el necesitado», remarcando que el 80% de los fondos que se usan proceden de las aportaciones de los fieles y de donaciones de éstos, y «sólo el 20% depende de subvenciones públicas o privadas». Cáritas Diocesana contó con unos ingresos de 6,7 millones en 2018. De ellos, invirtió 5,4 millones, de los que 3,2 millones fueron para inclusión social, empleo y economía social. Esa cantidad, unida a los 3,2 millones de Cáritas Parroquiales, supone 8,7 millones para proyectos de acción social, entre otros.

Gómez Sierra ha aprovechado la comparecencia y la gravedad de los datos para hacer un llamamiento con bastante vehemencia. «La situación no puede continuar más tiempo así -ha dicho-, hay que actuar de inmediato con recursos públicos y privados. La indiferencia es un pecado grave y esos cien mil sevillanos que viven en la pobreza no pueden ser los descastados de la ciudad». «La Iglesia es sensible -ha agregado-, pero es necesario hacer un llamamiento a la Administración, las empresas, las universidades y los ciudadanos porque no se puede seguir así ante unas auténticas zonas de exclusión en la periferia».