Lourdes Sivianes, en el bufete Cremades-Calvo Sotelo de Sevilla
Lourdes Sivianes, en el bufete Cremades-Calvo Sotelo de Sevilla - Raúl Doblado
ENTREVISTA

«El cibersexo y la adicción a redes sociales pueden ser causa de nulidad matrimonial»

Lourdes Sivianes, abogada especializada en Derecho Eclesiástico, advierte de la incorporación de nuevas adicciones a las alegaciones y del conocimiento de los jueces de la Rota de la realidad actual

SevillaActualizado:

En 2004 la abogada Lourdes Sivianes se convirtió en la primera mujer doctora en Derecho Eclesiástico. Experta en mediación, profesora universitaria e investigadora, ha sido fichada por el bufete Cremades-Calvo Sotelo en Sevilla para abrir una nueva área jurídica orientada al asesoramiento y la resolución de conflictos con instituciones religiosas.

¿Las instituciones religiosas dan mucho juego jurídico?

Tocamos temas de patrimonio, fiscales, etcétera, y creo que somos pioneros en España en este proyecto de especialización en materia eclesiástica. Este bufete tiene una gran experiencia en temas relacionados con la tecnología e intentaremos que tradición y nuevas tecnologías se den la mano. Las entidades religiosas también están sometidas al devenir de los tiempos.

¿De dónde surgió su interés por el derecho eclesiástico?

En el último año de carrera empecé a colaborar en el departamento de Ciencias Jurídicas Básicas, que incluye Romano, Eclesiástico e Historia del Derecho. Comencé con el catedrático de Derecho Romano y uno de los catedráticos del departamento me propuso dirigir mi tesis sobre derecho canónico. Me explicó que ese área era muy rica y que tenía una parte muy práctica en el tema de las nulidades matrimoniales.

¿El proceso de nulidad matrimonial tiene algún parecido con el de un divorcio civil?

No todos los matrimonios pueden anularse, solo los que cumplan los requisitos de nulidad. El Papa Francisco ha sacado adelante recientemente una reforma muy interesante sobre derecho matrimonial acortando el proceso para que no se eternice como antes.

¿Cuánto tiempo se tardaba antes en anular un matrimonio?

Depende, pero años, en plural. Antes, además, hacían falta dos sentencias afirmativas y ahora con una sola se puede obtener. Esto acorta el proceso y el Papa Francisco ha sido también revolucionario en esto. Se lamentaba de que había muchos divorciados y pocos llamaban a las puertas del derecho canónico y quería facilitar que esto ocurriera si se dan las condiciones de un matrimonio nulo.

¿Es una manera de recuperar creyentes para la Iglesia que se sienten fuera de ella si su matrimonio no sale bien?

Creo que sí, pero insisto en que no todos los matrimonios que lo solicitan tienen causa de nulidad.

¿Cuáles son las causas de nulidad más habituales que se esgrimen para anular un matrimonio ante el Tribunal de la Rota?

No tener descendencia es una de ellas. Esto debería estar hablado y acordado antes del matrimonio pero a veces no se habla y después llegan las diferencias. Si uno no quiere tener hijos o lo va posponiendo implícitamente por motivos laborales, económicos o de otro tipo, el otro puede sentirse defraudado y solicitar la nulidad. La no consumación, aunque parezca mentira, se da con cierta frecuencia, aunque no tanto como antes. Hoy día es muy frecuente tener alguna psicopatología de carácter leve que no detecta la otra persona porque los seres humanos procuramos ocultarla y dar nuestra mejor cara.

¿Las relaciones virtuales tienen algo que ver con estos psicopatologías?

Sí, el avance de la tecnología las está multiplicando y se están dando con mucha frecuencia este tipo relaciones. Muchas personas se dan cuenta de que su pareja no es la que ellos creían. Se dan a veces comportamientos dudosos de todo tipo o una inmadurez grave.

¿La «incompatibilidad de caracteres» es una causa de nulidad?

Lo es una inmadurez grave y también es una causa de nulidad que no hubiera una voluntad real de casarse. Se está dando mucho también las adicciones como causa de nulidad eclesiástica.

¿Qué tipo de adicciones?

Las tradicionales, como el alcohol y otras drogas, pero ahora están apareciendo otras nuevas como los juegos «on line» o la adicción a las redes sociales e Internet, incluso hemos llevado casos de cibersexo. Todas ellas provocar un incumplimiento de las obligaciones esenciales del matrimonio eclesiástico.

¿El cibersexo y el fácil acceso a contenidos pornográficos son bien entendidas por los jueces eclesiásticos cuando estudian esas demandas?

Sí. Los jueces eclesiásticos están muy formados y muy al tanto de la realidad actual y por analogía con las adicciones más tradicionales aplican estas nuevas adicciones en sus sentencias. Observo una tendencia a lo virtual en nuestra sociedad que pasa por encima de lo real y que tiene consecuencias en las relaciones humanas. Me parece preocupante.

¿Y tiene marcha atrás?

Sólo formando en valores a los jóvenes en el seno de la familia para que sepan gestionar todo los contenidos a los que pueden acceder en Internet o a través de la tecnología. Creo que hay que hacer un esfuerzo para volver a lo real y la casa es muy importante para educar. Mucha gente piensa que como todo el mundo lo usa nosotros también tenemos que usar Internet, pero todo tiene su tiempo y su momento. Lo primero que hay que hacer es formar a la persona y una vez que esté formada ya estará preparada para enfrentarse al mundo, tanto al real como al virtual. Para eso están los educadores, los profesores y, sobre todo, los padres.

Iglesia y Derecho

«Con la Iglesia hemos topado», le dijo el Quijote a Sancho. ¿Con qué topó usted?

Yo llevo muchísimos años trabajando codo con codo con la Iglesia y a mí me supone algo ilusionante porque estoy viendo cambios significativos y cosas que ese están transformando. Aparte de lo que hemos comentado antes, el Papa Francisco también ha permitido que los laicos sean jueces de los tribunales eclesiásticos, aunque no pueden presidirlos. También ha creado un proceso llamado brevio para casos con causas de nulidad muy claras se tramiten con mucha rapidez.

Otra de las cosas que ha transformado el Papa Francisco es la actitud de la cúpula eclesial ante las denuncias de pederastia.

Sí, lo está afrontando de manera adecuada y justa, pero creo que él no fue el que inició este cambio al que alude aunque los anteriores lo hicieron de una manera menos visible. Creo que este tema se viene afrontando desde hace tiempo.

Ha participado en numerosos juicios en el tribunal de la Rota. ¿Se parecen a los juicios civiles ordinarios?

Sí. Son muy parecidos. Se llaman a los contrayentes, nunca el mismo día para que no coincidan, y también a algún testigo o persona cualificada que pueda aportar luz sobre lo ocurrido en ese matrimonio para determinar si ese matrimonio ha sido en realidad inexistente.

¿Se anulan más matrimonios eclesiásticos que hace unos años?

No estoy segura pero no creo que haya grandes diferencias. Desde luego, no se están reduciendo.

¿Se ajusta a la realidad el refrán de que «las cosas de palacio van despacio»?

En los tribunales eclesiásticos se trabaja con seriedad y todas las cosas serias requieren su tiempo. No me gusta ese refrán porque no paramos nunca ni los jueces ni los abogados. Hay muchas causas que salen antes de un año y desde luego, la Justicia eclesiástica es mucho más rápida que la Justicia ordinaria.

¿Para hacer su trabajo hace falta ser creyente?

En puridad, no. Técnicamente no hace falta pero creo que el ser creyente le aporta un plus. No obstante, estoy segura de que hay abogados no creyentes que hacen un trabajo impecable.

¿Hay mucha diferencia entre el Derecho Canónico y el resto?

Tiene sus peculiaridades pero mantiene una estructura parecida al derecho clásico. Fueron los copistas medievales los que reprodujeron el derecho romano y buena parte de nuestro derecho actual procede de ahí.