Turistas en el entorno de la Catedral de Sevilla
Turistas en el entorno de la Catedral de Sevilla - Juan Flores
Turismo

Certezas y bulos sobre el milagro turístico en Sevilla

Un informe del Consorcio de Turismo de la ciudad analiza su evolución en los últimos diez años

SevillaActualizado:

El extraordinario crecimiento turístico que ha experimentado Sevilla la convierte en uno de los destinos más competitivos de España. Superado el problema de la estacionalidad, la planta hotelera se coloca entre las más rentables del país, un logro que las grandes cadenas no han pasado por alto y al que responden con generosas inversiones que permitirán ampliar la oferta. La historia de este «milagro turístico» la cuentan mucho mejor las cifras que los discursos autocomplacientes de los responsables públicos. Y en esta tarea se ha afanado el Consorcio de Turismo de la ciudad, que ha elaborado por primera vez un estudio con la progresión de los diez últimos años.

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  1. No bajan los precios, crecen los vuelos

    El análisis muestra con claridad de dónde venimos y hasta dónde hemos llegado. Hace una década la ciudad todavía estaba lejos de los dos millones de viajeros al año, las noches de hotel contratadas apenas superaban los tres millones y el público era eminentemente nacional. Al cierre de 2018 Sevilla había recibido más de tres millones de visitantes (un 43 por ciento más que en 2009), que realizaron 6,37 millones de pernoctaciones y elevaron su tiempo de estancia, superando la barrera de los dos días, todo un hito para el sector.

    No hay otra receta que el refuerzo de la oferta del aeropuerto de San Pablo y así lo muestran las cifras. Los turistas comenzaron a crecer conforme lo hizo el número de rutas: Hace diez años apenas operaba una decena de aerolíneas en el aeródromo que conectaban la ciudad con 36 destinos de forma regular, hoy lo hacen veinte compañías que vuelan a 76 ciudades. Ese es el auténtico secreto, no la bajada de precios en hoteles a la que que voces críticas aluden ni el turismo de despedidas de soltero, que tampoco es tal, pues, la mayoría de estas celebraciones son de residentes en la ciudad y el área metropolitana.

  2. Los apartamentos no «se comen» a los hoteles

    Inevitablemente, esta afluencia de público ha atraído la inversión hotelera, mejorando de forma considerable la calidad de la planta y elevando el número de camas. La tarifa promedio diaria de los hoteles sevillanos, la que mide el ingreso por habitación ocupada es de 91,44 euros, un 17,4 por ciento más que hace diez años. La capital andaluza dispone de 252 establecimientos de todas las categorías con 11.559 habitaciones (22.397 plazas), que seguirá aumentando con las inauguraciones previstas este año de alojamientos de lujo de cuatro y cinco estrellas.

    La evolución de los apartamentos turísticos también ha sido fundamental para explicar este crecimiento sin precedentes. Según los datos del Consorcio, operan un total de 139 negocios, con 1.314 habitaciones y 4.520 camas. La última incorporación es la de las viviendas con fines turísticos, cuya regulación es distinta a la de los hoteles y han tenido un verdadero boom en el Casco Histórico y Triana. Las restricciones planteadas por los propios portales de comercialización han forzado una regularización masiva en Sevilla. El registro de la Junta dispone ya de 4.015 pisos con esta calificación, con capacidad para 19.048 visitantes, un 56 por ciento más que hace un año.

  3. El viajero pide hotel, no apartamento

    Y a pesar de este aumento de la oferta, el grado de ocupación se mantiene entre los más elevados, con una media del 76,2 por ciento durante todo el año en el caso de los hoteles y del 69,42 por ciento, en el de los apartamentos. Tanto en uno como en el otro caso, esos promedios se sitúan por encima del andaluz (el 62,5 por ciento para los hoteles y el 53,3 por ciento para apartamentos) y del nacional (65,48 por ciento y 58,37 por ciento, respectivamente).

  4. Los estadounidenses no son los más numerosos

    La fidelidad del turista extranjero es otro pilar y no sólo del que llega a través del aeropuerto, también del que viene por turoperación o en viaje organizado. Ese es el caso del visitante procedente de Estados Unidos, que ha crecido hasta el punto de convertirse en el segundo mercado para la ciudad. A lo largo de 2018 se hospedaron en Sevilla un total de 192.686 viajeros norteamericanos, casi un 4 por ciento más que en 2017. Sin embargo, el número no logra alcanzar a los franceses, que son la primera nacionalidad y que fueron el año pasado 226.442, un 8,7 por ciento más que el ejercicio anterior. En ambos casos, la estancia media superó ampliamente los dos día

  5. Los orientales vienen menos

    No ocurre lo mismo con el turismo oriental, que está en un claro retroceso, especialmente de los ciudadanos chinos, que son los más numerosos. Su estancia media está en 1,5 días y en número ni siquiera llegan a los 100.000 entre las tres nacionalidades más habituales (china, coreana y japonesa).

  6. La Catedral atrae más visitas que el Alcázar

    Este boom turístico ha afectado también a los principales monumentos de la ciudad, que han visto crecer la afluencia hasta niveles nunca conocidos. La Catedral y el Alcázar van camino de duplicar el número de visitas en estos últimos diez años. Sin embargo, la larga cola para entrar en el palacio mudéjar no debe confundir. El templo religioso recibe más de dos millones de visitantes, frente al 1,87 millones del Alcázar.

    También ha sido importante el crecimiento de público en la Real Maestranza (un 44 por ciento más) y en la Iglesia del Salvador, cuya entrada se puede adquirir de forma conjunta con la de la Catedral y la Giralda, y que alcanzó los 341.652 visitas el año pasado, todo un récord desde su reapertura en 2010.