«Carlos Vázquez es un nombramiento a la medida de Torrijos, no de Sevilla»
El ya ex delegado Jon Ander Sánchez, en actitud reflexiva. FELIPE GUZMÁN

«Carlos Vázquez es un nombramiento a la medida de Torrijos, no de Sevilla»

Jon Ander Sánchez _ Ex delegado de Economía y Empleo por IU. Apenas unos días después de su dimisión, con su sustituto ya a pleno rendimiento, el que fuera mano derecha de Antonio Rodrigo Torrijos en el Ayuntamiento se mantiene en sus trece: «Este portavoz nos va a llevar a la ruina»

POR ALBERTO GARCÍA REYES
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—Han pasado ya tres días desde que comunicó su dimisión. ¿Se arrepiente de algo?

—Ahora me encuentro mucho más tranquilo conmigo mismo y, desde un punto de vista personal, muy satisfecho de haber tomado una decisión difícil, dura, en unas circunstancias muy poco habituales por no decir inéditas.

—¿Se ratifica en lo del «cáncer de la izquierda» y todas las demás aseveraciones que hizo sobre Torrijos?

—Por supuesto, esto no es un calentón, con todos mis respetos para Diego Valderas.

—Habla de grandes discrepancias con su jefe, el portavoz de IU. ¿Cuándo comenzaron y por qué?

—Los desencuentros vienen de largo. En nuestra concepción de la política, los trapos sucios se lavan en casa, y por tanto no hemos hecho una pública manifestación de lo que entendemos que no debe trascender. Pero como manifesté durante mi dimisión, ha sido la decisión de la organización de poner fecha a las próximas candidaturas lo que ha provocado esto en la mente de Torrijos.

—¿Tanto poder tiene Torrijos en su partido?

—A nivel de Sevilla, sí. Y con la elección que se ha hecho de mi sustituto se corrobora claramente esa apuesta.

—¿Su sustituto, Carlos Vázquez, es un hombre de Torrijos?

—Digamos que hay un reparto de funciones. Carlos Vázquez es el hombre de la organización y Torrijos es la cara pública del proyecto. Pero Torrijos, a lo largo de su trayectoria, nunca ha querido ser sólo la cara pública.

—Ha llegado usted a decir que con esta cara pública IU irá al desastre en Sevilla.

—Por supuesto, no sólo porque no sea un portavoz eficaz, sino por querer gobernar los asuntos internos y externos. Y es ese afán personal lo que va a llevar a la organización al desastre si no toma conciencia antes.

—Pero dígame al menos si esas discrepancias que sostiene con Torrijos desde hace tanto tiempo son de tipo ideológico o de gestión.

—Discrepancias ideológicas y de gestión manifiesto que no las hay. Recuerdo que en la etapa anterior, que yo era su director de área y su hombre de confianza, construimos entre todos una Delegación de Empleo donde sólo había un Servicio de Desarrollo Local con un presupuesto irrisorio. Se produjo un tándem muy interesante. De la misma forma que Torrijos ha manifestado que él confió en mí y que yo hice un buen trabajo, tengo que decir que el hecho de que Torrijos fuera elegido en 2007 fue en buena medida por el buen trabajo de ese tándem, algo de lo que me siento muy orgulloso. Fueron los acontecimientos posteriores, como consecuencia de tener parcelas de gestión distintas, los que provocaron el distanciamiento, porque en la mente de Torrijos se propició que yo podía tener otro objetivo, cuando en la realidad del cuento no hay nada de eso.

—Con el nombramiento de Carlos Vázquez como nuevo delegado de Economía y Empleo, ¿gira IU hacia su facción más radical? Todo el mundo coincide en que usted es de los más moderados del partido.

—Yo, sinceramente, no estoy de acuerdo con eso. La cohesión ideológica y política de la organización en Sevilla hoy es muy fuerte y está sustentada en bases políticas. Otra cosa es que la deriva que últimamente se ha precipitado atiende exclusivamente al beneficio personal de Torrijos y la organización es quien va a pagar el pato.

—¿Hay más gente dentro del partido que piensa como usted?

—Sí, hay muchos más, pero no aparecerán. Y seguramente a partir de ahora habrá un reforzamiento de la cohesión y de la unidad porque ahora hay un enemigo común sobre el que orientar los cañones.

—Lo curioso de todo esto es que usted es amigo de Torrijos.

—Lo era.

—¿Lo era hasta que se convirtió en «el peor cáncer de la izquierda»? ¿Por qué cree que es un cáncer?

—Porque es su proyecto personal. Él mismo ha manifestado que es un enfermo de la política. Es una forma de poner de manifiesto que su proyecto personal se pone por encima del proyecto colectivo, por mucho que se venda lo contrario. Por tanto, eso va a llevar al desastre a la organización.

—Uno de los motivos que usted alegó para su dimisión era el cese de varios de sus cargos de confianza en puestos de responsabilidad municipal. Después Torrijos deslizó que una de las personas cesadas, la jefa de área de Economía, Ana Vignerón, es su esposa.

—Sí, es mi pareja. De hecho nos casó él hace tan sólo cinco años.

—¿Por qué cree que Torrijos desveló ese dato personal?

—Yo creo que se van a utilizar todo tipo de argumentos sean ciertos o no. Se van a dar versiones cercanas a la realidad y muy alejadas a la realidad. Ahora me acusarán de lo de Manolete, lo de Kennedy y bastantes cosas más. La destitución de mi mujer es un elemento que, conociendo al personaje, flotaba en el ambiente, cuando él sabe mejor que nadie cómo se gesta ese nombramiento, que se hace a instancias suyas. Él fue quien decidió nombrarla, porque la conocía. El órgano fue quien decidió que Ana Vignerón fuera inicialmente directora de Relaciones Institucionales. Después él pierde su confianza en Ana Vignerón y se decide colectivamente que entre a formar parte de mi equipo en Economía con el coste, ponga las comillas que quiera, que eso pudiera tener para mí desde el punto de vista político. Pero como era una decisión colectiva, la asumí. Ahora uno de los ceses que se deciden es el de Ana sobre la base de necesitar ese hueco para otra persona. Ese es uno de los elementos que están sobre la mesa, pero no es el único ni el más importante.

—¿Lo que busca Torrijos es un equipo que lo impulse a las elecciones de 2011?

—Sí, lo que entiendo es que él quiere garantizarse que efectivamente en 2011 va a salir como candidato.

—¿Cree que si Torrijos se presenta, IU lo va a pagar?

—Yo no quisiera que eso fuera así aunque suene contradictorio con lo que acabo de hacer. Pero mucho me temo que una cosa es lo que quiero y otra lo que creo que va a ocurrir. Y lo que creo que va a ocurrir es eso que usted dice.

—¿La imagen de Torrijos está muy desgastada después de que hayan visto la luz tantos escándalos en los medios?

—IU es, a mi modo ver, muy necesaria para el gobierno de esta ciudad. ABC es un elemento de una estrategia contraria a que IU permanezca en el Gobierno. Esa es la tesis oficial de IU y yo la mantengo porque así lo creo. Y nada de lo que ahora acontece tiene que descabalgarme de esa opinión. Ahora se dice que yo estoy ofreciendo una impagable munición a la derecha sevillana. Objetivamente puede que así sea, pero mis motivaciones son otras. El problema es que incluso considerando desde el punto de vista dialéctico que efectivamente pudiera esto suponer una munición para la derecha sevillana, frente a eso, en la balanza, en la toma de decisiones personal, se ha situado que no se puede continuar en el seno de una organización que se reclama de la izquierda real y transformadora pero se sustenta en la mentira y en la persecución de una alternativa que no existe. Me parece más importante la valentía y la verdad política que ofrecer algún titular de prensa durante dos o tres días.

—¿Quiere decir que a Torrijos le obsesiona salir en la prensa?

—Yo creo sí. No creo que la cosa llegue a extremos de que le guste provocar polémica, pero el problema está en la diferencia entre un análisis político correcto marxista, porque marxistas somos y así nos reclamamos, y los deseos personales de Torrijos, que condicionan ese análisis. Ahí es donde se ha producido el divorcio que tiene reflejos a nivel interno. Yo me quedo muy tranquilo sin desvelar lo que creo que no tengo que desvelar, pero eso tiene una repercusión política que es lo que yo he venido a manifestar.

—Sea como fuere, Antonio Rodrigo se ha pertrechado bien con el nombramiento de miembros del partido en cargos municipales con los que él tiene mucha afinidad. Carlos Vázquez en Economía, Iván de la Blanca como coordinador, David Pineda en Sevilla Global…

—Personalmente les deseo a cada uno de los compañeros que van a ocupar las nuevas responsabilidades mi más profundo sentimiento de solidaridad. Políticamente entiendo que vienen a confirmar que son nombramientos hechos a la medida de Torrijos y precisamente no pensando en el interés general de la ciudad, ni siquiera en el interés general de los trabajadores y trabajadoras. Es una forma de debilitar a esta organización.

—Perdone, ¿Torrijos ha hecho algo bien?

—Hay cosas que está haciendo muy bien. El grupo de IU y este gobierno de progreso, por supuesto con errores, está haciendo una gestión muy necesaria que está cambiando de manera sustancial la historia de esta ciudad. Pero también es verdad que hay muchas cosas por hacer y desgraciadamente creo que si la deriva es la que tenemos actualmente, nada de esto se podrá alcanzar.

—Lo más llamativo de cuanto usted le ha criticado, teniendo en cuenta que se trata de un histórico sindicalista, es que le estuviera haciendo «mobbing».

—Sí, así es. Traté de explicar lo siguiente. Se producen una serie de ceses y destituciones en mi equipo de trabajo con los que yo no estoy de acuerdo. Se me comunican el mismo día que se lleva al órgano y constato que efectivamente en el órgano no se dan las razones que a mí se me cuentan. Eso es inédito. Nunca un delegado ha tenido que trabajar con un equipo con el que no estaba de acuerdo. Además de eso se me dice que de aquí en adelante se va a conformar, con Torrijos como portavoz y el hasta ahora coordinador Carlos Vázquez, una especie de reunión semanal en la que se va a tutelar la actuación de Economía y Empleo. Yo entiendo que hay una pérdida de confianza efectiva en mí y mi conclusión es que si hay toma de decisiones basadas en una pérdida de confianza en una práctica diaria y no se me dice abiertamente, pues mi cese era más fácil que el del gerente de Sevilla Global, eso es muy parecido al «mobbing». Al trabajador al que no se le quiere se le deja sin teléfono, sin ordenador… Y todo porque no hay alguien con la suficiente valentía para decir «te despido». Por eso equiparé a una especie de «mobbing» político esta situación.

—Es curioso, quien iba a tutelarle a usted es ahora su sustituto en la Delegación de Economía y Empleo.

—Sí, ahora no creo que sea necesaria esa reunión semanal.

—Muchos le alaban la forma de dimitir porque no es habitual hablar tan claro. Los suyos, en cambio, le acusan de ofrecer munición a la derecha.

—No lo sé. La calificación la tendrá que hacer cada cual. La dignidad ni se compra, ni se vende ni se negocia. Una vez tomada la decisión, el segundo elemento era cómo dar a conocerla. Habría sido mucho más sencillo personalmente decir que me voy por motivos personales, pero de la forma en que se ha producido yo no me sentiría bien conmigo mismo si lo hubiera hecho de esa manera. He tratado en todo momento de ser coherente con el proyecto político que venía defendiendo y creo que es un servicio a la organización a la que he servido plantear la verdad del asunto. Unos lo llamarán valentía, gallardía o dignidad, otros hablarán de munición a la derecha y de traición. Lo cierto es que la coherencia personal y la dignidad me obligaban personalmente a decir las cosas como tenía que decirlas porque estoy íntimamente convencido de que son tiempos en los que es más necesario que nunca que desde los poderes públicos se haga a favor de los ciudadanos y ciudadanas de Sevilla todo lo que está en nuestras manos y un poquito más. Y si uno está en cuitas internas, no puede desarrollar ese servicio para el que se supone que estamos. Admitiendo que hubiera sido más fácil para mí lo otro porque no me hubiera supuesto cerrar ninguna puerta en el ámbito en el que me muevo, he decidido plantearlo así porque nos debemos al pueblo de Sevilla.

—¿Cómo puede IU convencer a los sevillanos de que no son una jaula de grillos después de dos dimisiones en esta legislatura?

—He de confesar que ése es el elemento que personalmente más lamento. A pesar de todo, me parecía importante decir la verdad. Lo que no quisiera es que esto produjera un alejamiento de la política, porque mi concepción de la política no tiene nada que ver con este lado oscuro. Que si el coche oficial, que si los viajes… Parece que quien está en política está beneficiándose de los demás. En mi caso no ha sido así. Y tengo que confesar que me he encontrado en general con gente muy comprometida, pero por supuesto que hay de todo.