Una foto del archivo de ABC del año 1984
Una foto del archivo de ABC del año 1984 - ABC

Colegio del Valle: veinte años para poder derribarlo y treinta más para volverlo a edificar

La Junta acaba de anunciar la licitación de un centro educativo para 450 alumnos junto a la Ronda de María Auxiliadora

SevillaActualizado:

La ciudad de Sevilla tiene sus propios plazos, incomprensibles en muchos casos para quienes no están familiarizados con el urbanismo local. Pero el colegio del Valle, en la ronda de María Auxiliadora, supera todos los registros. La semana pasada, la Junta de Andalucía anunció la licitación de la redacción del proyecto y dirección de obra para la construcción de un nuevo centro de educación infantil y primaria (CEIP) en los Jardines del Valle, por un importe de 243.000 euros.

El plazo para la presentación de ofertas se cerró el martes de la semana pasada. A partir de ahora, el trámite seguirá su curso en la Consejería de Educación con vistas a que pueda entrar en servicio en un par de años a lo sumo. No parece muy precisa esta fecha, pero nada en torno al colegio del Valle puede afirmarse con rotundidad. Sevilla tardó veinte años en demoler el primitivo centro escolar y ahora va a tardar más de treinta para edificar un nuevo colegio que atienda a 450 niños en una zona muy necesitada de plazas escolares. Medio siglo parece mucho incluso para los estándares del urbanismo de Sevilla.

Una pintada de época en los jardines del Valle
Una pintada de época en los jardines del Valle - ABC

El Valle se convirtió en una herida abierta de la ordenación urbana de la ciudad por la que supuraron la especulación, la incuria en el cuidado del patrimonio, el abandono de la Administración pública y, finalmente, la recuperación. El viejo colegio en el que las niñas no podían dar la espalda a la madre superiora durante las representaciones teatrales aunque se sentara en la última fila del patio de butacas iba a convertirse en centro del debate político y ciudadano durante medio siglo.

En 1968, el Plan de Reforma Interior del Casco Antiguo, el malhadado Prica que consintió múltiples derribos en el centro histórico, permitía la posibilidad de construir viviendas donde estaba situado el colegio y los jardines. Sin embargo, la aparición de un lienzo de muralla almorávide del que no se tenía noticia durante el derribo del número 100 de la calle Sol desencadena una reacción institucional para hacer visitable el trozo amurallado. El entonces teniente de alcalde de Cultura, Sancho Corbacho, presenta en 1969 un nuevo plan que permita acceso a la torre desde la calle María Auxiliadora.

Con la entrada de la década de los años 70, el Valle vivirá diez años convulsos. La Ley de Educación de Villar Palasí -la misma que instauró la EGB y el BUP- había fijado un periodo de adaptación de cinco años para los centros educativos, pero la orden del Sagrado Corazón entendió que restaurar los viejos edificios monásticos a la normativa sería más costoso que una obra nueva. En septiembre de 1975, el colegio se trasladó a Mairena del Aljarafe con el nombre de Santa María del Valle.

Pancartas reivindicativas en el jardín del Valle
Pancartas reivindicativas en el jardín del Valle - ABC

Al año siguiente, la inmobiliaria Granadabán SA se hacía con los terrenos para levantar bloques de viviendas en el solar que ocupaban el colegio y sus jardines haciendo la salvedad de una franja de cinco metros de anchura para dejar exenta la cerca árabe continuidad de las murallas de la Macarena. Pero en aquella Sevilla efervescente de la Transición, la ocupación de los terrenos se convirtió en piedra de toque de la nueva política que se abría paso a la muerte de Franco.

Los vecinos pusieron el grito en el cielo y colectivos profesionales como el de los arquitectos abundaron en la contestación a los planes para construir pisos en aquellos señoriales jardines. La primera corporación democrática tras la restauración monárquica tuvo que lidiar con las lógicas presiones para que los jardines siguieran siendo públicos y accesibles. Por medio, la zona se convirtió en refugio de drogadictos y excluidos que vivaqueaban en la zona, completamente abandonada.

En 1980, con Luis Uruñuela como alcalde, el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con la constructora después de revocar la licencia de obras y varios pleitos recíprocos. Las arcas de aquel consistorio exhausto dieron para poco más que para desbrozar el terreno y limpiar de maleza el solar, refugio de yonquis. Comenzó entonces el expolio del edificio.

El derribo en sí de las instalaciones del antiguo colegio no llegó hasta septiembre de 1988, dos décadas después del primer intento. Casi tres millones de pesetas costó la obra de demolición, de la que sólo se salvó la iglesia. Su fábrica se había pensado como salón de actos de un instituto de BUP y FP proyectado en 1988, hace treinta años.

La iglesia sin techumbre
La iglesia sin techumbre- ABC

Pero el instituto no llegó nunca a levantarse. La hermandad de los Gitanos, con la munificencia de Cayetana de Alba como mecenas, salvó la iglesia del Valle de su abandono para levantar el santuario de Nuestro Padre Jesús de la Salud. en el que acaba de cumplir sus primeros veinte años de residencia canónica. Habían pasado otros diez años desde el derribo.

Todavía han debido transcurrir veinte más para que la Consejería de Educación anuncie la licitación del nuevo colegio de Infantil y Primaria. Así se escribe la historia de Sevilla: veinte años para arrasar y treinta más para levantar.

La orden del Sagrado Corazón que regentó una escuela femenina en la que estudió la elite social y cultural de Sevilla durante todo el siglo XX se hizo cargo del colegio del Valle en 1867. El monasterio del siglo XV había acogidos comunidades de agustinos (tanto masculina como femenina) y franciscanos, que volvieron al antiguo convento con la restauración de Fernando VII el Deseado. La desamortización de Mendizábal arrebató la propiedad del clero regular traspasándola a manos privadas.

En 1864, la condesa viuda de Villanueva compra los terrenos, donde llegaron a vivir hasta 90 familias, y se los ofrece a la orden fundada por Santa Sofía Barat para erigir el tercer colegio del instituto religioso en España, tras los de Sarriá (Barcelona) y Chamartín (Madrid).