Helicóptero de combate Tigre que se puede visitar en el parque de María Luisa - J. M. Serrano

Día de las Fuerzas Armadas 2019Sevilla recibe con los brazos abiertos al Ejército

La primera jornada de actos enmudeció por la tarde cuando la Real Maestranza, llena hasta la bandera, recordó al guardia civil de Algeciras

Programación del desfile por el día de las Fuerzas Armadas en Sevilla

SevillaActualizado:

Primer día de comunión entre Sevilla y las Fuerzas Armadas con motivo de la gran fiesta que el ejército celebra todos los años desde que se constituyó esta festividad en 1978. La idea original que motivó el Real Decreto aprobado en plena transición fue la de subrayar los lazos que unen a la sociedad civil y sus ejércitos y el papel que tienen los militares como servidores públicos. Pues esa concepción quedó plasmada ayer cuando en la antesala de lo que será el gran desfile de mañana, presidido por los Reyes de España, miles de sevillanos se echaron a la calle, desafiando al calor, para participar en las primeras actividades.

La jornada fue maratoniana para quien no quiso perderse nada. Una exposición de medios en un marco único como es el parque de María Luisa y la Plaza de España; una demostración táctica en el río Guadalquivir y como cierre del día, una exhibición ecuestre y de unidades caninas en la plaza de toros. En la Real Maestranza se vivió el momento más sentido.

Poco antes de que arrancara el espectáculo, una plaza llena hasta la bandera enmudeció al toque de silencio en honor del último caído en la guerra contra los malos. A veces las batallas se lidian a la vuelta de la esquina. El narrador informó al público que un guardia civil acababa de morir en Algeciras en una operación contra el narcotráfico. Se llamaba Fermín Cabezas y cuando fue nombrado, la fiesta se detuvo por unos instantes y la realidad, que es tozuda, recordó a los presentes los riesgos a los que se enfrentan las Fuerzas Armadas y los cuerpos policiales.

La bandera que une

Decía el teniente general jefe de la Fuerza Terrestre, Juan Gómez de Salazar, en la última jura de civiles celebrada en la Plaza de España, que la bandera española es un símbolo que une a los españoles. Y ese sentimiento afloró en el interior de la plaza de toros, cuando tras el homenaje al guardia civil, la exhibición arrancó con el salto de cuatro paracaidistas de la patrulla acrobática del Ejército del Aire, la conocida Papea. Cada uno llevaba la bandera española en su paracaídas y fue ovacionado cuando tocó la arena de la Real Maestranza. La ovación fue atronadora cuando el último paracaidista descendió del cielo con una insignia nacional.

Muy vistosa fue la exhibición ecuestre de los lanceros y coraceros de la Guardia Real, que dibujaron distintas figuras con sus caballos. La Real Maestranza retumbó cuando la batería real realizó una salva con dos de sus cañones. El olor a pólvora fue instantáneo.

El espectáculo enganchó a los más pequeños que disfrutaron con la distintas unidades caninas de la UME, el Ejército de Tierra o la Guardia Civil. El servicio cinológico de la Benemérita hizo una parodia de un secuestro para poner a prueba a varios de sus perros. Alf, un pastor belga malinois, levantó pasiones por su perfecta sincronía con el guía.

Sin embargo, el evento tuvo un lunar negro y es que hubo mucha gente que se quedó fuera sin poder entrar porque no tenían invitación. Muchos de ellos aseguraban que desconocían que era necesario acceder con ella. Ya dentro, la organización del aforo, al tratarse de invitaciones gratis sin enumerar, fue bastante caótica. Los tendidos de sombra fueron los primeros que se llenaron. Sin embargo, hubo un momento en el que se ordenó cerrar los accesos a determinadas zonas de la plaza a pesar de que había mucho sitio sin ocupar en los tendidos de sol. Finalmente se abrió paso aunque con ciertos problemas.

Las primeras colas

Fue el único pero de una jornada intensa que arrancó a las diez de la mañana en la Plaza de España con la exposición estática. Al cuarto de hora de que el teniente general, jefe de la Fuerza Terrestre, Juan Gómez de Salazar, y el subdelegado del Gobierno, Carlos Toscano, cortaran la cinta que oficiaba la apertura de la muestra, se organizaron las primeras colas en algunas de las principales atracciones de la exhibición.

Colas para subir a la cabina de un caza F4 Phantom del Ejército del Aire o a los vehículos acorazados Leopardo o Pizarro, que aportan el Ejército de Tierra, vaticinan que serán los recursos más visitados por el público. En el centro de la Plaza de España se pueden ver dos helicópteros que imprimen una imagen muy particular de uno de los puntos más visitados de la Sevilla monumental. No en vano, muchos de los primeros visitantes de la muestra fueron turistas que sorprendidos por el despliegue de medios militares, cámara en mano, inmortalizaron unas imágenes únicas.

El calor se lo puso difícil a las Fuerzas Armadas, ya que estuvo muy presente por la tarde, elevando los termómetros por encima de lo soportable. A pesar de ello, miles de sevillanos se apostaron en el paseo Marqués de Contadero y en la calle Betis para ver el primer pase de la demostración operativa que había organizado el ejército en el río Guadalquivir, en el tramo comprendido entre los puentes de Triana y de las Delicias.

El público también tomó el puente flotante que ha montado el regimiento de pontoneros y que rememora al de barcas que unía la ciudad con el arrabal trianero.

Durante más de una hora se sucedieron varios supuestos de situaciones en las que se requiere la intervención de equipos de operaciones especiales como el rescate de un rehén, el abordaje de dos barcos que habían sido tomado por los terroristas y el ataque por aire efectuado por dos cazas Eurofighters para eliminar una amenaza en tierra. También hubo un simulacro de emergencias en el que se recreó la búsqueda de un desaparecido en una riada y la extracción de un vehículo que había caído en el mar. 240 efectivos participaron en este gran ejercicio táctico, que se repetirá a la misma hora hoy, y que sirve para mostrar a la ciudadanía cómo trabajan las Fuerzas Armadas.