Carlos Toscano, a la izquierda junto a la entonces consejera de Justicia Carmen Hermosín
Carlos Toscano, a la izquierda junto a la entonces consejera de Justicia Carmen Hermosín - ABC
Subdelegado del Gobierno

Celis y Toscano, dos peones de Sánchez en las torres de la Plaza de España de Sevilla

El nuevo subdelegado del Gobierno, que ocupó un alto cargo en Justicia, tiene perfil de gestor ligado al clan que dirige su hermanisimo, el eterno alcalde de Dos Hermanas

SevillaActualizado:

Si hay algo que defina a Carlos Toscano, el nuevo subdelegado del Gobierno en Sevilla, es su apellido. Porque decir en Sevilla Toscano es algo así como una marca dentro del socialismo sevillano y ahora también en el «sanchismo». Carlos Toscano (Sevilla 1957) y licenciado en Derecho además de funcionario de la Junta de Andalucía perteneciente al cuerpo superior de administradores generales y hasta su nombramiento coordinador de la Secretaría General de Empleo en la Consejería de Empleo, pertenece al clan de los Toscano, una poderosa familia en el socialismo hispalense. Un clan formado por muchos miembros que regenta el hermanísimo, Francisco Toscano, casi eterno alcalde Dos Hermanas (lleva desde 1983) y a la par presidente de la Diputación de Sevilla.

Se trata pues de la llegada a la torre norte de la Plaza de España, donde se ubica la Subedelegación del Gobierno, de un nuevo hombre de Pedro Sánchez en Sevilla ya que su hermano Toscano es una de las voces sevillanas más influyentes para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Significa, por tanto que el flamante delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, ha querido tener las dos torres (la delegación se ubica en la sur y la subdelegación en la norte) bien controladas. Dos sanchistas como peones de Pedro Sánchez en las torres frente al Palacio de San Telmo donde se ubica Susana Díaz.

En cualquier caso, el perfil de Toscano es el de un hombre con mucha experiencia en la gestión pública, sobre todo en el sector de la Justicia. El nuevo subdelegado del Gobierno, además de haber ejercido entre los años 1980 y 1985 como abogado especializado en Derecho Laboral y ser miembro de la asesoría jurídica de UGT, ha ostentado diferentes cargos entre los que destaca su paso por Justicia.

A esa consejería llegó de la mano de Carmen Hermosín para ocupar de la delegación provincial en Sevilla. Toscano, que estuvo casado con una letrada de la administración de Justicia, mantuvo varios cargos en esa Consejería durante una época convulsa ya que tuvo que enfrentarse a las movilizaciones de los funcionarios de Justicia que reclamaban su equiparación con el resto de funcionarios de la administración andaluza.

Quienes le conocen y quienes trabajaron con él en aquella época en la Junta de Andalucía destacan de su perfil de gestor y su implicación en los puestos que ocupó. Fue uno de los primeros en apostar por la digitalización de la Justicia además de impulsar la oficina judicial. Aunque tampoco pudo lograr mucho pues se trata de dos temas que siguen siendo asignatura pendiente desde los tiempos en que Toscano estaba en la Junta, la mayoría habla bien de él. «Es un buen gestor, trabajador y eficaz», asegura un ex alto cargo político que trabajó cerca suya.

Sin embargo, el nuevo subdelegado del Gobierno cayó en desgracia con la sucesora de Carmeli Hermosín. María José López decidió cesarlo en 2006 en una polémica destitución muy sonada y que provocó incluso preguntas parlamentarias. La versión oficial fue que había perdido la confianza en Toscano y que buscaba un perfil de mayor «gestión y organización», pero en el fondo había una historia sentimental que supuestamente protagonizaron el alto cargo y la entonces jefa de gabinete y que les costó el puesto a ambos. Agua pasada que puede encontrarse aún en las hemerotecas. Como aquella denuncia ya archivada en relación con la adjudicación del servicio de las víctimas de la violencia de género. Años después de aquello, Toscano vuelve a la primera línea política en Sevilla.